¿Por Qué la Mona Lisa Despierta Tanto Odio? La Fascinante Historia de Sus Ataques
La Mona Lisa, esa enigmática obra de arte que todos conocemos, es mucho más que un simple retrato. Es un cuadro que ha sobrevivido a un sinfín de ataques y polémicas, generando tanto admiración como un peculiar “odio” a lo largo de su historia. Antonio García Villarán, en este artículo, te desvelará los fascinantes y a menudo absurdos motivos detrás de los atentados sufridos por esta «pequeña tablita» de Leonardo da Vinci.
Quizás recuerdes que en un vídeo anterior ya hablamos de por qué, dentro del canon de Leonardo, podría considerarse una obra «de segunda». Te invito a visitar mi blog para conocer más mi opinión. Pero la pregunta clave es: ¿por qué ha sido atacada tantas veces?
Una Obra Imperfecta, Según Vasari
Para comprender el trasfondo de esta controversia, es esencial remontarnos a los primeros días de la Mona Lisa. Giorgio Vasari, el célebre biógrafo de los artistas del Renacimiento, ya señalaba en sus escritos que este cuadro era imperfecto y que el propio Leonardo da Vinci lo consideraba inacabado.
Si observas con atención, hay detalles que corroboran esta afirmación: una parte del paisaje del fondo está en un estado de «vaguedad», una de las líneas del horizonte no coincide, y el índice de la mano derecha parece inconcluso. Estas «imperfecciones» ya sentaban un precedente para la obra, aunque no anticipaban la ola de agresiones que sufriría.
El Robo que la Elevó a la Fama Mundial
El verdadero punto de inflexión para la Mona Lisa, lo que la catapultó a la fama mundial, fue un robo en 1911. Un italiano, Vincenzo Peruggia, la sustrajo del Louvre y la mantuvo escondida en su apartamento durante dos años. Cuando intentó venderla en Italia, fue capturado y el cuadro recuperado.
La recuperación en Florencia desató un fervor nacionalista en Italia. Se exigió que la obra, conocida allí como La Gioconda, se exhibiera en el país como agradecimiento por su recuperación. Así, el cuadro viajó y fue expuesto en Florencia, Roma y Milán, donde fue recibido por multitudes e incluso por los reyes Víctor Manuel III y Elena. Este evento, lejos de ser un simple incidente, se convirtió en una manifestación de orgullo y pasión.
Primeros Daños al Regreso a Francia
Sin embargo, la historia no termina con su regreso triunfal. En 1913, al devolver la obra a Francia, se descubrió que tenía cuatro ralladuras en el barniz: una en el paisaje, otra en el cabello y dos en los hombros. Este fue el primer indicio de que la Mona Lisa se había convertido en un blanco.
Ataques en la Posguerra y el Misterioso Boliviano
Tras la Segunda Guerra Mundial, donde la Mona Lisa logró escapar de las garras de Hitler, los ataques resurgieron con más fuerza.
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El Ataque con Ácido de 1956
En 1956, mientras estaba expuesta en el Louvre, alguien le tiró un chorro de ácido. Afortunadamente, los daños fueron menores gracias al cristal protector.
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La Pedrada del Boliviano
Pero lo más insólito ocurrió el 30 de diciembre del mismo año. Un boliviano de 42 años, Hugo Unzaga Villegas, le lanzó una pedrada que rompió el cristal de seguridad e impactó en uno de los ojos de La Gioconda.
Cuando fue interrogado, su respuesta fue tan surrealista como el acto: dijo que hacía mucho frío en París y que quería ir a la cárcel para estar calentito y recibir comida. La Mona Lisa, para él, era solo un medio para conseguir un techo y alimento. Este incidente, aunque disparatado, solo consiguió desprender un poco de pintura de un hombro, demostrando la resistencia de la obra.
Viajes Internacionales y la Fama Desbordada
La década de los 60 y 70 trajo consigo una serie de viajes diplomáticos que incrementaron exponencialmente la fama de la Mona Lisa, y con ella, los riesgos de nuevos ataques.
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La Aventura Estadounidense (1962-1963)
En 1962, por motivos políticos, Francia permitió que el cuadro viajara a Estados Unidos. Las medidas de seguridad fueron extremas: un barco, un camarote privado, una caja blindada atornillada al suelo y policías custodiándola. Llegó a Nueva York en una ambulancia con amortiguadores especiales, circulando por calles libres de tráfico.
Se exhibió en la National Gallery dentro de una vitrina a prueba de balas. Solo en la velada inaugural asistieron más de 2.000 invitados, y en total, más de 1.6 millones de personas la visitaron. Afortunadamente, no sufrió ningún daño.
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La “Mona Lisa-manía” en Japón (1973)
En 1973, la Mona Lisa viajó al Museo Nacional de Tokio, y allí la locura se desató. Se organizaron concursos de belleza para encontrar a la persona más parecida a la Mona Lisa, se vendió una cantidad inimaginable de merchandising, y hasta había un número de teléfono donde una supuesta Mona Lisa respondía en italiano.
Lo más sorprendente fue que las consultas de los cirujanos plásticos japoneses se llenaron de gente que quería los labios y los ojos de la Mona Lisa. La obra se había convertido en un fenómeno cultural sin precedentes.
La Protesta de la Mujer Japonesa
Durante la exposición en Tokio, una mujer japonesa con discapacidad lanzó un bote de pintura roja al cuadro. Por suerte, el cristal blindado la protegió. Su acción no era un acto de vandalismo por odio a la obra, sino una protesta social: se sentía discriminada porque solo se había dedicado un día para que las personas con discapacidad pudieran ver el cuadro, y además, solo por diez segundos.
Rusia y el Ataque por Nacionalidad Denegada
En 1974, la URSS también quiso exhibir la Mona Lisa en el Museo Pushkin de Moscú. Por temas diplomáticos, se accedió a la petición. Allí, los visitantes podían verla durante 15 segundos, en una sala con tres niveles, donde el coste variaba según la cercanía al cuadro. Hubo quienes, conmovidos por la experiencia o por lo que les costó verla, llegaron a llorar.
Aunque en Rusia no hubo incidentes, la Mona Lisa no escapó a la ira de una ciudadana rusa en 2009. En la tienda de souvenirs del Louvre, esta mujer compró una taza y se la lanzó al cuadro. El cristal de seguridad volvió a ser su salvación.
¿El motivo de este ataque? No tuvo nada que ver con la obra en sí, ni con su estancia en Rusia. Simplemente, a esta mujer le habían denegado la ciudadanía francesa, y en un arrebato de frustración, eligió la Mona Lisa como objetivo para expresar su enfado, esperando que el acto le ayudara a conseguir sus papeles.
La Mona Lisa: ¿Patrona de los Imposibles o de los Paranoicos?
Desde ataques con ácido hasta pedradas, tazas o arañazos, la Mona Lisa ha sido objeto de una inexplicable serie de agresiones. Parece que, para algunos, se ha convertido en una especie de tótem al que dañar para pedir algo o para expresar frustración.
Quizás deberíamos nombrarla «la patrona de los imposibles», pues la gente intenta dañarla con motivos inverosímiles. O tal vez, «la patrona de los paranoicos», por el peculiar efecto que parece tener en la mente de algunos. Al final, todos estos atentados, lejos de restarle valor, no hacen más que acrecentar su fama, convirtiéndola en una verdadera mártir del arte.
Una obra que, a pesar de ser considerada por algunos «de segunda» dentro de la producción de Da Vinci, se ha transformado en un ícono mundial, en gran parte, gracias a esta tumultuosa historia de «odio» y supervivencia.
Ahora, me gustaría saber tu opinión. ¿Qué piensas de la Mona Lisa y su accidentada trayectoria? Déjamelo en los comentarios y generemos un debate. Si te ha gustado el artículo, dale «me gusta», compártelo y no olvides suscribirte a mi canal de YouTube para más contenido sobre arte e historia.








