El Verdadero Rostro del Demonio: Un Viaje Histórico y Artístico a Través de sus Representaciones
¿Alguna vez te has preguntado cómo es realmente la cara del demonio? Este ser, que parece acompañarnos en nuestra vida diaria, desde carnavales y Halloween hasta nuestras peores pesadillas, ha sido representado de innumerables formas a lo largo de la historia. ¿Pero cuál es su verdadero rostro? En este artículo, vamos a intentar descubrirlo a través de las mentes de los artistas y las culturas que le han dado vida.
Para empezar, te invitamos a ver el vídeo completo que explora este fascinante tema:
Muchos Nombres, Muchas Caras: La Identidad del Diablo a Través del Tiempo
El demonio, el diablo, Satanás… tiene muchísimos nombres, y su denominación depende del contexto cultural y religioso. Por ejemplo:
- En el cristianismo, en el Libro de Job se le llama Satanás.
- En el Evangelio de Mateo, se le denomina diablo.
- En el Génesis, aparece en forma de serpiente.
- En el Apocalipsis, se le asocia con un ángel caído e incluso con un dragón.
Pero la figura del mal no es exclusiva del cristianismo. En la cultura islámica, se le conoce como Al Shaitán. Investigando en la cultura mesopotámica, en Egipto y otras civilizaciones antiguas, siempre encontramos una figura del mal en una o varias deidades.
Así, el diablo ha sido conocido como Satanás, Belcebú, Lucifer, Samael, Belial, Azazel, Mastema, Lilith, el Dios Negro, el Padre de la Mentira, y muchos más. De hecho, la palabra «diablo» en castellano es relativamente nueva, apareciendo por primera vez en las Glosas Emilianenses del siglo X.
No solo tiene muchos nombres, sino que también ha sido representado de formas muy diversas: como cerdo, rata, tiburón blanco, sapo, mono, e incluso serpiente. Al demonio se le atribuyen bajos instintos y malos presagios, características que han influido directamente en sus representaciones artísticas.
La Primera Mirada: El Satanás de la Basílica de Sant’Apollinare Nuovo
¿Cuándo fue la primera vez que se representó a Satanás? Esta figura se introdujo en la mente de los artistas cuando intentaban plasmar escenas bíblicas. Sin embargo, no sería hasta el siglo VI d.C. cuando encontraríamos la primera representación conocida de Satanás, y esta se halla en la Basílica de Sant’Apollinare Nuovo de Rávena.
Sorprendentemente, de las tres figuras que aparecen en el mosaico del Juicio Final, el demonio no es la figura roja que solemos asociar con el infierno. ¡Es el ángel de color azul! Esta figura representa al ángel caído y lleva un nimbo en la cabeza. Este halo, en su origen, simbolizaba el poder, y Satanás, como ángel caído, sin duda poseía una gran autoridad antes de su expulsión. La escena muestra a Dios separando a las ovejas de los cabritos, y los cabritos están junto a Satanás, de ahí la posterior iconografía de cuernos y cabeza de cabra.
La asociación del diablo con el color rojo, por otro lado, es una mala interpretación de esta imagen y ha sido fuertemente promovida por la cultura popular y el cine. Aunque el rojo es el color del fuego, la furia y la pasión, su origen podría estar relacionado con el dios egipcio Seth, símbolo de la sangre, el fuego, las malas cosechas, el desierto y el hambre. Así, el rojo, junto con el negro, se convirtió en el color del diablo.
El Esplendor Medieval: Las Formas Grotescas del Mal
Si hubo una época de esplendor en las representaciones del diablo, fue sin duda la Edad Media. Durante este periodo, el cristianismo alcanzó su mayor auge, y al demonio se le representaba de manera horrible, grotesca y fea, ya que lo feo se asociaba directamente con lo malo. Ya hablamos de esto en mi vídeo sobre el Bestiario Medieval.
La Serpiente: De la Antigüedad a la Tentación Bíblica
Aunque muy conocida por las Sagradas Escrituras, la serpiente como símbolo del mal ya existía en el antiguo Egipto con el dios Apofis, que simbolizaba las impurezas y las tinieblas. La serpiente es el animal en el que el diablo se transformó para tentar a Adán y Eva. Gracias al cristianismo, este animal que se arrastra y pica se convirtió en la encarnación del mal. Artistas como Tiziano la representaron con cuerpo de niño y pequeños cuernos, mientras que Rembrandt la convierte casi en un dragón.
El Dragón: La Bestia Apocalíptica
El libro del Apocalipsis describe a Satanás como un gran dragón, una serpiente antigua que engaña al mundo entero (Apocalipsis 12:9). También lo describe como un «gran dragón rojo que tenía siete cabezas y diez cuernos y sobre sus cabezas había siete diademas» (Apocalipsis 12:3). Los artistas medievales se esforzaron en imaginar estas criaturas grotescas y a menudo divertidas. William Blake fue más allá, representándolo de forma antropomórfica, una mezcla entre dragón y persona.
El Hermoso Ángel Caído: La Melancolía de Lucifer
En ocasiones, Satanás se presenta como un hombre joven y bello, el ángel caído original. Uno de los artistas que mejor capturó esta imagen fue Mikhail Vrubel, quien dedicó gran parte de su vida a representar al diablo como un ángel caído, con figuras melancólicas y un tratamiento pictórico espectacular. Sus obras se asociaron al simbolismo, evocando una «fealdad salvaje» para algunos y una profunda emoción para otros.
Otra imagen impactante del ángel caído es la de Alexandre Cabanel (siglo XIX), que muestra a un joven de gran belleza y fortaleza física, aunque su rostro no sea visible. El capítulo 12 del Apocalipsis narra la batalla en el cielo, donde el Arcángel Miguel expulsa a Satanás y a sus ángeles. La escultura de Ricardo Bellver, El Ángel Caído, en Madrid (Parque del Retiro), es una de las pocas en el mundo que representa este momento. Inaugurada en 1885, se cree que está inspirada en el Laocoonte y sus hijos. Como dato curioso, la glorieta donde se encuentra está a 666 metros sobre el nivel del mar.
Gustave Doré, en sus maravillosas ilustraciones del siglo XIX, también representó al ángel caído, pero con alas de murciélago en lugar de alas de pájaro, complejizando aún más la figura del demonio.
El Monstruo de Tres Caras: La Visión de la Divina Comedia
La representación de Satanás se volvió aún más compleja, culminando en la figura de un ser grotesco de tres caras. Una de las más bellas es la del Codex Altonensis (siglo XIV), un monstruo gigantesco que devora a los hombres, simbolizando un mal inmenso y terrorífico. Esta imagen recuerda a la de Saturno de Goya. William Blake también lo representó así.
Pero quizás la imagen más completa de este demonio y toda su escena es la de Giotto en la Capilla de los Scrovegni (siglo XIV). Aquí vemos un diablo azul, gigantesco y obeso, rodeado de almas impuras que devora, una obra de una belleza espectacular. Dante Alighieri, en su Divina Comedia, calculó que este Lucifer medía un kilómetro y medio, un emperador caído, una bestia gigantesca confinada en el hielo hasta el pecho, un derrotado por Dios. También encontramos esta figura grotesca en un fresco del siglo XV en la Capilla de San Petronio en Bolonia, que representa el infierno.
El Macho Cabrío: Cuernos y Pezuñas del Demonio
Una de las imágenes más arraigadas del diablo es la de un animal humanizado, sobre todo un macho cabrío. De nuevo, el dios egipcio Seth, una deidad malvada y padre del engaño, tenía una imagen similar a un hombre lobo con cabeza de perro o lobo, ya con atributos antropomórficos.
Los famosos cuernos del demonio, así como las patas de cabra y la perilla, provienen de la época romana, asociados al dios Pan. Este aspecto empieza a aparecer a partir del siglo XI, y más adelante se le añaden incluso alas de murciélago. Jacques Legrand, en su Libro de las Buenas Costumbres (siglo XV), representa al diablo con garras, cuernos, colmillos y cuerpo de animal, forjando la idea contemporánea de Satanás.
El Bosco, en sus trípticos del Juicio Final y las Tentaciones de San Antonio, representa al diablo como una amalgama de animales extraños y fantásticos: murciélagos, ratas, pájaros extraños, zorros, sapos, personificando el mal con imaginación desbordante.
Pero si hay una imagen que ha perdurado, es la del diablo como macho cabrío pintada por Francisco de Goya en El Aquelarre (siglo XVIII). Goya, interesado en estos temas en la última etapa de su vida, pinta cuadros donde el macho cabrío, rodeado de figuras deformadas y grotescas, recibe ofrendas, incluso niños. Esto refleja las ideas alocadas de la Inquisición sobre brujas que se acostaban con el diablo a cambio de prebendas y conjuros.
En el grabado de Durero, El Caballero, la Muerte y el Diablo, el demonio aparece atrás, con cara de chivo, mientras el caballero avanza hacia la batalla. También Louis Boulanger, en una litografía para ilustrar un poema de Víctor Hugo, muestra a Satanás en forma de cardenal, rodeado de brujas, demonios y monjes con antorchas, creando una atmósfera de cuento terrorífico.
Las Tentaciones de San Antonio, un tema recurrente en la historia del arte, muestran al santo tentado por los placeres de la carne. Leonora Carrington, en su obra, representa cerdos, pájaros negros, pero sobre todo, figuras de mujeres. Y es que la mujer es otra de las personificaciones del demonio.
La Mujer Seductora: Lilith, la Primera Demonia
La mujer mala, seductora, no es otra que Lilith. De origen babilónico, en la tradición judía se convierte en un demonio femenino con pelo largo y rojo (de ahí, de nuevo, el color rojo), alas y rostro de bella mujer. En la Cábala, se la considera la primera mujer de Adán, anterior a Eva, pero fue repudiada por su insumisión.
Imágenes del siglo XV muestran a la serpiente con formas semihumanas, representando a Lilith. En el siglo XIX, John Collier la retrata como una mujer bella, enroscada por una serpiente, con el pelo rojo rizado e infernal, un cuadro que simboliza la seducción de lo prohibido. Dante Gabriel Rossetti también representó a Lilith con su rostro bello y pelo rojo, encarnando los atributos del demonio femenino.
Más Allá del Lienzo: El Diablo Moderno y su Reflejo
Las representaciones del diablo han evolucionado hasta interpretaciones más abstractas, como el cuadro de Jan Polos, titulado Lucifer. Si te interesa profundizar en este tema, te recomendamos algunos libros:
- El Diablo de Arturo Graf: Un libro muy completo que narra el origen de las diferentes acepciones del demonio, pactos, historias de todas las épocas, muy recomendable.
- Historia de la Fealdad de Umberto Eco: Aunque no habla del diablo en todos sus capítulos, dedica uno muy interesante a lo grotesco y la fealdad, donde el demonio tiene un lugar destacado.
- Diccionario Infernal: Un diccionario ilustrado de demonología, editado por primera vez en el siglo XIX, una joya que muestra los diferentes tipos de demonios.
¿Cuál es el Verdadero Rostro del Demonio?
El demonio fue un ángel que quiso parecerse a Dios, ser igual a él, y por eso fue expulsado del reino de los cielos. Sabemos que tenía un rostro muy bello. Lo que nos ha llegado a través de cómics y videojuegos es la imagen de un ser grotesco, rojo, con cuernos, fuerza increíble y superpoderes. Y es que, según el cristianismo, el diablo representa los vicios del ser humano, la peor parte de nosotros mismos.
El diablo no está lejos; está muy cerca, rodeándote, intentando que caigas en el pecado. Entonces, ¿cuál es su verdadera cara? Toma un espejo y mírate durante un minuto. Ahí, justo ahí, verás la verdadera cara del demonio.
Esperamos que este viaje a través de las representaciones del demonio te haya gustado, servido y entretenido. Si es así, no olvides darle «me gusta», compartirlo y suscribirte a mi canal de YouTube @AntonioGarciavillaran para apoyar la creación de más vídeos como este. ¡Muchas gracias por verlo y nos vemos muy pronto!








