¿Qué es el Arte? Una Reflexión Profunda con Antonio García Villarán
¿Qué es el arte? Es una de esas preguntas fundamentales que nos hemos formulado a lo largo de toda la historia de la humanidad, y que quienes nos dedicamos a crearlo, nos seguimos planteando cada día. Filósofos y pensadores han ofrecido sus respuestas, pero hoy, quiero compartir mi propia visión, basada en mi experiencia, mis lecturas y mis reflexiones.
El Arte: ¿Útil o Inútil? Derribando Mitos
A menudo se escucha la frase: «el arte no sirve para nada». Sin embargo, esta afirmación no podría estar más lejos de la realidad. El arte, de hecho, es tremendamente útil, imprescindible. Sin las manifestaciones artísticas del ser humano, apenas existiríamos tal como nos conocemos. El arte está en cada rincón de nuestra vida, desde lo más elemental hasta lo más complejo.
Prácticamente todo, antes de tomar su forma final, ha sido concebido y diseñado por el hombre. Pensemos en el diseño de una cuchara, la estética de los objetos en nuestras casas, la silueta de un coche… todo lleva implícito un proceso creativo y una intención estética. El arte es, en su esencia, una manifestación de la utilidad humana, la que da forma a nuestro mundo.
La Mirada del Espectador: Donde Nace el Arte
Uno de los aspectos más cruciales para entender el arte es comprender que, si bien los seres humanos generamos objetos, la consideración de si algo es arte o no, reside en nuestra mirada. Es decir, el arte nace desde nuestras pupilas hacia dentro, en nuestro cerebro, no en la construcción física de la obra.
Por ejemplo, un cuadro o una escultura pueden ser creados con una profunda intención artística por mi parte. Sin embargo, otra persona, con toda la legitimidad, podría decir: «Para mí, esto no es arte». ¿Por qué? Porque esa persona no lo percibe como tal. La percepción subjetiva del receptor es lo que otorga la categoría de arte a un objeto.
Puedes profundizar en estas ideas y en mi trayectoria en la sección Sobre Mí de mi web.
La Emoción en el Arte: Cultura y Experiencia Personal
Es una verdad ampliamente aceptada que el arte debe emocionar. Pero, ¿por qué nos emociona el arte? Una obra de arte puede conmovernos por dos razones principales:
- Por nuestro nivel cultural o la cultura imperante en la sociedad: Cuando algo es socialmente considerado arte, tiene una mayor probabilidad de generar una respuesta emocional.
- Por nuestra experiencia personal: Nuestras vivencias moldean nuestra percepción. Si, por ejemplo, viajo a la India y me conecto con sus realidades artísticas, puedo considerar arte algo que allí vea y entienda, mientras que alguien sin esa experiencia podría no hacerlo.
Esta evolución del concepto de arte a lo largo de la historia es magistralmente explicada por Władysław Tatarkiewicz en su libro Historia de Seis Ideas, una lectura que recomiendo encarecidamente. Él detalla cómo lo que en una época fue arte, puede dejar de serlo en otra, influenciado por factores culturales, experiencia y muchos otros.
Una excelente ilustración de esto la encontramos en un experimento del profesor y filósofo Ernesto Castro. En uno de sus vídeos (minuto 3:20 del vídeo de Ernesto Castro), pregunta a sus alumnos si la Catedral de Gaudí es arte (a lo que la mayoría asiente) y luego si un termitero es arte (donde muy pocos levantan la mano). Si bien la catedral es un elemento de belleza universalmente aceptado, yo difiero en el caso del termitero. Si el receptor lo considera arte, en ese instante preciso, se convierte en arte.
Esta idea no es nueva; ya la exploró Duchamp con su famoso urinario. Él no lo construyó, solo lo seleccionó y lo declaró obra de arte. Hoy, esa pieza está en museos y es innegablemente arte, más allá de nuestros gustos personales. Por lo tanto, el arte nace siempre en nuestro cerebro y todo lo que nosotros consideremos arte, según los factores mencionados, lo es. Incluso un termitero.
La Imaginación en la Creación Artística: ¿Sobrevalorada?
La imaginación, sin duda, es crucial en la creación y el proceso artístico. Sin embargo, creo que a menudo está sobrevalorada (minuto 5:05 de este vídeo). Mi visión es que la imaginación se basa en la unión de conocimientos previos. No podemos crear algo de la nada. Por el contrario, cuanto más conocimiento tengamos y más experiencias hayamos acumulado, más ideas tendremos en nuestra cabeza para recombinarlas y generar algo nuevo. Esa «novedad» es, en esencia, la fusión de elementos ya existentes.
Las Seis Fases del Arte: Un Viaje del Rechazo a la Transmisión
Para explicar qué considero arte de manera más tangible, me gusta usar el ejemplo de un movimiento artístico como el Impresionismo (minuto 6:00 de este vídeo). Para que una obra creada por el ser humano sea considerada arte, suele pasar por seis fases:
- Rechazo: Al principio, lo nuevo, lo incomprendido, es rechazado. Los impresionistas, por ejemplo, no eran aceptados en ninguna exposición o concurso inicial.
- Resistencia: Se resiste a que estos artistas o movimientos formen parte del círculo oficial o sean socialmente bien vistos.
- Resignación: Poco a poco, se les acepta como una parte más del ambiente artístico. Los impresionistas, en este punto, ya empezaban a exponer y vender algunas obras.
- Aceptación: Se les reconoce como artistas dentro del círculo social y artístico establecido. Tienen su lugar.
- Exaltación: En esta fase, los artistas son puestos en un lugar importante. Lo que antes no era arte, ahora se considera lo que realmente se debe hacer. El Impresionismo entra en los museos y es popularmente aceptado.
- Transmisión: Finalmente, el movimiento se estudia, se instaura, tiene sus referentes y sus ideas se transmiten de generación en generación.
¿Todo el Mundo es Artista? Calidad vs. Originalidad
Como decía Joseph Beuys, «todo el mundo es un artista». Todos tenemos la capacidad de crear y generar obras. La diferencia reside en el grado de calidad.
Si hablamos de copiar o emular estilos ya establecidos (como el hiperrealismo, el arte abstracto o el propio impresionismo), la calidad de tu obra se medirá por cuán cerca te acerques a los valores de los maestros ya instaurados socialmente. Estarás haciendo arte, pero no algo revolucionario u original. Sin embargo, si tu manifestación artística es completamente nueva, el rechazo inicial será el síntoma más claro de su novedad (minuto 10:15 de este vídeo).
Cuando algo me choca o no me gusta, me detengo. Me pregunto por qué reacciono así. ¿Es porque no conozco esa manifestación? Es un momento para ponerlo en «cuarentena», reflexionar y mirarlo con otros ojos. Quizás, detrás de ese rechazo inicial, se esconde algo verdaderamente interesante.
Reflexiones Finales: Arte como Atribución de Valores Espirituales
Más allá de preguntarnos qué es arte, deberíamos cuestionarnos cuándo es arte y dónde es arte. Una misma obra puede ser considerada arte en el mundo occidental, pero no en el oriental, o viceversa, en el mismo momento histórico y lugar. El arte no es posible sin una cultura previa, sin un conocimiento, sin experiencias que nos permitan atribuir valores espirituales a un objeto.
Como decía mi gran amigo Manuel Macíá: «El arte no es, sucede.»
Espero que esta reflexión te haya resultado útil. Hay mucho más que hablar sobre el arte, y se me quedan muchos temas en el tintero, como la responsabilidad del artista o las funciones del arte.
Me encantaría que me dijeras en los comentarios qué otros temas te gustaría que abordase. Por supuesto, suscríbete a mi canal de YouTube, ¡eso me ayuda mucho a seguir creando este tipo de contenido! Si te ha gustado, compártelo para que más gente participe en este apasionante debate, porque, como siempre digo, en el arte no hay verdades absolutas, pero sí muchísimas conversaciones valiosas. Gracias por ver el vídeo y nos vemos la semana que viene.
¿Y por qué me dedico yo a hacer arte? Pues porque pienso que el arte hace que el mundo sea mejor. (minuto 13:20 de este vídeo)








