El mundo del arte digital ha experimentado una revolución con la llegada del criptoarte y los NFTs (Tokens No Fungibles). Sin embargo, esta innovación ha generado tanto entusiasmo como confusión, especialmente al intentar diferenciar entre arte genuino, especulación financiera y simples objetos de colección.
La Dualidad del Criptoarte: Oportunidad para Artistas y Terreno de Especulación
El fenómeno del criptoarte y los NFTs se manifiesta a través de dos variables principales que merecen ser analizadas con detenimiento:
1. El Impulso al Arte Digital Genuino
Una de las mayores ventajas de los NFTs es que han proporcionado una vía de comercialización y monetización para un tipo de arte que, aunque ya existía, carecía de un mercado formal. El arte digital, creado por talentosos ilustradores, animadores y artistas 3D que dominan programas complejos como ZBrush, o utilizan herramientas como Procreate, ahora encuentra una plataforma para ser valorado. Este es un aspecto muy positivo, ya que incentiva a muchos creadores que invierten una cantidad ingente de tiempo y esfuerzo en sus obras a recibir una justa compensación. Este es el verdadero potencial del criptoarte como motor de la creatividad.
2. La Especulación y los Coleccionables Digitales
Por otro lado, existe una vertiente especulativa en el mundo de los NFTs. En ocasiones, ciertos tokens se convierten en una suerte de «monedas virtuales», similares a Bitcoin o altcoins, cuyo valor se basa en la moda y el intercambio. Estos activos digitales, a menudo promovidos como «arte», funcionan más bien como estampitas o cromos coleccionables, intercambiables entre entusiastas.
Es fundamental distinguir estos coleccionables digitales de una obra de arte concebida con un proceso creativo profundo. Así como hoy vemos cartas de Pokémon o de otros juegos que alcanzan precios extraordinarios en el mercado secundario, estos NFTs actúan como meros objetos de colección, sin la misma profundidad artística.
Distinguir el Arte Genuino de las ‘Estampitas Digitales’
Ya lo expresé hace tiempo en mi canal de YouTube y en otras ocasiones: el criptoarte es una excelente noticia para los artistas. Sin embargo, se está intentando confundir a la audiencia al equiparar auténticas obras de arte con creaciones generadas de forma automática o con poca intención artística.
Un claro ejemplo de esta confusión son los «monos» u otras imágenes generadas por inteligencia artificial. Tomemos el caso reciente de la creación de 10.000 obras de NFTs a partir de unas pocas imágenes de Johnny Depp. Esto, en esencia, es una «tontería» desde el punto de vista artístico. Son simplemente imágenes seriadas, carentes de un proceso creativo intencionado, y no deben ser catalogadas como obras de arte. Pueden ser coleccionables, y cada uno es libre de pagar lo que desee por ellos, pero no son arte.
El Proceso Creativo: La Esencia del Arte
Para aquellos que nos dedicamos a la creación artística, la diferencia es abismal. Cuando uno se sumerge en Procreate o cualquier otra herramienta digital, el proceso es idéntico al de un cuadro tradicional. Se invierte tiempo, estudio, trabajo mental y físico, y se busca una expresión personal. Estoy trabajando en una serie, por ejemplo, donde el tiempo y el esfuerzo para crear una obra digital son los mismos que para una pintura de gran formato. La única diferencia es que, en lugar de un pincel y un lienzo, utilizo un lápiz óptico y una tableta.
El proceso creativo, el tiempo invertido, la mano que ejecuta y la mente que concibe son exactamente los mismos. Por lo tanto, cuando se afirma que el criptoarte o los NFTs son una «estafa», se está demostrando una profunda ignorancia sobre la naturaleza del arte digital. El criptoarte es, sencillamente, otra forma de arte, que permite la legitimación y venta de técnicas que ya existían antes de la era de los NFTs.
Los Coleccionables Siempre Han Existido
La idea de coleccionar objetos no es nueva. Antes de los NFTs, la gente ya coleccionaba estampitas de fútbol, cromos o fetiches. Por ejemplo, la posibilidad de comprar un gorro de un ídolo como Johnny Depp siempre ha existido. Lo que los NFTs han hecho es facilitar y digitalizar este proceso, creando un nuevo tipo de fetiches digitales que los fanáticos pueden adquirir.
El reciente fenómeno en torno a Johnny Depp, especialmente después de su juicio, ha impulsado una especie de fervor coleccionista, casi a un nivel de culto, similar al que se vivió con figuras como Michael Jackson. En este contexto, los NFTs se convierten en una herramienta para que los seguidores demuestren su lealtad y adquieran un trozo digital de su ídolo.
Conclusión: Claridad en el Criptoarte
En definitiva, es crucial entender que el criptoarte abarca un espectro amplio. Por un lado, representa una maravillosa oportunidad para los artistas digitales de monetizar su talento y su arduo trabajo. Por otro, también es un terreno abonado para la especulación y la creación de objetos coleccionables digitales que, si bien tienen su propio valor en el mercado, no deben confundirse con la alta expresión artística. La clave está en la diferenciación y en reconocer el verdadero valor del proceso creativo.








