Andy Warhol en Madrid: Nueve Días de Pop, Negocio y Movida (1983)
¿Sabías que Andy Warhol visitó España? Estuvo nueve días en Madrid, y lo que sucedió durante su estancia fue tan surrealista y revelador como su propia obra. En este artículo, desgranaremos los detalles de aquel viaje, su impacto en la incipiente Movida Madrileña, y la peculiar interacción del rey del Pop con la capital española en 1983.
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¿Por qué vino Andy Warhol a Madrid? La exposición comercial de 1983
La razón principal de la visita de Warhol en 1983 fue la inauguración de una exposición. Su objetivo era claro: expandir su mercado y vender retratos a la jet-set española. La muestra se realizó en la Galería Fernando Vijande, un lugar que, curiosamente, solía tener entrada gratuita para sus exposiciones. Sin embargo, Warhol, como buen estratega de la imagen y el negocio, impuso un pago de 100 pesetas de la época para acceder a la suya. Era una exposición puramente comercial, y se celebraba en un espacio que, para los ojos de la Movida, era un «garaje» con un toque muy neoyorquino, aunque en realidad, era simplemente un garaje.
Un disparate y un despliegue de lujo
Las crónicas de la época describen la visita de Warhol como un «disparate». Se alojó en el lujoso Hotel Villamagna, en la zona más exclusiva de la Castellana, reafirmando su conocido gusto por el lujo y el glamour. La inauguración de la exposición atrajo a una multitud considerable: críticos, admiradores y curiosos de todo tipo se agolparon para ver al gran mito del arte pop. En aquella España post-dictadura, lo que venía de Estados Unidos era percibido como un «mundo mágico», y Warhol, una superstar, no fue la excepción.
Un fracaso comercial… o no del todo
¿Tuvo éxito comercial su exposición? Sorprendentemente, no vendió ni un solo retrato. Ninguna revista especializada de arte publicó un artículo sobre su obra. Warhol pasó desapercibido en el ámbito artístico tradicional, pero no para todos. El visionario Miguel Bosé, con su agudo olfato para el arte y la tendencia, le encargó la portada de un álbum, varias fotografías, algunos cuadros y dos videoclips. Este fue el verdadero negocio de Warhol en España, ya que su sueño de vender retratos a la alta sociedad se desvaneció.
Warhol, conocido por fundar la revista Interview y por su particular modelo de negocio –poner a la mujer de un famoso en portada y luego ofrecerle la serigrafía original–, demostró su visión puramente comercial. Artistas contemporáneos como Damien Hirst o Jeff Koons siguen hoy esa misma filosofía de «negocio puro».
Monosílabos y la frase icónica: «Ya he acabado, nos vamos»
¿Qué hacía Warhol en Madrid más allá de su exposición? Principalmente, repartir monosílabos. A las preguntas, respondía con un escueto «sí» o «no». Siempre acompañado de su séquito, incluido su fotógrafo de cabecera, Christopher Makos, quien tomaba las imágenes que luego se atribuirían a Warhol. La frase más pronunciada por Warhol en Madrid fue: «Ya he acabado, nos vamos». Lo dijo incluso en el Museo del Prado. Aunque al principio simuló interés por Velázquez, El Bosco o Zurbarán, terminó comprando una postal y pronunciando su famosa frase. Pura banalidad, puro Pop.
De hecho, algunas crónicas aseguran que lo que más le gustó de Madrid fueron unos pastelitos de la repostería Mallorca, típicos de los barrios altos, de los que compró varios para llevar.
La influencia de Warhol en la Movida Madrileña
A pesar de la aparente indiferencia, la visita de Warhol sí influyó en Madrid, aunque en un grupo muy reducido de gente que, con el tiempo, se volvería muy influyente. Este círculo lo adoraba como a un dios. La revista Interviú, por ejemplo, fue conocida como «La Bola de Cristal del Pop», en referencia al programa infantil que marcó a una generación.
Warhol encarnaba un modo de vida: el de un artista que llegó a Nueva York queriendo triunfar y ser famoso, y lo consiguió en solo tres años, pasando de diseñador de moda a mito cultural. Esto, sin duda, inspiró a muchos de la incipiente Movida Madrileña. Personajes como Alaska, Almodóvar, Santiago Auserón y Fabio McNamara fueron algunos de los pocos que conocían y admiraban a Warhol en aquel momento.
La Movida, al igual que la visita de Warhol, fue inicialmente un fenómeno minoritario, un «grupito reducido» que frecuentaba locales como el Rock-Ola. Aunque muchos de ellos «tocaban fatal» al principio, supieron manejar sus carreras hasta convertirse en grandes estrellas, emulando el ascenso de Andy Warhol.
Iconos influenciados: Agatha, Alaska y la «blasfemia capitalista»
La influencia de Warhol se hizo patente en figuras como Agatha Ruiz de la Prada, cuya estética y concepción de la moda son claramente deudoras del Pop. Y, por supuesto, en Alaska. En una conferencia reciente sobre la obra de Warhol, Alaska recordó cómo en 1983 se veía a Warhol y su obra como una «blasfemia», un «timo» y una «vendetta capitalista contra el verdadero arte». Y llevaba razón.
Alaska lo venera como a un dios, pero, ¿no ha llegado el momento de «matar al padre»? Alaska y toda su tropa han sabido sacar mucho partido del rey del Pop, pero quizá el juego esté ya demasiado exprimido. Alaska es una artista creativa y mucho más que una simple seguidora. Personalmente, considero a David Bowie más influyente que Warhol, pero esa es una opinión personal.
Alaska también da mucha importancia a una foto que apareció hace años, supuestamente hecha por Warhol durante su visita, donde aparece ella tocando en una fiesta. Warhol, quien disparaba su cámara a cualquiera que se cruzara, habría titulado la imagen como «Mujer no identificada».
Según Alaska, Warhol solo pronunció una frase dirigida a Fabio McNamara: «Yo, a Lester». Fabio McNamara, de entonces, encarnaba los valores que Warhol admiraba. Sin embargo, el Fabio McNamara actual parece renegar de su pasado e incluso de su propia homosexualidad, convirtiéndose en lo contrario de lo que fue. «¡España, Franco ha resucitado! ¡Es el fin! ¡Vivir para ver!», exclama Antonio Villarán en el vídeo.
Carlos Martorell, figura clave en la visita de Warhol, confirmó que nadie lo conocía en Madrid. Su intento de vender retratos a la gente famosa fracasó, aunque muchos se arrepintieron después. Martorell, además, aprendió de Warhol a organizar fiestas que unían lo más alto con lo más bajo: princesas al lado de yonkis, cantantes flamencos o artistas emergentes. A esta mezcla se la llamó, con un nombre peculiar, «el Pajar».
Warhol, un espejo para una España ignorante
Reflexionando, la visita de Warhol quizás nos dejó como ignorantes artísticamente hablando. Estábamos en los años 80, recién salida la dictadura, en plena apertura, y éramos innegablemente ignorantes. Warhol no hizo más que ponernos un espejo delante.
Lo que más me «molesta» de la imagen pública de Warhol es que todo parecía banal, como si no trabajara mucho y solo fuera a fiestas. Pero la realidad era otra. Warhol era extremadamente trabajador y disciplinado. Blanca Sánchez, la galerista que organizó la exposición en Madrid, lo describió como uno de los artistas más profesionales que habían pasado por su galería. Warhol no daba puntada sin hilo: ir a fiestas, hacer fotos o relacionarse con gente, todo era parte de su estrategia para vender obras. Y siempre se levantaba temprano para trabajar, sin importar lo tarde que se acostara.
Su exposición en Madrid, titulada «Pistolas, Cuchillos y Cruces», fue una recopilación de su obra reciente que mostraba el lado más siniestro de la vida. Esto demuestra que su éxito no fue fruto de la casualidad o la indolencia, sino de un esfuerzo constante.
Conclusión: Un mini fenómeno fan y el legado de Warhol
¿Fue importante para Warhol visitar Madrid? Parece ser que no. Ni siquiera lo recoge en sus diarios, donde apuntaba cualquier nimiedad. Nueve días en Madrid de los que ni se acordaba, mientras aquí se organizaban exposiciones y fiestas en su honor. Sin embargo, sí inspiró a personalidades que, para mí, son admirables: Alaska, Mario Vaquerizo, Almodóvar, Fabio McNamara, Santiago Auserón y muchos más.
Warhol representa lo banal, el consumismo absoluto, el «todo vale» y el culto a sí mismo. ¿No te suena esto a lo que ocurre hoy en las redes sociales? Sus diarios, dictados cada mañana a su amigo Pat Hackett, son un precedente de lo que ahora hacemos al compartir nuestra vida constantemente. Quizás se le ha dado más importancia de la que tiene, llamándolo «visionario» o «primer youtuber» por crear su propia televisión, pero la verdad es que contar la vida de uno no es algo nuevo.
En resumen, la visita de Andy Warhol a España se resume en esto: ni Andy Warhol sabía qué era España, ni los españoles conocían a Andy Warhol. Se produjo un mini fenómeno fan, similar a lo que ocurre hoy con youtubers en otros países, aunque con menos afluencia. Un grupo reducido que lo adoraba tuvo su momento estelar, pero sin más trascendencia generalizada.
Recursos adicionales y tu opinión
Aquí te dejo algunos enlaces a artículos donde se habla más en detalle de la visita de Warhol a Madrid. También te recomiendo el libro Espectro de la Movida: Por qué odian los 80 y el documental Estrellas de Warhol del director Rubén Salazar.
Espero que te haya gustado este vídeo. Quiero saber qué opinas tú: ¿Crees que Warhol sigue vigente en la sociedad actual? ¿Su obra es importante o ha pasado de moda? Déjamelo todo en los comentarios. También te dejo un enlace a otro vídeo que hice hablando de la obra de Warhol. Suscríbete si todavía no lo has hecho, y participa en el sorteo solidario para ayudar a mucha gente. ¡Nos vemos muy pronto!
Este artículo ha sido creado por Antonio Villarán.








