La Magia de lo Inesperado: Platos Únicos con ‘Accidentes Felices’ de Antonio García Villarán
La cerámica es un arte profundamente orgánico, donde la mano del artista y el capricho del fuego a menudo convergen para crear resultados sorprendentes. Como diría mi querido amigo Bonros, de vez en cuando, ocurren lo que llamo «accidentes felices». Son esos momentos inesperados en los que la pieza adquiere una cualidad que no había previsto, pero que la convierte en algo aún más especial y bello. A mí, personalmente, me encantan esos detalles.
Tengo una serie de unos seis platos a los que les han ocurrido cosas singulares, transformándolos en piezas verdaderamente únicas. Están aquí, desperdigados por el taller, y quiero enseñároslos. Porque si adquieres uno de mis platos, o varios, además de la obra en sí, podrías llevarte una pieza con una distinción muy particular.
Descubre los secretos detrás de estos platos especiales.
El Plato con la Inscripción Especial: «¡Bonito qué Maravilloso!»
Por ejemplo, fijaos en este plato. Lleva una inscripción que dice: «¡Bonito qué Maravilloso!». Es el número 9 de 300, y aquí está la fecha y todos los detalles. Lo que lo hace especial es una peculiaridad que los demás no tienen. Si cogemos otro plato, como este, y le damos la vuelta, veréis que tiene su numeración, pero carece de ese detalle distintivo.
¿Qué lo hace tan diferente? Es una tontería, pero es el encanto de lo inesperado. Mirad, aquí tiene unas pequeñas marcas, unas «cositas» que son del horno. Las paredes del horno quizás se desprendieron o algo cayó sobre el plato mientras se cocía, dejando esta característica única. Si cada uno de mis platos ya es especial por sí mismo, este es, sin duda, «único de único». Así que, con un poco de suerte, este plato tan particular podría ser tuyo.
El Misterioso Sireno Nocturno
Pero hay más. Mirad este otro: un sireno. Este también es único y está marcado como «especial». Lo pinté de azul, pero durante la cocción, no sé qué pasó que el color se tornó muy oscuro, casi negro. A mí me encanta el resultado, me gusta mucho. Parece un sireno nocturno, envuelto en el misterio del océano profundo. Por eso, también he considerado este plato como especial.
El Plato Olvidado y el Arte del Kintsugi
Y la lista continúa. Por ejemplo, aquel de allí, el del fuego, también azul. Este, por alguna razón, se nos olvidó numerarlo de la manera habitual; la numeración está puesta de otra forma, no con el esmalte.
Luego está este otro plato. Salió del horno con una raja, una grieta que lo cruzaba de aquí a aquí. Al verlo, todos me decían: «¡Este plato es muy especial! No lo repitas, este nos lo quedamos». Y alguien incluso me sugirió aplicar la técnica del Kintsugi, esa ancestral técnica japonesa que da aún más valor a los objetos rotos porque, como dicen, tienen más historia. Así que lo hice: este plato es el único que incorpora esta técnica, un delicado dorado que realza la grieta. Es una pieza muy especial, ¿no os parece? Es el número 250 de una serie de 300.
El Encanto de las Burbujas Acuáticas
Finalmente, os muestro otro descubrimiento: unos puntos que aparecen en la superficie. En la cerámica, a veces, un poco de grasa o cualquier impureza puede provocar la aparición de estas pequeñas imperfecciones. Pero, en este caso, parecen burbujas, como si la pieza tuviera un efecto acuático. A mí me gusta mucho; también es un detalle que lo hace especial. Este es el número 34 de 300.
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Como veis, cada pieza cuenta su propia historia y, a veces, la casualidad interviene para dotarlas de un carácter aún más exclusivo. Si deseas conseguir una obra original mía, una pieza con una personalidad única e irrepetible, aquí tienes la oportunidad. Visita mi web para explorar mi obra y conocer más sobre mi proceso creativo. ¡Date prisa y consigue el tuyo!
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