Antonio García Villarán: Un Viaje Artístico a Través del Tiempo (1999-2019)
En un mundo digital lleno de desafíos virales, he decidido darle una vuelta de tuerca al popular «challenge» de mostrar tu aspecto actual y el de hace diez años. Mi propuesta va más allá: ¿qué tal si exploramos cómo éramos, qué hacíamos y, lo más importante, qué pasaba por nuestra cabeza hace diez y veinte años? Te invito a un viaje personal a través de las décadas, desde 1999 hasta 2019, para descubrir la evolución de un artista, su visión del mundo y los giros inesperados de la vida.
1999: Los Inicios Apasionados en el Siglo XX
Retrocedamos en el tiempo hasta 1999. Es el siglo pasado, el siglo XX, y yo acababa de terminar la especialidad de Pintura en Bellas Artes, mientras finalizaba la de Escultura. Mi apariencia era diferente: tras una breve crisis capilar que me llevó a raparme, decidí dejarme el pelo largo, una característica que me ha acompañado desde entonces.
Aquel año fue, quizás, el más prolífico en mi carrera temprana, realizando numerosas exposiciones y participando en colectivas. Estaba completamente entregado al arte: dibujar, pintar, exponer y presentarme a concursos. Era una época en la que mi nombre aparecía frecuentemente en los periódicos de papel, dando cuenta de mi constante actividad. Mi obra se centraba en el dibujo de desnudo y la creación de collages con técnicas mixtas, una propuesta que, afortunadamente, gozaba de bastante éxito entre el público y me permitía vender muchas piezas.
Mi mente en 1999 estaba fijada en una sola dirección: dedicarme por completo al dibujo y la pintura. En todo caso, consideraba la posibilidad de abrir una academia, pero la idea de acabar como profesor de facultad —un destino que eventualmente me encontró— no era mi objetivo. Solo quería vivir del arte. Mis pintas de entonces lo reflejaban: una gorrita, un bastón que usaba por estilo y no por necesidad, y la compañía de mi gatito negro, Camile, en honor a la célebre escultora.
Fue también en ese año cuando comencé a impartir clases en una academia privada, un preludio a la fundación de mi propia academia en el año 2000. Mi percepción de la vida era simple y directa: «dos más dos son cuatro». Pensaba que lo que uno quería hacer, simplemente lo hacía. Sin embargo, pronto descubriría que la vida es un entramado de múltiples caminos, donde hay que saber surfear las olas, aceptar lo que viene y aprovechar cada tren que pasa, incluso si algunos hay que dejarlos ir.
2009: El Cangrejo Pistolero y los Cambios de Rumbo
Diez años después, en 2009, la vida me encontró en un punto de inflexión. Fue el año en que publiqué mi tercer poemario, «Nocaut».
En esta etapa, ya había asumido que, aunque uno desee un camino concreto, la vida a menudo te lleva por senderos inesperados. Y al aceptar esa realidad, me di cuenta de que las cosas fluían mejor. Me convertí en el «Cangrejo Pistolero», un alter ego que me permitió explorar nuevas facetas. Fue un periodo en el que dejé de pintar lienzos, especialmente después de mi primer viaje a la India, que me hizo cuestionar la pintura tradicional. Sin embargo, no abandoné la creación plástica: realicé innumerables ilustraciones, carteles y, por supuesto, nunca dejé de dibujar.
En esa época, también tenía un ciclo cultural llamado «La Noche del Cangrejo», que se celebraba en el bar Platea de La Alameda, un lugar que hoy ya no existe.
Pero 2009 también fue el año de un evento que marcó un antes y un después: un accidente. Por intentar salvar a un gato, me lancé de un muro, destrozándome el pie. Pasé más de nueve meses en recuperación, entre la cama, una silla de ruedas y, finalmente, un bastón que sí necesitaba usar. Siempre me gusta encontrar el lado bueno de las cosas, y en este caso, ¡me pusieron 12 tornillos en el talón y 20 puntos! Me sentí un auténtico Robocop, un cyborg, con mis tornillos aún dentro del pie.
En 2009, también profundicé en la poesía e investigué muchísimo, y mi editorial, Cangrejo Pistolero Ediciones, estaba en pleno florecimiento. Fue en este momento cuando empecé a desilusionarme con la idea de ser profesor en la facultad. Aunque había luchado por entrar y estuve varios años impartiendo clases, nunca fue mi deseo inicial. Mi cabeza había albergado la antigua idea de la seguridad de un trabajo fijo, pero me di cuenta de que esa seguridad no existe; la única seguridad real es la que te da tu propio trabajo y esfuerzo.
2019: El Amanecer del Youtuber de Arte
Llegamos a 2019, la época actual, donde ya conocéis gran parte de mi actividad. Me he convertido en youtuber de arte y he vuelto a pintar con más ganas que nunca, creando los cuadros que siempre había deseado hacer.
Además de mi propia academia, imparto clases en Crea 13 y soy profesor online en Udemy, donde tengo alojados mis cursos de dibujo y pintura. Mi mentalidad ha cambiado por completo. Ya no creo en la idea de un «trabajo fijo» o la seguridad laboral externa. He aceptado que la vida está llena de altibajos, momentos de éxito y otros de mayor desafío, y que lo importante es aceptarlo, sobreponerse y seguir adelante.
Si mi vida entera fuese un solo día, esta es la reflexión que me hago:
- La etapa de 1999 sería el atardecer: un mundo tranquilo, apacible, sin grandes sobresaltos.
- La etapa de 2009, la del Cangrejo Pistolero, sería la noche o la madrugada: una época oscura, a veces tenebrosa, en la que me sentía perdido pero siempre avanzaba, viviendo intensamente en la oscuridad.
- La etapa actual de 2019 es el amanecer: las primeras horas del día, llenas de energía, claridad y un profundo descanso.
Es curioso, pero siento que ahora es el amanecer de mi vida. Sin embargo, este amanecer lleva consigo toda la oscuridad, las tinieblas y el atardecer que he vivido. Creo que he sabido utilizar toda esa experiencia para convertirme en quien soy ahora, porque, como dice la frase: «una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma».
Un Vistazo Rápido al Pasado: 1989 y 1979
Y sí, sé lo que muchos pensaréis: «Antonio, puedes ir más atrás». Y tenéis razón.
En 1989, a mis 13 años, fue el momento en que empecé a recibir mis primeras clases de pintura. Un hito importante, sin duda, aunque quizás no tan fotogénico como otras etapas. Y si nos vamos hasta 1979, yo solo tenía tres añitos. Vivía en Alcázar, mi pueblo, pero mis recuerdos de aquella época son, como era de esperar, prácticamente inexistentes. A esa edad, uno apenas sabe nada de la vida.
Espero que este viaje a través de mi historia personal y artística te haya resultado interesante y, quizás, te haya hecho reflexionar sobre tu propio camino. Si te ha entretenido, te animo a dejar un «me gusta» y, aunque no nominaré a nadie, me encantaría que cada uno de vosotros se animara a realizar su propio desafío de las décadas.
¡Nos vemos muy pronto en mi canal de YouTube y en la próxima entrada!








