¿Por Qué Odian Tanto a Renoir? El Curioso Movimiento «Renoir Sucks»
¡Hola! Soy Antonio García Villarán, y en este artículo vamos a explorar un fenómeno fascinante y, a la vez, muy divertido: un movimiento que ha surgido en la red y que profesa un odio acérrimo hacia las obras de Pierre-Auguste Renoir.
«Renoir Sucks»: Un Movimiento Nacido en la Red
Este movimiento, nacido y crecido en internet, se denomina literalmente Renoir Sucks, que se traduce como «Renoir apesta». Es crucial destacar que, según sus propios creadores, no tienen nada en contra de la persona de Renoir; su rechazo es puramente hacia sus obras, que no quieren ver «ni en pintura».
¿Qué persiguen estos «odiadores de Renoir»? Su objetivo es claro: que los cuadros de Renoir desaparezcan de los museos americanos y, si fuera posible, de la faz de la Tierra.
Protestas Físicas y Carteles Ingeniosos
Este no es un movimiento que se quede solo en las redes sociales. Sus miembros se manifiestan físicamente, acudiendo a las puertas de los museos con pancartas que ellos mismos diseñan y gritan sus protestas.
Entre sus carteles, algunos destacan por su ingenio. Mi favorito personal es «Red No Art» (Juego de palabras con «Renoir», sonando a «Red, no arte»), una consigna que considero muy inteligente por su parte. Otra pancarta más elaborada proclama: «No somos iconoclastas, Renoir simplemente está pintando». Aunque la intención inicial es llamar la atención, en el fondo, invitan a la reflexión sobre la obra del pintor.
El Impacto de «Renoir Sucks» en Instagram
Este movimiento nació en 2015, y hoy su cuenta de Instagram (@renoirsucks) cuenta con más de 14.700 seguidores. Su propio hashtag, #renoirsucks, muestra imágenes realmente divertidas.
Lo más maravilloso y divertido de la red es la forma en que protestan: van a los museos, se colocan frente a un cuadro de Renoir y se toman fotografías con caras extrañas y exageradas. Saben que una imagen vale más que mil palabras.
En su cuenta de Instagram, podemos encontrar ejemplos como el de un seguidor señalando un Renoir, que, para ser sincero, parece un pez globo. Y no solo eso, ¡sus ojos parecen de extraterrestre! Los comentarios a estas imágenes no tienen desperdicio, aquí te traduzco algunos:
- Jack Tson dice: «Es como un volcán con una cara que emerge del humo o algo así. No entiendo nada, no entiendo arte.» (Pura ironía, claro).
- Deesigner Alley: «Su cabello parecía caca bruñida con atomizador.» (¡Demasiado gráfico!).
- Paper Coral: «Tal vez su cara era plana como un panqueque, como una tortita con dos ratas por cabello, cuencas negras sin alma y mejillas quemadas al sol.»
Estas sí que son críticas de haters de verdad, y si te fijas bien, a menudo no les falta razón.
Caras de Vómito y Críticas Anatómicas
Todo esto me recuerda un poco a las caras que ponían con las esculturas del artista Metges, el escultor, en el vídeo que hice al respecto.
En las protestas, vemos fotos como la de «el hombre que vomita», bastante acertada, ya que el paisaje de la pintura realmente parece un vómito. Lo curioso es que el joven lleva los mismos colores que el cuadro. Otro chico se «sale del pellejo», tirándose de los pelos, con las gafas caídas y el rostro rojo, una cara excesivamente exagerada.
Al analizar de cerca una de estas obras, donde aparecen dos niñas (que bien podrían ser la misma o gemelas), la pierna de una de ellas está muy extraña, mal dibujada, el escorzo no está logrado. Parece un trabajo de principiantes. De hecho, el propio Renoir llegó a un punto en su carrera donde decía que no sabía dibujar o que lo había olvidado, intentando cambiar su estilo para emular a Ingres. Aun así, anatómicamente, este cuadro es bastante regular.
Niños y Desnudos Problemáticos
Lo más impactante de este movimiento es que involucran a niños, enseñándoles que Renoir es «feo». Una niña, por ejemplo, saca la lengua, como diciendo: «No entiendo mucho, pero lo odio igual». Sus desnudos, a veces rollizos, resultan desagradables, incluso parecen «carne putrefacta».
Algunos de los desnudos de Renoir dejan mucho que desear. Por ejemplo, una espalda sin anatomía, que se asemeja más a un jamón de York que a un cuerpo humano, me parece propia de un principiante.
Otras formas de protesta incluyen a los «anonadados», los «deslenguados», los «hermanos Brother» (odiando juntos el mismo cuadro), y, por supuesto, no podía faltar la «doble peineta». No contentos con eso, han llegado a crear camisetas con la frase «Renoir Sucks», lo que representa un paso más allá de la simple pancarta.
Las Críticas Gráficas y los Memes
Sus protestas se acercan mucho al concepto de meme y se transforman en críticas gráficas muy ingeniosas. Por ejemplo, se compara el sombrero de una señora pintada por Renoir con la nariz de Gonzo, el personaje de los Muppets, ¡y la verdad es que tienen un aire!
Otro ejemplo demoledor es uno de los desnudos de Renoir junto a un «rosco» (un dulce): la textura es la misma. Y es que algunos desnudos de Renoir son auténticas «butifarras». Me encanta una comparación donde una mujer parece tener la cara de un mono disecado. Uno de los más sintomáticos convierte la cara de una de las niñas de Renoir en un puro meme.
El Origen del Movimiento y las Peticiones Formales
La primera publicación en la cuenta de Instagram de Renoir Sucks data del 10 de febrero de 2015. Según un artículo de Débora García en el diario El País, ella contactó con el creador de la cuenta, un tal Max Weber. Este movimiento nació en Washington y sus protestas no se limitaron a las pancartas.
En abril de 2015, denunciaron formalmente la presencia de Renoir en la National Gallery y solicitaron que todos sus cuadros fueran retirados. La petición fue desestimada por falta de firmas, aunque uno se pregunta qué pasaría si se hiciese hoy.
¿Cuáles eran sus argumentos? Pedían al presidente de los Estados Unidos que retirara los cuadros por tener una pincelada «muy empalagosa», considerando que esas imágenes no eran adecuadas para el pueblo americano. Max Weber, el creador, explicó que «simplemente no le gustaba y no quería que nadie en su país fuera pervertido con la visión de los cuadros del pintor que atentan contra el buen nombre de las bellas artes». Acusó a Renoir de desfigurar a las mujeres jóvenes y de pintarlas con «colores propios de los cadáveres». Curiosamente, algunos apreciamos lo grotesco, las deformaciones, incluso los cadáveres, como en la obra de Goya.
Donald Trump y su Falso Renoir
La cuenta de Instagram de Renoir Sucks también presenta una figura recurrente: Donald Trump. ¿Por qué? Porque Trump presume de tener un Renoir en su casa. Su mujer, Melania, ha posado en varias ocasiones con este cuadro de fondo.
Sin embargo, al parecer, ¡es un Renoir falso! El verdadero se encuentra en el Art Institute of Chicago. El periodista y biógrafo de Trump, Tim O’Brien, le hizo ver esto, a lo que Trump respondió: «No, el de Chicago es falso, el mío es el de verdad.» Los responsables del museo, por supuesto, tuvieron que salir a confirmar que ellos poseían la obra original. Este episodio es un claro ejemplo de cómo Trump se cree sus propias mentiras.
¿Era Renoir Realmente un Mal Pintor? La Visión de Antonio García Villarán
¿Es Renoir tan mal pintor como afirma esta asociación? La mayoría sabemos que Pierre-Auguste Renoir fue un pintor impresionista que se inspiró en las pinturas clásicas, especialmente en el Renacimiento y el Barroco.
Yo lo llamo «el pintor del buenismo», porque para él todo lo que pintaba tenía que ser bonito y bello: flores, paisajes, gente sonriendo (aunque estuvieran trabajando duro). Cuando se dedicaba a paisajes y flores, lo hacía muy bien. Pero cuando abordaba la figura humana, sobre todo en algunos de sus desnudos de la última época, la verdad es que las deformaba de una manera horrible. A veces ponía un brazo más largo que otro, o en otras ocasiones, manos sin dedos. Y esto no lo digo yo, ¡lo dicen los de la asociación!
Por supuesto, no diré que Renoir fuera un mal pintor. De hecho, tiene cuadros que me parecen muy interesantes, como los que veremos a continuación.
Obras Emblemáticas bajo la Lupa
Consideremos El Baile en el Moulin de la Galette. Vemos una composición muy compleja, los colores están muy bien armonizados, hay ambiente, hay murmullo. Pero si nos fijamos en algunos detalles, ciertamente, todo lo que dicen estos «odiadores de Renoir» que Renoir hace mal, pues lo hace.
Otro ejemplo es El almuerzo de los remeros, un cuadro que siempre me ha gustado. Pero al mirarlo con más atención, me he fijado en cosas que ya no me parecen tan buenas: la composición no está muy armonizada. Hay grupos de personas que parecen pintadas de manera independiente, como si las hubiera «pegado» ahí, un collage de personajes. Incluso diría que el hombre del centro parece sobrar; si lo quitamos, el cuadro se quedaría igual. Las chicas con el perrito parecen de un cuadro independiente, no interactúan con los otros personajes. A pesar de esto, el conjunto para mí funciona, el color es muy acertado y la idea de los remeros descansando es interesante. Pero, nuevamente, no es un cuadro que yo tendría.
La Formación de Renoir y su Propia Filosofía
Renoir tuvo una educación muy variopinta. Se dedicó a pintar abanicos, estudió en la Escuela de Bellas Artes y, a la vez, estaba en la Academia Crea13 (coloreando escudos para su hermano), e incluso llegó a hacer grabados heráldicos. Por formación, no debería haber tenido problemas.
Sabemos que fue un impresionista muy amigo de Monet, Bazille y Sisley. Su biografía cuenta que pasó apuros económicos, pero se dedicó al retrato, lo que le proporcionó el dinero para seguir adelante. Hablar de Renoir requeriría un vídeo nuevo, pero para él, un cuadro debía ser «algo amable, alegre y hermoso, porque hay demasiadas cosas desagradables en la vida como para que nos tengamos que inventar más».
Conclusión: Dos Tipos de Renoir
En definitiva, para mí hay dos tipos de Renoir. Por una parte, hizo cuadros muy interesantes, obras que realmente reconozco que deberían estar en los museos y son dignas de ello. Pero hay muchos otros, la gran mayoría, que son auténticas «patatas». En esto sí le doy la razón a los «odiadores de Renoir».
Aquí surge una falta de criterio: si se va a exponer un cuadro solo porque es de Renoir, quitándole espacio a otra obra de mejor calidad que no sea de Renoir, pues… ¡hasta lo miraría!
Finalmente, te dejo esta pregunta para que me respondas: ¿Piensas que los cuadros de Renoir están en los museos simplemente porque fue uno de los «amiguitos» de los impresionistas?
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