El Reto Definitivo: Un Sabio en Dibujo, Acrílico y Óleo en Tiempo Récord
¡Hola a todos! Soy Antonio García Villarán, y en esta ocasión, me he propuesto un desafío que pondrá a prueba mi creatividad y rapidez: crear tres obras de arte basadas en el mismo elemento, un sabio, utilizando diferentes técnicas y en un tiempo muy limitado. Este reto consistirá en pintar o dibujar sobre unas inesperadas «bandejitas de pastel» de cartón. Para añadir un toque de humor a nuestro sabio, que se muestra bastante serio, le pondremos una divertida peluquita para protegerlo del frío. ¿Estáis listos para ver cómo se desarrolla esta locura artística?
Las condiciones son las siguientes:
- Dibujo: 5 minutos.
- Acrílico: 10 minutos.
- Óleo: 15 minutos.
¡Vamos a ello!
Parte 1: El Desafío del Dibujo – 5 Minutos (o Menos)
Empiezo con el dibujo, y lo hago con una técnica particular: ¡sin separar el lápiz del papel! Esto me obliga a guiarme por la sombra, a apretar donde es necesario y a buscar el ritmo en el pelaje de nuestro personaje. Es una forma de trabajar rápido que puede dar resultados inesperados, pero siempre buscando la esencia.
Aunque el objetivo eran 5 minutos, la frescura y la espontaneidad son clave. A veces, parar a tiempo es la mejor decisión. ¡Este primer reto lo he completado en tan solo 3 minutos! Me ha sobrado tiempo, y como las reglas las pongo yo en mi propio canal, esos minutos extra podrían servirme para las siguientes fases, especialmente para el acrílico o el óleo.
Parte 2: Expresionismo en Acrílico – 10 Minutos
Ahora es el turno del acrílico. Para esta parte, dispongo de acrílico en lata, colores flúor, pigmentos puros y poli acetato de vinilo. Mi objetivo es crear algo muy libre, con mucho color y un enfoque casi alquímico, mezclando el pigmento con el aglutinante.
Necesito ser muy certero. Empiezo con veladuras, dejando que el color chorree y se asiente. Voy entornando los ojos para enfocar la cara a medida que avanzo. Poco a poco, la figura va emergiendo. Después de las veladuras, paso al empaste, utilizando blanco, ocre y un toque de rojo. La clave es que cada pincelada cuente, que defina y que transmita la esencia del personaje en este corto lapso de tiempo.
Lucho contra el tiempo y los pegotes de pintura, intentando que cada trazo sea decisivo. Con los últimos toques, busco definir la nariz, dándole incluso un pegote rojo como si hubiera «bebido algo». Este acrílico termina con un estilo muy expresionista, lleno de detalles, empaste y diluciones que, creo, capturan el alma del sabio. ¿Qué os parece?
Parte 3: La Profundidad del Óleo – 15 Minutos
Finalmente, llegamos al óleo, con 15 minutos en el reloj, sin contar los minutos extra que guardé del primer reto. La técnica aquí será diferente: partiré de una base completamente oscura para ir sacando las luces.
Empiezo con un fondo azul y un toque de verde. Lo innovador en esta parte es el uso de barras de óleo para dibujar directamente sobre la superficie. Parecen ceras, pero me permiten encajar rápidamente elementos como la nariz, la boca y los ojos. Mi arma secreta, el pulverizador de aguarrás, transforma las líneas en una masa de color, creando una base fluida para trabajar.
Luego, empiezo a sacar luces con blanco, naranja y un poco de ocre. Cada pincelada debe definir, no puedo permitirme fallar. Uno el color del pelo con el fondo, utilizando mis técnicas más secretas para dar forma. Si queréis profundizar y aprender estas y muchas otras técnicas, os invito a visitar mi academia online: Crea13. ¡Allí encontraréis cursos completos para llevar vuestro arte al siguiente nivel!
Sigo trabajando en las luces, tomando un blanco con rojizos para definir los volúmenes, dejando que la nariz se defina por el espacio que la rodea. El naranja aporta una explosión de color, dando vida al rostro. Saber cuándo parar es crucial para no estropear la frescura. ¡Y lo he logrado! Los 15 minutos han pasado volando, y no he necesitado usar los minutos que me sobraron al principio.
Los Resultados Finales: Un Sabio, Tres Perspectivas
Es el momento de ver el resultado de este intenso reto. Aquí tenemos las tres obras:
- El dibujo: con lápiz, una expresión fresca y espontánea.
- El acrílico: con mucha masa y empaste, un estilo definido y expresionista.
- El óleo: mucho más entonado y profundo, con una técnica distinta de luces y sombras.
Aunque cada técnica es única, la pincelada y el trazo son evidentemente míos, lo que demuestra que la esencia del artista se mantiene. Ahora, la pregunta es para vosotros:
¿Cuál de las tres versiones de nuestro sabio te ha gustado más?
Déjamelo saber en los comentarios: ¿dibujo, acrílico u óleo? Y un consejo: ¡anímate a replicar este reto en tu casa este verano! Te aseguro que te va a encantar.
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¡Nos vemos muy pronto!








