Antonio García Villarán y Belin: Un Duelo Artístico de Técnicas y Experimentación
¡Bienvenidos a un nuevo y vibrante vídeo que os hará flipar! En esta ocasión, tenemos el honor de contar con la presencia del gran artista Belin, en lo que hemos llamado el «trono negro». Juntos, nos embarcamos en un experimento artístico lleno de desafíos, creatividad y, sobre todo, mucho aprendizaje. La premisa es simple pero audaz: dibujar con técnicas ajenas, salir de nuestra zona de confort y ver qué surge.
El Reto: Tinta Anilina, Lejía y Spray
La idea central de esta colaboración es doble. Primero, cada uno dibujará al otro utilizando su técnica habitual. Yo dibujaré a Belin con tinta anilina y lejía, mientras él me dibujará a mí con spray. Pero la verdadera aventura comienza en la segunda parte: ¡intercambiaremos las herramientas! Belin, que nunca ha usado anilina y lejía, me enseñará su técnica de spray, y yo, sin experiencia en spray, le mostraré la mía. Luego, cada uno volverá a pintar al otro con la técnica que no domina.
¿El posado? ¡Por supuesto, desnudos!… ¡Os lo imagináis! La tensión es palpable, pero la curiosidad por el resultado es aún mayor. Como bien sabéis, me encanta dibujar la figura humana, y esta es una oportunidad fantástica para explorar nuevas formas de representación.
Antonio Dibuja a Belin: La Magia de la Anilina y la Lejía
Mi turno para empezar. Belin se sienta cómodamente, adoptando una pose de «grafitero y rapero». Inicio el encaje con trazos rojos, buscando la esencia de su figura. La mano, por ejemplo, la exagero, porque me gusta lo difícil, y capturar un escorzo en una mano es todo un desafío. Presto atención a los detalles, como el pelaje rizado que tanto esfuerzo le lleva a Belin cada mañana.
La fase de grafito me permite definir las características de su frente y dar volumen. Pero el verdadero punto de inflexión llega con la lejía. Es fundamental usar pinceles que puedan sumergirse rápidamente en agua después de cada uso, ¡o la lejía se los comerá! Esta técnica sirve para crear luces sorprendentes, comiéndose la tinta y revelando contrastes impresionantes. Es una maravilla ver cómo reacciona y transforma el dibujo.
Incluso me atrevo a recrear su «one-line» de la camiseta con lejía, un guiño que los grafiteros seguro entenderán. Creo que, incluso, le he puesto un poco más guapo, ¡algo que espero me agradezca!
Al ver el resultado, la reacción de Belin lo dice todo: «¡Está increíble, tío! ¡Qué bonito! Se come aquí esto, mira el efecto que hace». La combinación con el lápiz acuarelable crea un efecto espectacular, dando una dimensión única a la obra.
Belin Dibuja a Antonio: Maestría con el Spray
Ahora es mi turno de posar, y confieso que estar quieto es mucho más difícil de lo que parece. Mientras tanto, Belin comienza su obra con el spray, utilizando un «negro sombra» transparente. Su técnica es fascinante: controla la presión del bote, la velocidad del movimiento y la distancia, creando tres efectos simultáneos. Es un baile complejo que en el pincel se traduciría en cantidad de tinta, gesto y presión.
Belin construye la imagen con delicadeza, creando manchas y luego sacando luces con blanco pulverizado. Me dibuja sonriente, capturando la esencia de mis vídeos. Para él, la sonrisa es lo que define mi trabajo, y eso me emociona. Tras unos minutos de intensa concentración, Belin firma su obra.
El resultado es asombroso: «¡Hala! ¡Cómo ha hecho esto, madre mía!». Los volúmenes de la frente, la definición de la nariz… parece puntillismo. «Crea una veladura a base de puntos», explica Belin. Es impresionante cómo, en tan poco tiempo, ha logrado un retrato tan expresivo y lleno de matices en un formato pequeño y en blanco y negro.
Intercambio de Roles: Aprender de lo Desconocido
Y aquí viene lo más divertido y desafiante: el intercambio. Primero, yo me enfrento al spray. Belin me explica la importancia de la distancia y la presión. Un punto de cerca es nítido, de lejos, difuminado. Es incontrolable al principio, pero esa es la magia. El spray difumina muy rápido, permitiendo jugar con los degradados. Es una historia, ¡pero muy divertida!
Belin, con paciencia, me enseña sobre las boquillas. Hoy usaremos una «super skinny de punto gris» para formato pequeño y control. Me explica que él usa muchas más: la «amarilla de cresta» para líneas limpias, y la «astr fat» para texturas de piel y degradados. El punto de partida, siempre el «negro sombra» transparente, para poder encajar y corregir fácilmente.
Me coloco de nuevo, mentalizándome para «jugar y aprender». Los primeros trazos son… ¡horrorosos! Pero con la guía de Belin, empiezo a entender el truco: mover la mano de forma particular. «Esto me da cuatro horitas más y soy el segundo mejor grafitero de España», bromeo. El spray crea efectos inesperados, fantasmagóricos, que incluso me planteo incorporar a mi propia pintura. Es una experiencia única salir de la zona de confort.
Aunque en mi cabeza sé lo que quiero hacer, el spray es un mundo distinto. La boca, la nariz… no consigo la definición deseada, pero la intención está ahí. ¡Es mi primera vez con spray y estoy orgulloso! «Esto vas a tener que hacer un curso de cómo hacer graffiti para mi Academia Crea13 y yo voy a ser el primero en tomarlo», le digo a Belin.
Ahora es el turno de Belin con la tinta y la lejía. Le presento mis herramientas: anilina para líneas y difuminados con agua, grafito al agua que se transforma al añadir humedad, tinta Parker para planos oscuros o líneas, y la estrella: la lejía, que «se come la tinta» creando efectos mágicos. Es increíble lo rápido que actúa. La posibilidad de una colaboración pintando los dos el mismo cuadro, al estilo Warhol y Basquiat, surge como una idea emocionante. ¡Dejad en los comentarios si os gustaría verla!
Belin empieza a pintar, explorando cómo la lejía transforma la tinta. Él, acostumbrado al control del spray, se encuentra con la incertidumbre y la sorpresa de la lejía. «Es magia», comenta. Al final, el resultado es expresionista, con fuerza. Aunque bromeo diciendo que me ha puesto «viejo», la verdad es que la experiencia de la sorpresa y la diversión es lo que realmente importa. «Es más cansado posar que dibujar», confiesa Belin.
El dibujo de Belin, aunque diferente, tiene un encanto particular. La lejía ha hecho su magia, creando contrastes que no se esperaban. «Me gusta el disfrute, la incertidumbre, la sorpresa», reflexiona Belin. Es una obra muy expresionista, con mucha furia y fuerza, que abre un nuevo camino para su expresión artística.
La Esencia de la Experimentación Artística
Esta experiencia nos ha demostrado el valor de salir de nuestra zona de confort. Nos ha dado otra visión de las cosas, nos ha hecho pensar de otra manera y, sobre todo, nos ha divertido muchísimo. Antonio García Villarán y Belin, dos artistas en un viaje de descubrimiento, demostrando que el arte es experimentación, juego y aprendizaje constante.
¿Qué os ha parecido este experimento? ¿Os gustaría ver más colaboraciones entre Antonio García Villarán y Belin? Dejad vuestros comentarios y compartid vuestras impresiones. ¡Hasta la próxima aventura artística!








