Antiarte al Desnudo: ‘En Parte’, la Noche que Cuestionó a Banksy y Rompió lo Inesperado
El jueves 29 de octubre, el Teatro Quintero de Sevilla fue testigo del estreno de «En Parte», un show que prometía ser una crítica incisiva al arte contemporáneo y que, al final, se convirtió en una performance inolvidable donde la propia obra del artista acabó destrozada. Antonio García Villarán, en su faceta más gamberra y reflexiva, nos guio por un viaje que desdibujó las líneas entre la verdad y la mentira, la crítica y la acción.
Una Estrella de Rock que Evoluciona en el Profesor Más Divertido
Desde el camerino, junto a su amigo Bisbal (pieza clave del show), Antonio se preparaba para desatar la controversia. El espectáculo, concebido como una crítica a gran parte del arte actual, fue descrito por Frank Fiá Card, asistente al evento, como un viaje que «comienza como una estrella del rock que evoluciona como el profesor más divertido que hay y concluye con sorpresas muy gamberras». El objetivo era claro: mostrar las conclusiones de una investigación sobre el antiarte, pero de una manera que, desde el principio, ya hiciera dudar al público sobre qué era real y qué ficción.
La interacción con los asistentes fue constante, jugando con ellos al presentarles obras y preguntándoles si eran «en parte puros» o «en parte realistas», generando un ambiente de complicidad y diversión.
Yoko Ono y la Verdad Detrás de las Preguntas
Uno de los momentos estelares del show fue la aparición de la gran Yoko Ono (interpretada por Isaac, su ayudante). Antonio le formuló preguntas, en su mayoría reales, que se le han hecho a la artista a lo largo de su carrera. Las respuestas, algunas fieles a su estilo y otras más libres, buscaron profundizar en la filosofía del arte. Un ejemplo memorable fue la pregunta sobre su obra del ajedrez con fichas blancas: «Oye, Yoko Ono, en la obra que tú tienes del ajedrez con las fichas blancas… si nos ponemos a jugar, ¿quién gana?». La respuesta, rotunda y característica: «Gano yo, claro. Siempre gana Yoko Ono».
Tras este segmento, Antonio mostró una serie de dibujos de artistas contemporáneos, preparando el terreno para la gran performance final.
Un Repaso a la Historia de la Destrucción del Arte
El clímax del espectáculo giraba en torno a la destrucción de una obra de arte, una crítica directa a fenómenos como el de Banksy y su obra autodestruida. Antonio argumentó que Banksy no inventó nada; la destrucción de obras de arte tiene una larga historia:
* La Venus del Espejo de Velázquez fue acuchillada siete veces por la activista Mary Richardson en 1914, quien inicialmente buscaba venganza por el encarcelamiento de una amiga, aunque luego declaró que le molestaba cómo los hombres miraban el cuadro.
* Otras obras como la Venus de Giorgione o la Maja Desnuda de Goya también han sido objeto de ataques.
* La Ronda Nocturna de Rembrandt sufrió hasta tres ataques en el siglo pasado, uno de ellos con ácido.
* Laszlo Toth, un geólogo australiano, atacó la Piedad de Miguel Ángel con una maza en el Vaticano, gritando que él era Jesucristo.
* Las acciones destructivas del ISIS contra el patrimonio cultural.
* La artista Marta Minujín quemó toda su obra a los 20 años en un happening, declarando que había creado una gran obra de arte al destruir su propia creación.
Antonio compartió su experiencia personal y la de muchos colegas, quienes también han destruido obras propias por insatisfacción o como acto creativo, citando a artistas Fluxus como Gustav Metzger, cuyo arte se basaba en la autodestrucción. «Esto de romper una obra no es nada original», sentenció. «Banksy no se había inventado nada; simplemente lo está institucionalizando, nos hizo creer a todos que eso estaba pasando de verdad y yo sigo sosteniendo que eso estuvo todo preparado».
La Performance Final: Cuando el Plan Salió… ¿Demasiado Bien?
Para condenar este tipo de actos, Antonio planeó romper uno de sus autorretratos, parte de una serie que representa a los dioses hindúes Brahma (creador), Vishnu (mantenedor) y Shiva (destructor). Su favorito era el de Shiva, y quería destruirlo en directo para que los asistentes sintieran el impacto de ver una obra rota.
El plan era sencillo: su ayudante, Isaac, debía colocar un cuadro falso en el caballete para que Antonio lo destrozara. Sin embargo, en medio de la música épica y la interacción con el público, Isaac se equivocó y colocó el cuadro original. Antonio, creyendo que era la copia, tomó el cúter y procedió con la destrucción. El momento fue capturado en vídeo:
La confusión y el «cabreo» inicial fueron evidentes al darse cuenta del error. Isaac, el «culpable» de romper el original, había provocado un giro inesperado en la performance.
La Obra Rota y la Revolución ‘Anpartista’
A pesar del percance, Antonio relativizó la situación: «No es más que un cuadro. A mí me gusta mucho ese cuadro, pero bueno, a lo mejor puedo pintar más». Aunque el cuadro de Shiva era único y estaba firmado, su destrucción en directo, documentada por numerosos asistentes, le dio un nuevo significado.
Inspirado por el incidente, Antonio tuvo una idea: «No hay mal que por bien no venga». Decidió poner a la venta el cuadro destrozado en su tienda online, al mismo precio que se vendió la obra autodestruida de Banksy: ¡1.200.000 euros! Si se vende, «esto ya puede ser una revolución», exclamó. «Será como la gran revolución anpartista, que alguien compre un cuadro roto… en este caso, un cuadro real que se ha roto realmente y que está documentado».
¿Te Unes a la Conversación?
«En Parte» fue casi una hora y tres cuartos de espectáculo que, según muchos, «se pasó volando». Antonio García Villarán te invita a reflexionar:
* ¿Qué piensas de todo esto?
* ¿Te gustó el show «En Parte»?
* ¿Te gustaría que lo repitiese en tu ciudad (sabiendo que no puede destruir más cuadros)?
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