Pintando al Estilo Bob Ross: ¿Genialidad Artística o Técnica para Principiantes? Mi Análisis Sincero
Hola a todos, soy Antonio García Villarán, y este vídeo es una petición que me habéis hecho muchísimas veces: probar la técnica de Bob Ross. Lleváis años pidiéndome un tutorial y, para ello, me he hecho con un kit de pintura al óleo. Debo aclarar que no es publicidad ni lo recomiendo; ni siquiera lo había probado hasta ahora. Pero aquí están la paleta con sus colores y sus brochas, listos para el desafío.
Mi objetivo es claro: seguir el tutorial de Bob Ross con más visitas de su canal, usar sus materiales y ver si realmente es tan fácil pintar un paisaje con su método. Ya dediqué un vídeo anterior a la vida y el legado de Bob Ross, que puedes encontrar en mi canal de YouTube. Pero ahora, vamos a la acción. ¿Está su espíritu en mí? Vamos a descubrirlo.
La Preparación: El «Liquid White» y la Filosofía Bob Ross
Lo primero que Bob Ross nos indica es cubrir el lienzo blanco con una capa de «liquid white», un óleo blanco líquido que viene en el kit. La idea es que facilite la mezcla de todos los colores y permita trabajar la pintura «en húmedo». Mientras aplicaba esta capa, utilizando una brocha que me hacía sentir como él, no pude evitar pensar en cómo, al inicio de sus tutoriales, Bob Ross presenta sus materiales y cursos. Algo que, dicho sea de paso, me resulta familiar. Si te interesa profundizar en la creación artística de forma estructurada, te invito a explorar mis propios cursos en la academia Crea13, donde tengo más de siete programas formativos.
La capa de blanco sobre blanco es un punto de partida para que los colores se unan armoniosamente, según el maestro.
Primeros Trazos: El Cielo y el Océano de Bob Ross
Bob Ross comienza directamente con el rojo, aplicando unos brochazos en el centro sin ninguna base previa. Luego, la técnica se vuelve más evidente: utiliza el pincel para hacer trazos en forma de «X», empezando desde arriba con mucho azul y difuminándolo hacia abajo. Estas pinceladas iniciales ya evocan un océano, dejando un espacio en blanco en el centro.
La paleta pesa lo suyo, pero la concentración es clave. Sigo con el azul, lo cual me sorprende, ya que el mismo color parece servir para todos los tonos. Bob Ross añade azul más oscuro en la parte superior y en las cuatro esquinas, creando un efecto que recuerda a una fotografía antigua, como una imagen marcada. Después de limpiar la brocha, difumina todo suavemente para integrar los planos y dar una sensación de lejanía.
Montañas Felices y Árboles Mágicos
Con la brocha limpia, Bob Ross mezcla azul con bastante blanco para crear unas pequeñas montañas, que luego difumina hacia abajo con la brocha limpia. De nuevo, sin cambiar de color, utiliza el mismo azul oscuro para añadir más montañas. ¡Y sí, se me pegó un pelo de la brocha al lienzo, pero como Bob Ross no dice nada, yo tampoco!
Luego, el maestro mezcla azul y rojo para obtener una especie de verde oscuro, al que añade blanco, resultando en un gris extraño. Con un pincel específico, comienza a dar pinceladas verticales, supuestamente para formar árboles. El truco es usar algo de pasta para evitar que queden planos, y variar sus alturas para dar profundidad. Son golpes rápidos, de arriba a abajo. Después, difumina un poco, lo que supongo son los reflejos en el agua.
Reflejos en el Agua y la Abstracción
De nuevo, el azul entra en juego. Bob Ross lo aplica en horizontal y lo arrastra hacia abajo, uniendo los colores grises de los árboles al azul, creando lo que parece ser un reflejo en el agua. En este punto, el cuadro se está convirtiendo en una abstracción. A decir verdad, desde mi perspectiva, el resultado es bastante confuso. ¿Se ve bien desde ahí? Si es así, ¡dale a «me gusta» y deja un comentario!
Bob Ross siempre difumina, «peina» todo el lienzo, sin buscar nada definido. Con la espátula mágica y el líquido blanco (o quizás con aguarrás), crea un efecto de camino que surge de la nada.
Los «Árboles Felices» y la Arboleda Blanca
Ahora, la mezcla se vuelve más oscura: negro, verde y otros colores que Bob Ross parece conocer a la perfección. El resultado es un marrón oscuro, casi negro. Utiliza la espátula para crear el tronco y luego, con toques rápidos, forma las copas de los que Bob Ross llama sus «árboles felices». El secreto es no tocarlos mucho para que el efecto de pincelada gruesa se mantenga. Pero, sinceramente, para alguien que nunca ha pintado, tener esa seguridad al colocar el pincel me parece complicado.
Luego, añade más «tupido» y otro árbol por ahí. ¡Y ahora aparece el amarillo! Lo mezcla con un poco de verde claro y gris para dar el efecto de luz en los árboles. El problema es que es un solo tono, lo que hace que sea muy «resultón» pero, a mi parecer, carente de matices.
La sorpresa llega cuando Bob Ross introduce una «arboleda» de blanco puro. Unas pinceladas verdes con blanco para crear un grupo de árboles, un efecto que, si bien es rápido, me parece sinceramente cutre. Es un truco para salir del paso, pero con escaso interés artístico. Yo lo hago para que veas que, aunque funciona, el interés es limitado.
Rocas, Ramas y el Truco Final
Con la espátula y un gris, Bob Ross sigue añadiendo elementos. Necesito más azul, y el bote ya se me está acabando. Con este azul «Nightwish» (como él lo llama), pinta un árbol grande. ¡Y en este punto, me manché la mano! Créeme, nunca me mancho pintando, así que esto sí que es un happy accident.
Vuelve al amarillo para pintar otro árbol más grande en el centro. Luego, mucho negro y un poco de azul para un árbol en primerísimo plano. Las pinceladas en el lienzo son idénticas a las suyas. Como profesor, un 10.
Con bastante blanco y una buena carga de pintura, hace unas pinceladas con la brocha y, con un poco de marrón, añade unas ramas extrañas. Las rocas son básicas: arrastra la espátula y les da un toque de blanco al gris/marrón.
Finalmente, entra en escena el pincel fino de Bob Ross, largo y delgado, para añadir unas ramitas verdes y luego grises de abajo arriba. Para ser sincero, no aportan mucho. Y aquí viene uno de sus trucos finales: raspar la pintura. Como todo está fresco, al raspar aparecen los colores del fondo, creando un efecto blanco. Es un poco extremo, pero hay que admitir que raspar engancha. Y con eso, la obra está firmada y terminada.
Mi Veredicto sobre la Técnica de Bob Ross
Así ha quedado el cuadro. Mira todos los detalles y juzga por ti mismo.
Como profesor, debo decir que Bob Ross te enseña muy bien. Su método es accesible, y te guía paso a paso. Sin embargo, como artista, creo que su técnica tiene poco que ver con una obra de arte profunda. Desde mi punto de vista, la mezcla de colores es prácticamente inexistente; no se adentra en la investigación del color. Las pinceladas son repetitivas: tres o cuatro tipos (de arriba abajo, en zig-zag). Es una técnica interesante para pasar el rato, para iniciarse en la pintura, pero con escaso interés artístico.
A pesar de mi crítica al aspecto artístico, debo confesar que soy un fan de Bob Ross hasta la muerte. Su carisma y su forma de enseñar son innegables.
Por supuesto, yo pintaría un paisaje de una manera completamente diferente. Si te ha gustado este vídeo y quieres verme pintar un paisaje a mi manera, ¡revienta el botón de «me gusta», suscríbete al canal, deja un comentario y nos vemos muy pronto! ¡Y disculpa por haberme manchado tanto!








