Hola, soy Antonio García Villarán. Hoy vamos a desentrañar un enigma fascinante: ¿eran las pinturas de Kurt Cobain obras de arte genuinas o simples pasatiempos? Sí, el legendario cantante de Nirvana también pintaba y hacía cómics, pero la pregunta clave es si estas creaciones tenían una calidad artística real.
Este análisis no estaría completo sin una colaboración de lujo. Me acompaña Shaw, de Soundtrack, un experto en música cuyo canal es una auténtica joya. ¡Bienvenido, Shaw!
Shaw: ¡Gracias, Antonio! Es un placer estar aquí, y doblemente emocionado porque hablar de Kurt Cobain y relacionar su música con su obra pictórica es un verdadero acierto. Nirvana es, sin duda, una de las cinco bandas que más he escuchado en toda mi vida.
Kurt Cobain: ¿Artista Genial o Aficionado Apasionado?
Las Pinturas de Cobain: Un Reflejo de su Alma Inocente y Oscura
Al observar sus pinturas, mi primera impresión es que son la personificación de ese niño inocente que habitaba en el drogadicto Cobain. Su iconografía es notoriamente oscura, y esto me recuerda a las obras de otros músicos que también han explorado la pintura, como David Bowie o Marilyn Manson, artistas de los que ya he hablado en mi canal de YouTube. Incluso encuentro ecos de las pinturas de David Lynch, quien, como sabemos, es un artista multifacético.
Arte y Fanatismo: Conectando con la Vida del Artista
El verdadero valor de las pinturas de Cobain no reside tanto en su calidad pictórica intrínseca, sino en la profunda conexión que establecen con su vida. Sus millones de fanáticos alrededor del mundo buscan en cada trazo pistas de sus vivencias. Conocedores de sus historias de amor, sus batallas con las drogas y sus depresiones, sus seguidores comenzaron a descifrar los símbolos ocultos en sus dibujos: fetos, árboles, caballitos de mar, sangre, cruces… Es posible que vieran cosas donde no las había, pero todo es susceptible de interpretación.
Música y Pintura: ¿Simplicidad o Complejidad?
Antonio: Después de analizar muchas de sus obras, para mí no alcanzan un nivel de primera categoría. Las entiendo más como un complemento a su música, como bocetos plásticos. Pero, ¿su música era realmente tan simple o, por el contrario, compleja?
Shaw: ¡Qué buena pregunta, Antonio! A priori, podría decir que su música es relativamente simple en su estructura. Sin embargo, Kurt poseía un talento innato para crear melodías vocales muy ingeniosas, independientemente de la lírica. Sobre una armonía ultrasencilla de dos o tres acordes, era capaz de introducir una melodía de voz brutal, algo que solo a él se le podía ocurrir. Tenía un don especial para crear melodías pegadizas con un toque underground sobre armonías simples. No era un virtuoso con la guitarra en absoluto, pero sí considero que tenía una voz bastante privilegiada.
Recuerdo cuando empecé a escuchar Nirvana, poco después de la muerte de Kurt Cobain. Yo era un joven de mente muy cerrada, el típico heavy cuadriculado al que solo le gustaba Metallica o Iron Maiden, lo complejo, lo barroco musicalmente. Cualquier música que se saliera de eso me parecía una tontería. Hasta que descubrí Nirvana y me cautivó. Te hablo de la experiencia de un chavalito muy cerrado que decía «me gusta esto y punto». Sin embargo, Nirvana fue como una zancadilla a mi mente cuadriculada. En aquel entonces no sabía qué pasaba, simplemente la escuchaba y me daban ganas de reventar cosas. Me producía sensaciones que el heavy metal no me producía en absoluto. Y eso, creo, es lo especial de la música de Nirvana: no deja indiferente a nadie, independientemente de que sea simple o compleja. A nivel artístico, transmitir algo es lo importante.
La Coherencia Estética: Sucio, Deformado e Inmediato
Las obras de Kurt Cobain pueden ser valoradas desde el fanatismo, que las encontrará maravillosas. Pero si fuéramos puramente pragmáticos y expusiéramos sus cuadros, probablemente pasarían desapercibidos o se considerarían obras de principiante o de algún joven amante del rock. No aguantan la comparación con artistas como Alfred Kubin o Louise Bourgeois, quienes poseen una calidad técnica y conceptual muy superior.
Sin embargo, sus obras son profundamente coherentes con su música. Son sucias, presentan figuras deformadas en posiciones surrealistas, utilizan el dripping y colores muy básicos, casi sin mezclas. Diría que es una estética de principiante o de un «loco», ¿pero no había algo de eso en su música?
Kurt Cobain y el «Outsider Art»
Es innegable que estas pinturas funcionan y conectan con quienes aprecian esta estética. Después de todas las vanguardias, esta manera de pintar está plenamente aceptada, muy similar al Art Brut. Este término, acuñado por el pintor Jean Dubuffet, describe el arte realizado fuera de los cánones sociales, a menudo por pacientes psiquiátricos sin formación plástica.
Posteriormente, surgió el término Outsider Art, que abarca a autodidactas y pintores naíf, incluso si nunca fueron internados en una institución psiquiátrica. ¿Podríamos encuadrar la pintura de Cobain en esta categoría? ¿Era un «loco» que cantaba y pintaba?
Shaw: Respecto a tu pregunta, Antonio, si analizásemos la pintura de Kurt Cobain como la de un anónimo, probablemente la clasificaríamos como la obra de un principiante con una inclinación hacia lo tétrico y oscuro. Y curiosamente, estos mismos adjetivos —tétrico y oscuro, incluso decadente— definen muy bien el estilo musical de Nirvana. Una peculiaridad de su forma de componer era la ausencia de terceras en los temas más clásicos, lo que impide calificar la canción como triste o alegre. La música de Nirvana no te provoca felicidad ni tristeza; transmite algo más allá: es oscura, inquietante, macabra, frenética. Y creo que con su pintura pasa algo similar, aunque a otro nivel.
El Genio detrás del Caos: Un Profesional Perfeccionista
Sin embargo, no creo que Kurt Cobain encaje del todo en la categoría de «Art Brut» o «naíf» a nivel musical. Era una persona extremadamente implicada y perfeccionista con su sonido y el de la banda. Dedicaba muchísimas horas a la producción de sus discos. Bajo esa apariencia de «loco» —que sí, un poco «colgadito» sí que estaba—, había un profesional de la música. Quizás no en técnica instrumental o vocal, pero sí en la capacidad de revolucionar el rock de la época, con una inquietud por experimentar y sumergirse en el caos.
La Estética de los Videoclips: Un Vómito Furioso y Poético
Muchas de sus obras son como extensiones de sus canciones, un «vómito furioso» al estilo del estribillo de «Smells Like Teen Spirit». Pensemos en la pintura con manchas de sangre, cruces y una silueta blanca: es inmediata, con escasa elaboración, pero funciona muy bien. No es una obra maestra, pero tampoco es lo peor.
Además, es crucial la estética de sus videoclips. El de «Heart-Shaped Box» es uno de los más artísticos. En él aparecen cruces, un anciano que representa a Jesucristo con un gorro de Papá Noel, el primerísimo plano de Cobain abriendo los ojos como un loco. Kurt tuvo mucho que ver en la concepción de este videoclip. Vemos sus ya clásicos fetos colgantes, que repite en varias de sus obras plásticas, así como sus habituales flores rojas y árboles, con una estética que unía el estilo de «El Principito» con lo macabro, un poco entre lo Disney y lo tenebroso: sus dos personalidades. Me encanta la figura del ángel despellejado, un poema visual completo. Toda la estética del videoclip es una especie de Disney macabro. Y no podemos olvidar a la desafiante e incómoda niña del Ku Klux Klan, que aparece vestida de blanco y luego de negro, todo muy misterioso. Las mariposas que salen del sombrero son pura poesía. Todo el videoclip es poesía.
Shaw: Completamente de acuerdo, Antonio. Ese videoclip es pura poesía, más macabro que un aquelarre. Recuerdo cuando salió este tema en la MTV, a mí me daba miedo. Mis hermanos lo ponían y yo me escondía detrás del sofá, me daba mal rollo, se me quitaban las ganas de comer. Era muy pequeño, claro. Este fue el primer sencillo de su tercer álbum, In Utero (1993). Al parecer, la canción está inspirada, según palabras de Kurt Cobain, en los niños con cáncer, una de las cosas que más le entristecía.
El videoclip fue dirigido por Anton Corbijn, pero siempre bajo la supervisión de Kurt Cobain. Corbijn se sorprendió de lo claro que tenía Cobain el concepto y la idea en su cabeza. La mayor parte del vídeo fue ideada por Corbijn, aunque Kurt añadió varios elementos como los cuervitos, la escalera de mano que usa el anciano para subir a la cruz, y la idea de que la banda apareciera dentro de la cita con forma de decoración, que da título al vídeo. La verdad es que, echando un vistazo a sus pinturas, se ve reflejado su estilo pictórico dentro de esta pieza audiovisual que es el videoclip de «Heart-Shaped Box», que por cierto ganó dos MTV Video Music Awards en 1994, casi nada.
Versiones Artísticas: De «American Gothic» a las Portadas Musicales
Otro dato curioso es que Cobain también realizaba versiones de cuadros famosos, como el icónico «American Gothic» de Grant Wood, del que también he hecho un vídeo. Mientras el original muestra a una pareja de granjeros del medio oeste americano, la versión de Cobain presenta a dos viejos rockeros en un fondo apocalíptico, pero con tonos pastel. De nuevo, uniendo esos dos mundos. Y no sé si intencionadamente o no (yo diría que no), las figuras están demasiado inclinadas hacia un lado, lo que descompensa la composición. Como profesor, te diría que está mal compuesto; alguien que controla el dibujo buscaría un equilibrio. Pero claro, Cobain no estaba equilibrado, estaba desequilibrado, y su pintura lo refleja. Yo creo que le salió así porque no dominaba bien el dibujo.
Hacer versiones de obras famosas es algo habitual, y creo que es muy difícil hacerlas bien. Picasso, por ejemplo, tiene muchas versiones interesantes, pero ¿te parece esta versión de Cobain original? Y respecto a las versiones, ¿también las hacía Cobain en música?
Shaw: De este cuadro de «American Gothic», sinceramente, me sorprende mucho la versión de Kurt Cobain, porque no le pega. La veo demasiado cyberpunk, muy futurista para él. En cualquier caso, prefiero el original. Respecto a las versiones musicales de Nirvana, sí, hicieron unas cuantas. La más famosa probablemente sea «The Man Who Sold the World» de David Bowie, popularizada por su famosísimo MTV Unplugged. Curiosamente, cuando Nirvana versionaba a un artista, solía buscar estilos muy diferentes al suyo, y sus covers no son muy «Nirvana». Por ejemplo, la versión de Bowie o «Where Did You Sleep Last Night» (de Lead Belly, de 1939) son muy folky. También versionaron a The Velvet Underground, The Groundhogs, The Doors («The End»), The Kinks. Pero una de mis favoritas es «Love Buzz» de Shocking Blue, cuyo tema original es muy psicodélico, muy en la onda Jefferson Airplane. Ellos respetan el aura de la canción, pero la hacen de un modo bastante macarra, y a mí el «macarrismo» me puede.
Cómics: Crítica Social con un Trazo Punk
Parte de la obra plástica de Cobain incluye sus cómics o tiras cómicas, con una clara estética punk. Un ejemplo que me parece genial y me hace mucha gracia es el del «Señor Bigote», un machirulo que, con una cerveza en la mano, escucha la barriga de su mujer diciendo que de ahí saldrá un «machote» al que le gustará comer carne y maltratar a las mujeres. De repente, una patada del feto le atraviesa la cara. Es una idea muy original que, dibujada con ese estilo crudo, funciona a la perfección. ¿Te imaginas esto al estilo Disney? No tendría el mismo impacto.
Entonces, ¿son sus dibujos burdos y sucios? Podría decirse, pero esta estética está plenamente aceptada en el mundo del arte. Y sí, se venden a precios desorbitados, no por su calidad intrínseca, sino por el hecho de haber sido pintados por Kurt Cobain. ¿Tú qué opinas, Shaw?
Shaw: Como te comentaba, Antonio, no tengo una gran cultura en pintura, pero sí tengo claros los estilos que me gustan. Y la verdad, dentro de la obra pictórica de Kurt, hay cuadros que no me gustan nada, como el de «American Gothic», que me da mal rollo sin transmitirme más allá. Sin embargo, hay otros que sí me llegan mucho, que me parecen estéticos y con un mensaje claro, como el que aparece en la portada de su álbum Incesticide. Y sí, es evidente que sus obras alcanzan precios desorbitados por su autoría, no por su calidad artística. Algo similar le ocurrió a Lars Ulrich, el baterista de Metallica, con uno de sus cuadros subastado por cerca de un millón de dólares.
Conclusión: El Legado Artístico de Kurt Cobain
Sea como fuere, la obra plástica de Kurt Cobain, al igual que su música, no deja a nadie indiferente. Es un reflejo crudo y auténtico de su personalidad, un complemento visual a una de las carreras musicales más influyentes de la historia.
Antonio: ¡Muchísimas gracias, Shaw, por esta fascinante conversación! Me ha encantado tu perspectiva. No olvidéis pasar por su canal de YouTube y, por supuesto, suscribiros también al mío.
Shaw: ¡Gracias a ti, querido amigo Antonio, por invitarme! Ha sido una experiencia súper interesante. ¡Un saludo a todos tus seguidores, y cuando quieras, me tienes de nuevo por aquí! ¡Adiós!
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