Yokai: Los Fascinantes Fantasmas de Japón que te Quitarán el Sueño (y Alguna Carcajada)
Hola, apasionados del arte, la historia y, por supuesto, lo inexplicable. Soy Antonio García Villarán, y hoy vamos a sumergirnos en un tema que me tiene completamente obsesionado: los Yokai. Esas criaturas del folclore japonés que, a primera vista, pueden parecer simpáticas e inofensivas, pero que revelan una complejidad y un trasfondo terrorífico cuando profundizamos en ellas.
¿Te atreverías a presenciar el Desfile Nocturno de los Cien Demonios? ¿No? Pues prepárate, porque vamos a desvelar sus secretos.
¿Qué son los Yokai? Orígenes y Significado Profundo
Puede que el término «Yokai» no te resulte familiar, pero su historia se remonta a épocas antiguas, incluso a la del gran Hokusai, a quien ya conoces por otros vídeos de este canal. Se dice que el origen de estos seres reside en el libro mitológico Kojiki, donde se narra la creación del mundo por los dioses. El término «Yokai» puede traducirse como espíritu, demonio o monstruo, y encapsula una rica tradición de seres sobrenaturales.
Yo creo que la invención de estos «monstruitos» surgió, en cierto modo, del terror a la naturaleza, de las inquietudes espirituales o, simplemente, de la necesidad de explicar lo inexplicable. Es algo que ha ocurrido en el Medievo europeo y en todas las culturas: la invención de criaturas fantásticas para dar forma a los miedos y maravillas del mundo.
No digo esto al azar, pues muchos Yokai provienen de la religión sintoísta, que venera la naturaleza por encima de todo. En esta religión, como en muchas otras, existen dioses y espíritus protectores, pero también demonios o espíritus malignos. La peculiaridad de los Yokai es que se mezclan con todo esto: nacen de demonios, de dioses, de animales, de plantas e, incluso, un Yokai puede ser un objeto que cobra vida.
Por supuesto, son más poderosos que los seres humanos y algunos poseen habilidades que los hacen temibles. Definitivamente, no querrías encontrarte con uno de ellos en tu camino.
Cuando el Amor se Vuelve Terror: El Lado Oscuro de las Relaciones Yokai
Pero no todo es lo que parece. Hay que tener mucho cuidado con algunos Yokai, especialmente con lo que se conoce como Oni-hime. ¿Qué buscan? Una relación amorosa contigo, ¡hasta el matrimonio! Y sí, esto podría llevar a tener un hijo o hija medio Yokai, medio humano. Así que, ¡cuidado con quién os enamoráis!
Convivencia con lo Inexplicable: Yokai en el Japón Feudal
Imagina el siglo XVII, con la llegada de la noche, cuando todo se cubría de un manto de alquitrán. Las únicas fuentes de luz eran pequeñas lámparas de papel en las casas, dejando muchos rincones en penumbra. Cualquier ruido o sombra podía, por sugestión, transformarse en un Yokai.
Esto te recordará a los bestiarios medievales, de los que ya hablé en un vídeo anterior aquí en mi canal: Antonio García Villarán – YouTube. La diferencia es crucial: mientras en Europa las criaturas mitológicas se creaban y se situaban en tierras lejanas, los Yokai viven entre nosotros, entre la gente del Japón de la era Edo (¡y quizás todavía hoy!). Un Yokai podría aparecer en tu propia casa, mientras paseas o incluso mientras duermes. Convivían con los seres humanos, a diferencia de esos animales fantásticos que nunca llamarían a tu puerta.
El Impresionante Desfile Nocturno de los Cien Demonios (Hyakki Yakō)
Los artistas de la época representaban a los Yokai en los llamados rollos ilustrados (emaki). El más impresionante de todos, como ya he mencionado, es el Desfile Nocturno de los Cien Demonios. La leyenda cuenta que cada año, el Yokai Nurarihyon conducía a estos cien demonios por las calles de Japón durante las noches de verano. Quien se encontrara con ellos, moría al instante.
Pero había formas de salvarse:
- Tener un rollo escrito a mano por los onmyōji, una especie de monjes que lanzaban conjuros anti-Yokai.
- Quedarse en casa y evitar ser visto. ¡Imaginen a las madres de Edo diciendo a sus hijos: «Niños, no salgáis de noche, que vendrá el desfile de los cien demonios y pereceréis!»
- Cantar un hechizo mágico: «Catas Hijas Ya».
¿Coincidencia que esto nos recuerde al «hombre del saco» en España? ¿Las culturas crean los mismos fantasmas o hay una conexión más profunda? Un tema digno de «La Nave del Misterio», sin duda.
Historias Divertidas y Aterradoras: La Dualidad Yokai
Si quieres profundizar en el mundo Yokai, te recomiendo encarecidamente las enciclopedias Yokai de Shigeru Mizuki. Son dos tomos muy completos que ofrecen un estudio pormenorizado de casi todos los Yokai existentes. ¡Y son divertidísimas!
Por ejemplo, hay historias de ogros borrachos vencidos por monjes, o utensilios de cocina que, después de cien años, cobran vida propia. Pura fantasía. Otras historias parecen sacadas de tiras cómicas, como la del rollo ilustrado de Chinno en la Isla de los Demonios.
En esta aventura, Chinno, harto de los demonios que aterrorizaban su pueblo, coge una barca junto a un mono, un pájaro y un perro. ¿Sus armas? ¡Patatas y castañas! Al llegar a la isla y pedir ser llevados ante el rey de los demonios, comienzan a comer sus provisiones y, bueno, digamos que «expulsan gases nobles» (o innobles). Los demonios se rinden al instante, declarando que es «guerra química» y no pueden con eso. ¡Una historia tan divertida como disparatada! ¿Qué es más terrorífico, un demonio o un cuesco?
La Popularidad de los Yokai: Del Arte a la Cultura de Masas
Estos fantasmas se hicieron tan populares que no solo llenaron los rollos ilustrados, sino que también se dibujaron en cerámicas, se crearon juegos de cartas, juguetes, trajes y estampas. Otro libro muy interesante es Museo Yokai: La colección de Yumoto Koichi, que muestra piezas desde el periodo Edo hasta nuestros días. Es una forma divertidísima de introducirse en este mundo.
Su gran popularidad se debe en parte a la xilografía, la técnica del grabado en madera. Antes, los rollos ilustrados se hacían a mano y eran carísimos. Pero con esta especie de imprenta moderna, se podían reproducir imágenes miles de veces y venderlas a precios bajos. Los artistas, entre otras cosas, creaban Yokai, y así, estos fantasmita se fueron quedando en el subconsciente no solo de los adultos, sino también de los niños.
Hokusai y los Yokai: Las Cien Historias de Terror
Nuestro amigo Hokusai también dibujó Yokai, y algunos son realmente impresionantes. En la época de este «viejo loco de la pintura», se celebraban las «reuniones de las cien historias». La gente se sentaba en círculo y cada uno contaba una historia de terror. Al terminar, apagaba una vela. Cuando se apagaba la última vela, se decía que ocurría un fenómeno sobrenatural. Seguramente, mucha sugestión en una noche a oscuras.
Al final de su vida, Hokusai dibujó algunos Yokai muy conocidos:
Kohada Koheiji: La Venganza de un Marido Asesinado
Un marido asesinado por el amante de su esposa regresa en forma de fantasma. Hokusai lo representa como una calavera con ojos inyectados en sangre y parte del músculo visible en la mandíbula. Su pose, agarrando una mosquitera y mirando fijamente, es brutalmente terrorífica. ¡Eso te pasa por matar a alguien!
Oiwa: El Espíritu Vengativo de una Esposa Traicionada
Hokusai representa a Oiwa como una lámpara rota de la que emerge el rostro de una mujer. Oiwa fue asesinada por su marido y un amigo para que él pudiera casarse con la vecina. Envenenada, no muere de inmediato, pero su cara se desfigura horriblemente: un ojo se le cae, pierde parte del pelo… Al verse en el espejo, muere de la impresión.
Pero la historia no termina ahí. El marido manda matar a un sirviente que descubre su crimen, y luego crucifica a Oiwa y al sirviente en una puerta, arrojándolos al río. En su nueva boda, al levantar el velo de su prometida, cree ver el rostro desfigurado de Oiwa y la decapita, pero es a su nueva mujer a quien mata. Luego, enloquecido, confunde al vecino con Koheiji y también lo mata. Al final, se va a pescar y lo que saca del río es la tabla donde estaban crucificados Oiwa y el sirviente. Finalmente, el hermano de Oiwa lo encuentra y lo mata, cerrando el ciclo de venganza.
Esta representación de Oiwa en una lámpara rota es quizás lo más terrorífico, porque es un terror psicológico. ¡Imagina tener una lámpara así en casa y encontrarte esa cara!
La Niña que Ríe: La Malignidad de los Celos
Hokusai también dibujó a la niña que ríe, una mujer demonio con cuernos, colmillos y garras, devorando la cabeza de un niño. Representa a las mujeres consumidas por los celos. Su sonrisa, con sangre en la boca y los ojos desorbitados, nos recuerda que a veces no hay nada más terrorífico que una sonrisa.
Okiku y la Mansión de los Platos: Una Obsesión Eterna
Otro Yokai fascinante es el de la Mansión de los Platos. La historia trata de Okiku, una sirvienta torturada y asesinada por romper un plato muy valioso para su señor. Desde el fondo de un pozo, su espíritu cuenta los platos una y otra vez. ¡Imagínate acercar la oreja a un pozo y escuchar una voz femenina contando platos sin fin!
La Serpiente y la Tablilla Funeraria: El Espíritu Inapaciguable
Esta serpiente abrazada a una tablilla funeraria, con una tacita de té al lado, representa la obsesión de un espíritu de un muerto, imposible de apaciguar. Abraza las ofrendas que se le ponen a los difuntos, mostrando un apego inquebrantable a este mundo.
La Influencia Imperecedera de los Yokai en el Arte
Los Yokai han influido enormemente en la historia del arte. Solo tienes que mirar las pesadillas de Alfred Kubin; muchas de ellas parecen Yokai. Kubin y otros artistas de su época conocían la existencia de los Yokai porque coleccionaban estampas japonesas.
¿Y qué me dices de los expresionistas alemanes? Esas deformaciones que hacían tienen mucho que ver con los Yokai. Aunque sea de otra época, ¿no te recuerdan algunos monstruos de Goya a los Yokai? Quizás no tenían relación histórica directa, pero la similitud es asombrosa.
Y todavía hoy se siguen dibujando Yokai. Solo hay que ver las películas de Studio Ghibli, como El Viaje de Chihiro, donde decenas de Yokai aparecen por los caminos, acompañan a los personajes y tienen complejas relaciones con los humanos.
Yokai Curiosos y Terroríficos: Más Allá de lo Conocido
Para terminar, quiero contarte algunas historias más, que bien podrían ser parte de una segunda entrega si este vídeo os gusta (¡dejad vuestros comentarios!). El libro Visiones del Mal de Japón: Fantasmas, Demonios y Yokai en las Obras Maestras de Utagawa Kuniyoshi es otra joya.
Kappa: El Travieso Asesino
El Kappa me hace mucha gracia. Parece una tortuga ninja, pero es una mezcla entre rana y pato, con una cavidad en la cabeza que siempre debe contener agua. Si pierde esa agua, el Yokai muere. Es un Yokai asesino, y para librarte de él, debes lograr que te haga una reverencia. Al inclinarse, derramará el agua y se debilitará. ¡Una tortuga ninja, pero muy chunga!
Karakasa: El Paraguas Andante
El Karakasa es una especie de paraguas que tiene patas y anda. Como ya te he dicho, los objetos después de cien años cobran vida. Hay historias de estos objetos, a veces desechados a la basura, que cobran vida y no sabes si te acompañarán o te asesinarán por la noche.
También hay arañas gigantes, ciempiés gigantes, ranas gigantes, sapos que se convierten en princesas, espectros, la mujer de la lluvia, fenómenos sobrenaturales, espíritus vengativos… ¡Pura fantasía! Para mí, ha sido un descubrimiento fascinante.
¿Quieres Saber Más?
Espero que este viaje por el mundo de los Yokai te haya parecido tan interesante como a mí. Si quieres que siga contando más historias de Yokai, házmelo saber en los comentarios. Comparte este vídeo, ¡y nos vemos muy pronto!
Y recuerda: ¡Cuidado con los Yokai! «Catas Hijas Ya».
Puedes seguir aprendiendo y explorando el fascinante mundo del arte, la creatividad y la historia en Academia Crea13, donde tengo muchos más contenidos esperándote.








