El artista Banksy, conocido por su enigmática obra y su profundo mensaje social, entiende que para que su arte impacte verdaderamente, su mensaje debe trascender las calles y galerías. Una de sus estrategias más ingeniosas para lograrlo ha sido a través del merchandising, no solo como una fuente de ingresos, sino como una extensión de su obra y una forma de interacción con el público.
En 2019, Banksy llevó esta filosofía a un nuevo nivel con el lanzamiento de su tienda online, bautizada como Gross Domestic Product (Producto Interior Bruto). Esta plataforma no era una tienda convencional; se presentaba como una galería de arte con productos exclusivos, desde camisetas con un rango de precios entre 25 y 35 euros, hasta objetos artísticos más elaborados.
La genialidad de esta iniciativa no residía únicamente en los productos, sino en la impecable estrategia de marketing que la sustentaba. Banksy aplicó una de las tácticas más básicas y efectivas: la creación de urgencia y la generación de FOMO (Fear Of Missing Out o Miedo a Perderse Algo). La tienda estaba abierta solo por un periodo limitado de tiempo. El mensaje era claro: si no comprabas un producto en ese lapso, la oportunidad se perdería para siempre.
Esta escasez artificial y el carácter efímero de la venta provocaron una demanda masiva, transformando cada compra en una declaración y cada producto en una pieza de colección instantánea. Banksy demostró así que el arte no solo se aprecia en museos, sino que también puede ser parte de la vida cotidiana, incentivando la participación del público a través de una ingeniosa mezcla de arte y comercio. Una lección magistral sobre cómo generar engagement y valor en el mercado contemporáneo.








