Desvelando «La India»: Libertad Artística, la Teoría de la Mantequilla y el Último Cuadro de Antonio García Villarán
Hola, soy Antonio García Villarán, y hoy quiero llevarte a un viaje por mi obra más reciente, un cuadro al que he titulado «La India». Pero no solo desvelaremos su significado, su proceso técnico o el porqué detrás de cada trazo; también exploraremos mi camino hacia la libertad creativa y te introduciré a una teoría muy particular que observamos en la facultad: la teoría de la mantequilla.
Prepárate para conocer la inspiración, la técnica y las historias ocultas de este lienzo. Y quédate hasta el final, porque te mostraré algunos de los dibujos que vosotros, mis seguidores, me habéis enviado.
El Viaje hacia la Libertad Creativa: Rompiendo Cadenas
Llevo pintando desde los 13 años, pero debo confesar que solo ahora, en este momento de mi vida, me he sentido completamente libre. ¿Libre de qué, te preguntarás? Libre interiormente para crear aquello que realmente deseaba.
Durante mi etapa en la Facultad de Bellas Artes, existía una presión constante por ser «moderno», por explorar técnicas inéditas o poco comunes, por buscar la vanguardia, desarrollar un estilo propio y hacer algo nunca antes visto. Toda esa «contaminación» mental, que creo que muchos compartíamos, paradójicamente, me ataba.
Otro peso era el deseo de agradar a todos. Querer que tu obra guste a todo el mundo es, sencillamente, imposible. Por eso, hace tiempo tomé una decisión fundamental: pintar para mí mismo. Estoy convencido de que, si a mí me gusta, habrá gente a la que también le guste. Hay gustos para todo, incluso para los ornitorrincos rosas.
Adiós a los Prejuicios: Venta, Crítica y Técnica
La presión por vender también fue un lastre. «Eso no se vende», me decían a menudo. Pero ¿qué se vende y qué no? Esa pregunta también la desterré. Ya no pinto con la venta como objetivo principal. Si una obra se vende, ¡bienvenida sea! Y la verdad es que sí, se venden. Pero hay algo que siempre escucharás de tu círculo: «Eso no lo va a comprar nadie». Si echamos un vistazo a la historia del arte, descubrimos cuántos estilos y cuadros, que en su momento nadie hubiese comprado, hoy residen en museos, revelando innumerables formas de entender el arte. Es un prejuicio del que yo me liberé, y si tú lo haces, mejor para ti.
Finalmente, me quité el prejuicio de la técnica. Siempre me ha gustado pintar al óleo, pero a menudo se percibe como una técnica del pasado. «¿Pintas al óleo? Eso ya no se lleva», me decían. Y sin embargo, pintar al óleo hoy es lo más moderno que hay. Es ir contracorriente, es hacer lo que nadie hace. Me encanta el óleo por su versatilidad; me permite crear veladuras sutiles y, a la vez, aplicar empastes densos, logrando una rica gama de tonalidades dentro de un mismo color. Es un clásico, sí, pero un clásico que, hoy, es moderno.
Y, por supuesto, el prejuicio de pintar «caninas». Siempre me han gustado las figuras con estas características, pero es cierto que hasta hace año y medio o dos, no las pintaba. Algún día os mostraré en un video de mi canal de YouTube todas mis etapas artísticas: pasé por una fase amarilla, por collages, por supuesto, una etapa abstracta… hasta llegar a este tipo de pintura con la que me siento verdaderamente cómodo. Si te gusta, fantástico; si no, también.
«La India»: Simbolismo Profundo en Tres Caninas
El cuadro que nos ocupa hoy se titula «La India». La figura principal, la modelo, es mi famosa canina de madera, Lola, a la que ya conoceréis. Este es mi cuadro más grande hasta la fecha, con unas dimensiones de 195 x 130 centímetros. Para pintarlo, tuve que subir y bajar el caballete, e incluso dejarlo casi a ras del suelo.
Pero, ¿qué significan estas tres figuras, estas tres caninas? Se trata de una especie de trinidad, como la Padre, Hijo y Espíritu Santo de la religión cristiana. Aquí son tres caras de la misma moneda, y esa moneda es la India. También me inspiré en las Tres Gracias de Rubens, aunque mi interpretación es todo lo contrario. Las Tres Gracias muestran la belleza de una época con mujeres desnudas danzando, mientras que mi obra, aunque con una belleza innegable en sus saris de colores fantásticos, brillantes y con apliques, evoca una realidad distinta.
* La figura principal: La Petición
La figura central, vestida con un sari azul, simboliza la India. Es una canina de madera, en este caso de color marrón, vestida con una tela preciosa hecha por ellos mismos. Su mano está en posición de pedir. ¿Qué pide? Pide para comer, para vivir, para poder seguir existiendo. En su cabeza, lleva un cesto que no contiene comida, sino otro esqueleto: una cabeza de caballo. El caballo suele transportar humanos, pero aquí, esa cabeza de caballo es transportada por la mujer india. En la India, a veces, todo parece ir al revés.
* La figura de la izquierda: Pasado y Futuro
A la izquierda, encontramos el segundo personaje, que lleva un sari morado igualmente precioso y posee dos cabezas. Estas dos cabezas simbolizan, por un lado, el futuro, mirando hacia adelante, y por otro, el pasado. En la India, puedes encontrar vestigios del siglo XIV conviviendo con realidades del siglo XXI. La gente puede estar lavando la ropa en el río y, al terminar, coger su móvil para hablar. Esta segunda figura lleva una caña, un símbolo de quienes cuidan y dirigen el rebaño, los animales. Así, el pasado y el futuro dirigen a la India en su conjunto.
* La figura en cuclillas: La Devoción
La tercera figura, en cuclillas, va vestida de rojo, el color que tradicionalmente usaban las mujeres casadas. Simboliza la enorme devoción que existe en la India por la religión, por lo espiritual, por lo místico.
Detalles y Simbolismos Adicionales
En el suelo, se aprecian unas «flores» que no son tales, sino papeles arrugados. En mis cuadros, todo es artificial; me encanta lo artificial. Una pintura, en sí misma, es una construcción. A menudo, en mis obras, lo que parece real o natural es en verdad papel u otro material.
En la esquina inferior derecha del cuadro, se ven dos jarros de agua. Esto lo vi mucho en la India, donde el agua es considerada un dios y también una ofrenda. Podría haber puesto dulces, azúcar o dinero, pero el agua me pareció suficiente.
Si subimos un poco la mirada, encontramos una pequeña figura de Ganesha, el dios elefante, una deidad omnipresente en los hogares indios. Una de las cosas que más me impresionó de la India fue que, al entrar en sus casas, a menudo despojadas de casi todo, siempre había un altar, y en ese altar, siempre un dios. Les puede faltar la comida o la ropa, pero la ofrenda al dios, eso nunca falta. Y por supuesto, no podía faltar en mi cuadro.
Al fondo, se distingue un pañuelo bordado, una pashmina, cuyo bordado requiere más de seis meses de trabajo. Con esto, he querido simbolizar la increíble artesanía de la India y, por supuesto, su concepción del tiempo. Allí, el tiempo es distinto; no hay prisa, se dejan llevar, y su valor es diferente al nuestro, razón por la cual muchas cosas son tan asequibles.
La Técnica: Óleo y la Teoría de la Mantequilla
Como ya he mencionado, este cuadro está realizado al óleo. Hay manchas que se remontan al inicio del proceso; cuando empiezo, dibujo directamente sobre el lienzo con óleo, afinando las formas con manchas diluidas en aguarrás, y algunas de esas manchas las respeto hasta el final. Sin embargo, me encantan los empastes. Hay zonas, como en la cara de Lola o en las manos de la calavera del sari rojo, donde la pintura se acumula generosamente.
Y aquí, te presento mi teoría de la mantequilla. En la facultad, observábamos a nuestros compañeros y compañeras y nos dimos cuenta de que la forma en que cada uno aplicaba la pincelada (largas, cortas, con mucha o poca carga de pintura) era un reflejo de su personalidad. Y la revelación llegó en la cafetería: la manera en que untaban la mantequilla en la tostada era exactamente la misma forma en que daban las pinceladas. Los expertos, sabían «disfrutar» la deliciosa mantequilla. Así que, si quieres saber cómo pinta un amigo o cómo trabajaría sus obras alguien de tu entorno, fíjate en cómo unta la mantequilla. Verás cómo esta teoría se cumple.
Pintar del Natural y la Magia de la Invención
Otra clave importante en mi pintura es que ahora pinto del natural. Monto mi motivo, lo que a veces requiere ingenio. En este caso, por ejemplo, tuve que poner una mesa al revés y, de las patas que quedaban hacia arriba, sujetaba los alambres para mantener la figura en la postura deseada.
Pero no siempre todo está donde «debería» estar en el cuadro. El Ganesha, por ejemplo, lo pinté mucho después de haber empezado el lienzo. La cesta con la cabeza de caballo no estaba sobre la cabeza de Lola, sino más atrás, en una estantería. No es un collage, pero casi.
También hay partes que me invento para que el cuadro funcione mejor. La parte de abajo, donde incide una luz naranja, en realidad debería haber sido toda naranja en el suelo. Pero pensé: «Si lo pongo naranja y las manos de la canina también son naranjas, no conseguiré el efecto que busco». Así que lo cambié. En la pintura, se puede hacer. El suelo es inventado, el fondo es inventado, la pared del fondo también. Creo que ya no me inventaba nada más.
Profundiza en el Arte de Antonio García Villarán
Si esta explicación te ha sabido a poco y quieres ir más allá, tengo un curso en Crea13 donde explico todo mi proceso creativo. He grabado de principio a fin la realización de un cuadro, con mis comentarios, para que puedas ver cada detalle. Es una oportunidad única para entender mi método.
Y si eres un verdadero fan, de esos «frikis frikis», quizá te interese conseguir una camiseta de Lola o con una obra mía. Ya sabes, las tienes disponibles.
Me encantaría saber qué te ha parecido este cuadro, «La India», y mis obras en general. ¿Tienes algún consejo para mejorar? Déjame tus comentarios, comparte este video, dale a la campanita y suscríbete a mi canal. ¡Nos vemos muy pronto!
Para mí, mi obra es mi pasión. Es pintar, pintar, pintar sin parar. Mojar y extender, y vuelta a empezar.








