La Verdad Tras el Ecce Homo de Borja: Diez Años de un Fenómeno Global
Diez años han pasado desde que el Ecce Homo de Borja se convirtió en un fenómeno mundial. En este 2022, se celebra una década de memes, artículos, discusiones e incluso óperas inspiradas en la obra. Pero, ¿cuál es la verdadera historia detrás de esta peculiar restauración? Como Antonio García Villarán, me he sumergido en el corazón de Borja, he conocido a Doña Cecilia, y me he empapado de cada detalle para contarte la verdad.
Doña Cecilia: Una Vida de Sacrificio Detrás del Lienzo (y el Muro)
La artífice de todo es Doña Cecilia, quien a sus 91 o 92 años, reside en una residencia y vive entre una silla de ruedas y la cama. Su historia personal es, en gran medida, trágica. Tuvo dos hijos: Jesúsin, un talentoso dibujante que, a causa de una enfermedad muscular, perdió la movilidad y falleció a los 20 años. Poco después, murió su marido.
Ama de casa de profesión, Doña Cecilia encontraba consuelo en la pintura, su gran afición. Solía ir por los pueblos con amigos pintores de Borja, buscando inspiración en paisajes, puertas y fachadas que le parecieran bonitas. «Venían con mi hijo y decían ‘Me asustas’ y se me iban todas las cosas del mundo. Yo era la pintura, la pintura.»
Según sus propias palabras, el ayuntamiento le encargó restaurar la cabeza del Cristo en la pared de la iglesia, que estaba completamente destrozada. Ella recuerda haberlo pintado y que al alcalde le encantó. Sentía que todo el mundo la aplaudía y la quería por ello. Para Doña Cecilia, este éxito del Ecce Homo ha sido un «premio de Dios» por una vida de tanto sufrimiento. «Dios me ha dicho: ‘Toma, te ha gustado pintar, has sido muy buena mujer, has tenido dos hijos y los dos hijos mal.’ Usted piensa que es un regalo de Dios que le da usted.» Afirma tener muchas ganas de vivir por su hijo, y recuerda que lo más difícil es pintar caras y manos, pero ella lo hizo y todos la felicitaron por su «bonita» cara.
Desenmascarando el Misterio: La Realidad de la Restauración del Ecce Homo
Pero lo que Doña Cecilia me contó, aunque lleno de emoción y convicción, no es la verdad completa. La entrevista íntegra y mucho más se detalla en el documental que hemos realizado junto a mi equipo, explorando cada rincón de Borja, desde la capilla hasta el centro de interpretación, y hablando con sus allegados.
La realidad es que Doña Cecilia, tras la muerte de su marido, vendió el negocio familiar y se dedicó exclusivamente al cuidado de su hijo. Profundamente religiosa, iba a la iglesia con frecuencia y, de hecho, restauró el Ecce Homo de Borja en múltiples ocasiones. Sin embargo, nunca antes había tocado el rostro, sino solo la parte de la toga o el pelo.
El rostro original del Ecce Homo, una obra de Elías García Martínez, estaba pintado al óleo sobre el muro de una columna de la iglesia. Lamentablemente, el muro no había sido preparado adecuadamente para una pintura mural. Con el paso de los años, la humedad hizo estragos, deteriorando gravemente la pintura y haciendo que el rostro del Ecce Homo prácticamente desapareciera. Nadie, al parecer, había hecho caso de su deterioro.
Cuando Doña Cecilia se dispuso a restaurarlo hace diez años, en verano, la pintura ya no existía. Su intención era pura: no quería que esa obra se perdiera. El problema fue su experiencia. Ella pintaba paisajes y puertas antiguas, pero no estaba acostumbrada a trabajar la figura humana, los rostros o las manos. Realizó una primera «mancha», tuvo que ausentarse por un viaje y, al regresar, la sorpresa fue mayúscula.
El Ecce Homo: De Desastre Local a Fenómeno Global
Todo comenzó con una publicación en Facebook que se preguntaba, con indignación, qué barbaridad se había hecho con el Ecce Homo, sin saber que Doña Cecilia estaba detrás, ni que la obra no estaba terminada. La noticia se hizo viral. La gente empezó a crear memes y a criticar la restauración sin piedad. Yo mismo recuerdo haber hecho un post en mi blog (cuando los blogs estaban en su auge), defendiendo el Ecce Homo y sugiriendo una revisión de la historia del arte, comparando su estética con la de los expresionistas alemanes.
El revuelo fue mayúsculo, no solo en España sino en todo el mundo, llegando incluso a inspirar una ópera que recrea su historia. Este fenómeno le vino grande a Doña Cecilia, quien, abrumada por la prensa, sufrió una gran vergüenza. Ella no quería causar ningún mal; al contrario, su único deseo era preservar la pintura.
La Humanidad Detrás del Mito: Entendiendo a Doña Cecilia
Hoy por hoy, Doña Cecilia ha sido diagnosticada con demencia. Esta condición explica por qué su relato se mezcla con recuerdos de un lado y de otro, creando su propia historia para sobrevivir a la vorágine mediática, y lo más importante, creyéndosela. Y eso, a mi parecer, es profundamente humano y nadie debería cuestionárselo.
Aunque ella recuerda un encargo del ayuntamiento para el rostro del Ecce Homo, la realidad es que una empresa de vinos sí le encargó la cara de un Ecce Homo para una etiqueta (la que puedes ver en el vídeo). Ella, que era retratista, realizó esta obra que gustó mucho. Además, hace unos meses, recibió un homenaje en Borja, donde fue arropada por todo el pueblo y aplaudida. Estos recuerdos bonitos se han unido en su mente, configurando la historia que me contó al principio.
Y de verdad, después de conocerla, te digo que lo más importante es que ella es feliz. Lo ha pasado muy mal en la vida, y también con la controversia del Ecce Homo, pero ha logrado algo que ningún artista de este siglo ha conseguido: indirectamente, ha hecho que esta obra sea conocida en el mundo entero. Ha generado memes, lo que hoy día es un triunfo cultural, y ha revitalizado el pueblo de Borja, con tiendas de merchandising (¡yo mismo tengo camisetas y una botella de vino con la cara del Ecce Homo!).
Y en un gesto increíble, su familia me regaló sus pinceles. Un pincel auténtico de Doña Cecilia. No sabemos si pintó el Ecce Homo con él, pero seguro que muchísimos cuadros sí.
Más Allá de la Anécdota: El Legado Duradero y el Documental
Desde aquí, Doña Cecilia, muchísimas gracias por absolutamente todo, por esta obra que has dejado al mundo. No solo se ha hablado mucho de ella, sino que se seguirá hablando.
El documental que hemos realizado aclara muchas otras cosas, como la historia del cura que supuestamente se llevó dinero recaudado del Ecce Homo (lo cual no es cierto), o los derechos de autor de la imagen. No, Doña Cecilia no está rica, ni su familia. Se han aprovechado muchísimo de la imagen. ¡Incluso Reebok hizo unas zapatillas del Ecce Homo sin decir nada a Doña Cecilia ni a su familia! Queridas amigas de Reebok, aún estáis a tiempo de darle su porcentaje a quien corresponda, porque, al fin y al cabo, ella es la creadora de la imagen.
Agradezco a todas las personas que aparecen en el documental, especialmente a Marisa, su sobrina, por su invaluable ayuda. Y a ti, te animo a visitar Borja, a disfrutar del Ecce Homo y de su precioso pueblo. Si tienes la suerte de conocer a Doña Cecilia, vivirás una experiencia magnífica.
Si quieres saber más, el documental se estrena este domingo en mi canal de YouTube. Y si te ha gustado este vídeo y quieres que siga creando contenido así, ¡apóyame! Revienta el botón de «me gusta», suscríbete al canal, y compártelo. Nos vemos muy pronto. El Ecce Homo, tan «feo» para algunos, representa para mí la vida de Doña Cecilia: una vida «fea» que, sin embargo, la ha hecho muy feliz. Y eso te hace ver la obra con más cariño.








