La Capilla Sixtina: ¿Un Repintado Monumental? Todos los Secretos de la Obra Maestra de Miguel Ángel
Los frescos de la Capilla Sixtina son, en realidad, un repintado. Y aquí te voy a explicar por qué.
Hola, soy Antonio García Villarán y en este vídeo voy a desvelarte todos los secretos de la Capilla Sixtina.
Sí, esa que pintó Miguel Ángel, y que, para mí, tiene un detalle un tanto perturbador: es la sede del Cónclave. ¿Sabes qué es un Cónclave? Es el proceso de elección de un nuevo Papa tras el fallecimiento del anterior. Y lo hacen, precisamente, frente a aquellas maravillosas pinturas de personas desnudas. Bastante perturbador, ¿verdad?
Más Allá de la Bóveda: Los Otros Frescos de la Sixtina
Pero, ¿sabías que la Capilla Sixtina es mucho más que la bóveda pintada y el Juicio Final? En sus laterales también se encuentran impresionantes frescos. Estas obras fueron realizadas por maestros como Perugino, Ghirlandaio, Botticelli y Cosimo Rosselli, junto a sus aprendices. Fueron encargadas por el Papa Sixto IV, de ahí el nombre de Capilla Sixtina.
Estas pinturas representan, por un lado, la Vida de Moisés (en la pared Norte) y, por otro, la Vida de Cristo (en la pared Sur). Debajo de estos frescos, encontrarás sorprendentes trampantojos de cortinas. ¿Qué es un trampantojo? Es una técnica pictórica que engaña la vista, haciendo que parezcan cortinas reales cuando, en realidad, están pintadas en la pared.
Entre las ventanas, se hallan retratos de los antiguos Papas.
El Origen del «Repintado»: La Capilla Sixtina Antes de Miguel Ángel
Entonces, ¿por qué afirmamos que la Capilla Sixtina es un repintado? Porque, originalmente, la bóveda ya estaba decorada con un fresco: un cielo azul salpicado de estrellas doradas. Algo que muchos hemos visto en los cuartos infantiles, ¿verdad?
Pero un día, el Papa Julio II decidió que aquello necesitaba un cambio. Su idea inicial fue encargar a Miguel Ángel la pintura de los Doce Apóstoles. «Miguel Ángel, ¿serías capaz de pintar aquí los Doce Apóstoles para que quede una cosa chula?», le preguntó Julio II. Y Miguel Ángel, siendo principalmente escultor, no se mostró muy entusiasmado al principio.
Miguel Ángel, el Genio Competitivo y su Libertad Creativa
¿Por qué accedió entonces? Como ya he mencionado en un vídeo anterior sobre su vida en mi canal de YouTube, Miguel Ángel era extremadamente competitivo. Le llegaron rumores de que otros artistas habían recomendado su nombre al Papa Julio II con la intención de que fracasara. Pensaban: «Este es escultor, no será capaz de pintar una bóveda tan inmensa y hacerlo bien».
Al enterarse de estas habladurías, Miguel Ángel se armó de valor. «Papa Julio II, lo haré, lo pintaré, ¡pero quiero libertad creativa! Quiero plasmar todo lo que se me ocurra», dijo. Y así, frente a esa gigantesca bóveda, debió pensar: «Madre mía, en la que me he metido».
El Papa, queriendo facilitarle la tarea, le informó: «No te preocupes, Donato Bramante, el arquitecto del Papa, ha diseñado unos andamios que se clavarán en el techo para que no tengas problemas». Pero Miguel Ángel, con su temperamento, reaccionó: «¡Un momento! ¿Clavar andamios en el techo? ¡No! ¡Me vas a estropear las pinturas! Los andamios los hago yo».
Y así, Miguel Ángel diseñó sus propios andamios para pintar toda la bóveda. Es cierto que, tras la obra, acabó exhausto, con la espalda destrozada. Contrariamente a la creencia popular de que Miguel Ángel pintó tumbado, él mismo dejó un dibujo donde se le ve pintando de pie, inclinando el cuerpo hacia atrás. ¿Cómo pintó realmente? Probablemente, una combinación de ambas posturas, pero definitivamente, de pie buena parte del tiempo. Su espalda, sin embargo, atestigua el enorme esfuerzo.
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La Gran Narrativa: Qué Pintó Miguel Ángel en la Bóveda
Hecha la promoción, volvamos a la Capilla Sixtina. ¿Cuál fue el orden de las pinturas?
En los lunetos, sobre las ventanas, Miguel Ángel pintó el árbol genealógico de Jesucristo. Encima de estas, representó a los profetas y las sibilas, con Jonás sobre el altar y Zacarías en el otro extremo.
Pero, fiel a su espíritu competitivo, Miguel Ángel se preguntó: «¿Qué más puedo pintar?». Y así, abordó las escenas más monumentales: la Creación de Adán (de la que hablaremos más adelante), Adán y Eva en el Jardín del Edén, el Diluvio Universal, y muchas otras escenas bíblicas a lo largo de los 40 metros de largo por 13 de ancho de la bóveda. Esto suma una superficie de casi 500 metros cuadrados, ¡una auténtica barbaridad!
Su ambición fue tal que pintó más de 300 figuras, todas ellas dibujadas a partir de modelos naturales. Muchos de estos modelos eran sus propios aprendices. Es por ello que, a menudo, las figuras femeninas parecen tener cuerpos masculinos, con mucha musculatura. Se cree que, debido a sus preferencias por los hombres, Miguel Ángel no utilizó mujeres como modelo para sus bocetos ni para la obra final.
El Juicio Final: Una Visión Apocalíptica de Cristo
Posteriormente, entre 1536 y 1541, Miguel Ángel regresó a la Capilla Sixtina para crear el Juicio Final, en la pared frontal.
Esta escena representa una visión brutal del Apocalipsis: la Segunda Venida de Cristo. Jesús regresa a la Tierra para juzgar a la humanidad, salvando a los justos y condenando a los pecadores al infierno. Lo vemos fuerte, musculoso, con la Virgen María a su lado, mientras decide quién va al cielo y quién al infierno. Una visión un tanto vengativa, ¿no crees? Uno pensaría que Jesucristo es más de perdonar, pero aquí parece que no…
Controversia y Censura: La «Campaña de la Hoja de Parra»
Pero no pienses que Miguel Ángel fue universalmente aclamado. ¡Tuvo muchos detractores!
Gian Pietro Carafa, al ver la desnudez de hombres y mujeres, se horrorizó. Exclamó que aquello no podía ser, que era inmoral y obsceno, ¡digno de un baño público o de una taberna!
Se montó una verdadera campaña de censura contra los frescos, conocida como la «campaña de la hoja de parra», con el objetivo de cubrir los genitales.
¿Y cómo reaccionó Miguel Ángel, el hombre competitivo? ¡Se vengó! Pintó a Biagio da Cesena, «el que había dicho esas cosas», como Minos en el infierno.
A pesar de la venganza, los puritanos ganaron. El pintor Daniele da Volterra fue el encargado de tapar los genitales, ganándose el apodo de «Il Braghettone», es decir, «el pintacalzones».
La Técnica del Fresco: Cómo Pintó Miguel Ángel
¿Cómo pintó Miguel Ángel estos frescos? He tenido la oportunidad de hacer frescos en la Facultad de Bellas Artes, y el proceso es fascinante.
Primero, se realiza un dibujo detallado de la figura con carboncillo. Luego, con un punzón, se perforan agujeritos a lo largo de todas las líneas del dibujo.
A continuación, se prepara la pared con una mezcla de cal, arena y agua, lo que conocemos como enfoscado. Con la pared aún fresca, se coloca el dibujo perforado encima y, con una muñequilla (un trozo de tela con polvo de carboncillo), se dan pequeños golpecitos. El carboncillo traspasa los agujeros, dejando el dibujo en puntos sobre la pared húmeda.
Finalmente, se pintaba con pigmentos especiales mezclados con agua de cal, como si fuera una acuarela gigante.
La gran dificultad radicaba en la imposibilidad de equivocarse. Un error significaba tener que retirar esa sección y empezar de nuevo. De hecho, Miguel Ángel mismo derribó sus primeras pinturas en la Capilla Sixtina porque no estaba satisfecho con el resultado. «Esto me lo quitáis, que lo hago de nuevo», ordenó a sus aprendices. ¡Así era Miguel Ángel!
Los Verdaderos Colores: La Sorprendente Revelación de la Restauración
Durante mucho tiempo, se creyó que las pinturas de la Capilla Sixtina eran oscuras, debido a una pátina marrón que las cubría. Sin embargo, durante las labores de limpieza, se descubrió que esa «mugre» era en realidad humo de velas, barnices aplicados para intentar «mejorarlas» y polvo acumulado a lo largo de los siglos.
Al retirarla, emergieron los verdaderos colores: vivos, casi fluorescentes. Miguel Ángel no era tonto; quería que sus obras se vieran perfectamente desde el suelo de la capilla.
La Creación de Adán: Teorías, Anatomía y Mensajes Ocultos
Entre las escenas más importantes, destaca, sin duda, la Creación de Adán, esa imagen icónica de las manos que se tocan, presente en tazas y camisetas.
Sobre esta obra han llovido ríos de tinta, con especulaciones que van desde lo plausible hasta lo más divertido. En la pintura, vemos a Dios, el típico hombre mayor con barba blanca y figura robusta, extendiendo su mano hacia Adán, otorgándole la chispa de la vida. A su lado, Dios tiene a Eva, aún no creada de la costilla de Adán, y a varios querubines.
Dios como Cerebro Humano
Una teoría, propuesta en 1990 por el Dr. Frank Lynn Meshberger, sugiere que la forma en la que está envuelto Dios replica la anatomía de un cerebro humano, con su tronco del encéfalo, la hipófisis y otras estructuras. ¡Una idea fascinante!
El Útero Materno y el Ombligo de Adán
Otra teoría, aún más audaz, plantea que la tela roja que circunda a Dios tiene la forma de un útero materno. Esto implicaría que Adán no viene directamente de Dios, sino de un útero materno, lo cual explicaría por qué Adán, siendo el primer hombre modelado del barro, tiene ombligo. Una provocación directa a la narrativa bíblica.
La Costilla Oculta de Adán
Pero la cosa no acaba aquí. David Campos escribió en la revista Clinical Anatomy que el lado izquierdo del torso de Adán presenta una costilla de más, oculta, de la cual saldría Eva. ¿Por qué esto es relevante? Porque Miguel Ángel era un experto en anatomía, diseccionaba cadáveres y conocía cada detalle del cuerpo humano. Que pintara una costilla de más podría sugerir un mensaje oculto o una interpretación muy personal de la historia.
¿Era Miguel Ángel un ‘hater’ de la religión, o simplemente un ‘hater’ fino con sus propias ideas que plasmó sutilmente en sus obras?
Conclusión y Llamada a la Acción
Escenas como Adán y Eva en el Jardín del Edén, la Tentación y la Expulsión del Paraíso, el Diluvio Universal o la Vida de Noé, hacen de la Capilla Sixtina una obra digna de ser vista. Si no la has visitado, ¡te la recomiendo encarecidamente!
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