Las Brujas en el Arte: Un Recorrido por Cinco Cuadros Espectaculares
Hola, soy Antonio García Villarán y te invito a un fascinante viaje a través de la historia del arte para explorar cómo han sido representadas las brujas a lo largo de los siglos. Desde figuras enigmáticas y bellas hasta criaturas aterradoras y perseguidas, este recorrido nos desvelará el complejo simbolismo y la profunda crítica social que encierran estas obras maestras. Prepárate para descubrir los secretos de cinco cuadros que te harán ver a las brujas con otros ojos.
Contexto Histórico: La Persecución de las Brujas
Antes de sumergirnos en el arte, es crucial entender el contexto en el que vivían estas mujeres. Las brujas, en su época, eran consideradas una triple amenaza para la sociedad:
- Amenaza política: Desafiaban el orden establecido.
- Amenaza religiosa: Se las vinculaba con el diablo y la herejía.
- Amenaza sexual: Eran vistas como figuras que corrompían la moral y el control patriarcal.
Por ello, el Estado las perseguía, torturaba y ejecutaba. Curiosamente, la figura del «brujo» o «mago» masculino solía asociarse con la magia blanca y acciones benéficas, mientras que la mujer era estigmatizada como portadora de la oscuridad.
1. El Círculo Mágico de John William Waterhouse (1886)
Nuestro viaje comienza con una obra maestra del prerrafaelismo: El Círculo Mágico, pintado por John William Waterhouse en 1886. Este cuadro rompe con la imagen tradicional de la bruja vieja y decrépita.
La protagonista es una figura esbelta y hermosa, que bien podría ser una modelo de pasarela de la época victoriana. Es una bruja o sacerdotisa que, con una vara, traza un círculo de fuego, mientras una poción mágica humeante revela seres extraños en su vapor.
Símbolos ocultos en la obra:
- Cuervos: Símbolo de la muerte y portadores de almas a la tierra de los muertos, una creencia arraigada desde el siglo XI y asociada al mal y lo demoníaco. Un cuervo incluso se posa sobre un cráneo semihundido en la tierra.
- Sapo: Aunque a veces se vinculaba con el mal, era también un poderoso símbolo de amor, arrepentimiento y magia.
- Vestido: Con bordados al estilo de la antigua Grecia, evocando saberes ancestrales.
- Hoz dorada: Un claro símbolo de los druidas, sugiriendo una conexión con la sabiduría celta.
- Serpiente Uroboros: En su cuello, la serpiente que se muerde la cola, representa la alquimia, la masonería y el eterno ciclo del infinito.
Al fondo, entre lo que parecen unas cuevas, otras brujas observan la escena. El éxito de esta pintura fue tal que Waterhouse realizó al menos dos copias más en formatos pequeños para coleccionistas. Existe incluso un dibujo preparatorio de cuatro años antes para esta pintura. Un misterio adicional es la supuesta aparición fantasmal del rostro del propio Waterhouse si se observa el cuadro desde cierta distancia.
2. La Tortura de una Bruja de Charles Stanley Reinhart (1885)
Esta obra de Charles Stanley Reinhart de 1885 nos sumerge en la brutal realidad de las persecuciones. Vemos a una mujer atada a un palo, siendo sometida a la «prueba del agua» helada por jueces y gente del pueblo, una práctica diseñada para forzar la confesión de brujería.
Estas atroces ideas y métodos de tortura tienen su origen en el infame libro del siglo XV, el Malleus Maleficarum (El Martillo de las Brujas), que detallaba cómo identificar y castigar a las brujas. Este manual contribuyó a una época oscura donde miles de mujeres (y algunos hombres) fueron quemados o ejecutados.
Entre 1500 y 1660, se estima que entre 50.000 y 80.000 personas fueron ejecutadas en Europa bajo la acusación de brujería, muchas veces a causa de supersticiones o explicaciones irracionales para desgracias como malas cosechas o naufragios.
3. La Poción del Amor de Evelyn De Morgan (1903)
En 1903, Evelyn De Morgan nos presenta La Poción del Amor, una bruja de belleza andrógina con cabello rojo, color tradicionalmente asociado a la mujer fatal y a las brujas.
La bruja está concentrada en su poción, mientras que a través de la ventana se divisa una pareja de amantes, directamente alineada con el brebaje. A sus pies, el clásico gato negro, la mascota inseparable de las brujas.
Detalles significativos:
- Un trapo blanco junto a ella parece ser parte del vestido de la amante del fondo, sugiriendo una conexión o manipulación.
- Está sentada sobre una pila de libros de alquimia, muy populares en el siglo XIX, lo que indica su vasto conocimiento esotérico.
- El color amarillo de su vestido y de la copa simboliza la iluminación alquímica.
Esta bruja, lejos de la imagen de harapos, luce un lujoso cinturón de brillantes de lapislázuli y un elaborado tocado, reflejando una bruja de «alto nivel».
4. Dulle Griet (La Loca) de Pieter Bruegel el Viejo (1563)
Pieter Bruegel el Viejo nos ofrece en 1563 Dulle Griet, una obra que evoca al Bosco, con quien Bruegel pudo haber tenido contacto en Bruselas.
Esta pintura moralizante critica la ambición desmedida. Representa a una mujer, la «loca Griet», de tamaño desproporcionado, cargada con un sinfín de objetos robados, arrasando con todo a su paso. Lidera un séquito de otras mujeres que también batallan y roban a la gente del pueblo, dirigiéndose directamente hacia las puertas del infierno.
Con una sartén y una marmita en sus brazos, Dulle Griet no solo encarna la avaricia humana, sino también la idea de que incluso el infierno puede ser objeto de su codicia. En su época, este cuadro condenaba a las mujeres ambiciosas, a quienes se las equiparaba con brujas, dignas de ser castigadas.
5. El Sueño de Fausto de Luis Ricardo Falero (1878)
Finalmente, exploramos El Sueño de Fausto de Luis Ricardo Falero, una obra de 1878 que fue considerada «pornográfica» en su época por algunos críticos. Falero, pintor granadino con formación en Londres y París, se especializó en temas fantásticos y de aquelarres. Falleció joven, a los 45 años, a causa de una operación que salió mal.
La pintura muestra una composición circular y casi espiral, que parece moverse en un remolino. En ella, una bruja joven cabalga una cabra, mientras otra bruja anciana se observa en una esquina.
Elementos destacables:
- Esqueletos de un pelícano y de otro ser, agarrando la cola de una iguana.
- Animales clásicos de la brujería: murciélago, cabra y gato negro.
A pesar de su atmósfera oscura y perturbadora, la obra goza de una sorprendente claridad, posiblemente gracias a la luz de la luna que ilumina la escena.
¿Qué Obra de Brujas te Ha Impresionado Más?
Esperamos que este recorrido por la representación de las brujas en el arte haya sido tan fascinante para ti como lo es para nosotros. Desde la misteriosa belleza de Waterhouse hasta la perturbadora visión de Falero, cada cuadro nos ofrece una perspectiva única sobre estas figuras tan enigmáticas.
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¡Nos vemos muy pronto en el próximo análisis!








