¡Bienvenidos, amantes del arte y exploradores de la creatividad! En esta ocasión, Antonio García Villarán nos invita a una profunda inmersión en el fascinante mundo del Simbolismo, un movimiento artístico que transformó la manera de entender y representar la realidad. A través de la lente de algunos de sus artistas más emblemáticos, descubriremos cómo la imaginación, el inconsciente y las visiones personales se convirtieron en la verdadera materia prima del arte.
Aunque hoy la clase haya sido un encuentro íntimo con dos alumnas excepcionales, la fuerza del Simbolismo se expande para todos vosotros. Nos adentraremos en sus bases, en cómo un hombre puede ser mujer, dragón o arpía, y en la técnica necesaria para dar vida a estas transformaciones.
El Nacimiento del Simbolismo: Una Respuesta a la Modernidad
El Simbolismo surge en un momento de profunda transformación social: la Revolución Industrial a mediados del siglo XIX. Con ella, una gran masa de la población rural migró a las ciudades, cambiando radicalmente su estilo de vida. Este cambio dio lugar a varios movimientos artísticos:
- El Romanticismo: Artistas que buscaban un regreso a la naturaleza, concebida como una manifestación de Dios, y en cuya contemplación encontraban la máxima expresión artística.
- El Realismo: Los pintores académicos y aficionados que gozaban del aplauso social. Sus obras eran compradas, sus clases demandadas, y representaban la oficialidad del arte.
- El Simbolismo: Un grupo de pintores que no se conformaban con la mera realidad visible. Eran los «mal vistos» por la oficialidad, precisamente porque la realidad no les bastaba.
Más Allá de lo Tangible: Visiones y el Inconsciente
Para los simbolistas, la verdad residía en lo que va más allá de lo evidente. Se sumergieron en el mundo de las visiones, los sueños, las pesadillas y el inconsciente; ese universo interior que todos poseemos pero que no siempre se manifiesta en la realidad tangible. Para ellos, esa era la verdadera realidad.
Recurrieron a la mitología griega, a los cuentos clásicos y a la religión, pero desde una perspectiva mística y personal. Eran artistas que, como diría Freud, buscaban en su interior imágenes que, aunque realistas en su representación (no eran abstracciones), contenían un mensaje claro y profundo. Un mensaje con el cual aspiraban a transformar la sociedad en la que vivían.
Pintores Clave y Temáticas del Simbolismo
El Simbolismo se nutre de figuras extraordinarias que exploraron el alma humana a través de sus lienzos:
- Henry de Groux y «La Gran Diáspora»: Este cuadro es un excelente ejemplo de la génesis del Simbolismo. Vemos una multitud, a pie y a caballo, huyendo del campo. En el centro, una cruz cristiana yace en el suelo, simbolizando que la religión tradicional ya no servía a una humanidad más pragmática. Se necesitaba un nuevo sistema de símbolos para subsistir en la incipiente sociedad industrial. Esta obra refleja un cambio similar al que vivimos hoy con las nuevas tecnologías.
- Alfred Kubin: Un dibujante simbolista que ilustró textos de Edgar Allan Poe y otros escritores oscuros. Su obra es maestra en la representación del subconsciente, las pesadillas y los miedos más recónditos del ser humano.
- William Blake: No solo un gran dibujante, sino también un escritor prolífico, autor de «Cantos de Inocencia y de Experiencia». Sus obras, como el demonio o la mujer con la serpiente (una clara alusión a Eva), exploran lo monstruoso y lo espiritual desde una perspectiva profundamente personal.
La Mujer, la Muerte y la Sexualidad: Temas recurrentes
Uno de los temas centrales del Simbolismo es la representación de la mujer, a menudo ligada a la muerte y al concepto de la femme fatale. Artistas como Dante Gabriel Rossetti empleaban símbolos como el pelo rojo fuego, o las mandíbulas prominentes, para representar a estas figuras poderosas y a veces amenazantes. La mujer aparece con rasgos masculinos, ruda, pero siempre con ese cabello ardiente, símbolo de pasión o infierno.
También se aborda con intensidad el concepto de lo sexual: ¿Qué es el hombre, qué es la mujer, el monstruo, el demonio, Dios? Estas preguntas se exploran a través de imágenes potentes que desafían las convenciones de la época.
Otros Grandes Maestros del Simbolismo
- Francisco de Goya: Considerado uno de los precursores y grandes simbolistas españoles, especialmente con sus «Pinturas Negras», donde el expresionismo se une a un profundo contenido simbólico.
- Gustav Moreau: Sus obras, como la que representa a Salomé pidiendo la cabeza de Juan el Bautista, utilizan mitos o historias bíblicas para encarnar la figura de la femme fatale, la mujer caprichosa y destructiva. Otras de sus pinturas, con figuras femeninas de pechos abultados y un pene cortado en la mano, exploran la sexualidad de manera cruda y provocativa, representando a la mujer como una fiera, a menudo acompañada de un leopardo.
- Edvard Munch: Conocido por obras como «Venus», donde el feto y los espermatozoides en el marco aluden directamente a la sexualidad y la identidad. Su cuadro «Celos» es una representación de la propia ansiedad del artista, con una figura vestida de rojo (pasión) y la manzana bíblica, símbolos que conectan directamente con el inconsciente y las emociones humanas.
- Mikhail Vrubel: Un pintor ruso que dedicó su vida a representar al Demonio. Sus cuadros muestran a un ángel caído, no como un ser malvado, sino como una entidad expulsada del paraíso, con alas, un ser complejo y lleno de significado.
El Eco del Simbolismo: De la Cárcel al Cine
La potencia del Simbolismo trasciende épocas y audiencias. Antonio comparte una anécdota reveladora: cuando daba clases en la cárcel, los presos preferían y copiaban obras simbolistas, a menudo con una fuerza expresionista única debido a su propia experiencia vital. Obras como «El niño y la canina» eran de sus favoritas.
Además, el cine mismo es intrínsecamente simbolista. Directores como Fellini, Parajanov o incluso Almodóvar han utilizado imágenes y narrativas que beben directamente de esta corriente, demostrando su influencia perdurable en la expresión artística contemporánea.
Aplicando el Simbolismo en la Clase de Dibujo
La teoría cobra vida en la práctica. En crea13, Antonio propone un ejercicio fascinante: recrear poses de cuadros simbolistas. Utilizando obras como «Júpiter y Sémele» de Gustav Moreau, se juega con la composición y la interpretación, transformando al modelo en múltiples figuras para explorar la esencia del simbolismo de manera directa y tangible. Con música de Gregorian, Wagner y Beethoven, la atmósfera se vuelve propicia para la creación.
La Pasión por la Enseñanza
Antonio García Villarán cierra la sesión compartiendo su filosofía de la enseñanza: «Me da igual dar clase a dos, a uno o a 500. La voy a dar exactamente igual». Esta dedicación nace de su propia experiencia como estudiante, donde a menudo las clases se suspendían por la poca asistencia, privando a los alumnos más interesados de su aprendizaje. Su compromiso es inquebrantable, y esta ha sido la última clase del año, pero la pasión por el arte y la enseñanza, como el Simbolismo, ¡siempre sigue!
Esperamos que este viaje por el Simbolismo haya abierto nuevas ventanas a vuestra comprensión del arte. Para seguir explorando la historia del arte y sus secretos, no dudéis en visitar el canal de YouTube de Antonio García Villarán.








