Un Viaje Poético a Moguer: Tras las Huellas de Juan Ramón Jiménez y la Poesía Contemporánea
Nuestra aventura poética comenzó en Moguer, con la inmensa expectación de recitar en la mismísima casa de Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura. Junto a Simón, nos sumergimos en la atmósfera de este encuentro con la historia literaria, un pueblo donde la poesía fluye en cada rincón.
Es fascinante imaginar a Juan Ramón no solo a través de sus retratos, sino también mediante las vívidas descripciones de sus contemporáneos. Rafael Cancino Asens lo inmortalizó como alguien «siempre correctamente vestido, pálido, triste, con sus ojos lánguidos y su rostro de Príncipe árabe terminado en una barbita daniana». Por su parte, Ramón Gómez de la Serna señalaba que «Juan Ramón vive en la neurastenia pura de su poesía», destacando cómo era protegido por los «médicos del 900, medio poetas y medio videntes» debido a su naturaleza sensible y particular.
En su hogar, se evidenciaba su espíritu metódico: notitas en cada proyecto, versos organizados en cajas… un auténtico perfeccionista. Esta obsesión por el orden se reflejaba en su proceso creativo, donde volvía una y otra vez sobre sus textos, revisándolos y reescribiéndolos incansablemente. Proveniente de una familia acomodada dedicada al comercio de vinos, Juan Ramón Jiménez inicialmente no tuvo problemas económicos. Aunque su primera vocación fue la pintura, su padre le impuso estudiar Derecho, una carrera que, como era de esperar, abandonó. Su verdadera pasión se desató en Madrid, a partir de 1900, con la publicación de sus dos primeros libros, marcando el inicio de una prolífica carrera que culminaría con el Premio Nobel de Literatura en 1956. Incluso, en un detalle curioso que muestra su precavida personalidad, Juan Ramón tenía un extintor en casa.
Revive el inicio de este viaje y la exploración de la casa de Juan Ramón Jiménez en el siguiente extracto del video:
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Un Tesoro Literario: La Taberna del Libro
Nuestra siguiente parada nos llevó a uno de los tesoros de Moguer: La Taberna del Libro, considerada una de las mejores librerías de España. Este espacio es un auténtico santuario de la poesía, con grabados de Goya, y obras de figuras como Leopoldo María Panero, Alejandra Vanessa y Pepe Quero adornando sus paredes. Es un lugar donde la poesía se celebra en cada rincón, un auténtico bazar de poesía, y sin duda, la envidia de cualquier poeta.
Pero lo más sorprendente y entrañable es su sección de vinos. Una habitación entera dedicada a una exquisita selección de caldos, mantenidos a la temperatura ideal y elegidos meticulosamente por José Faro y su equipo para garantizar su calidad. Un verdadero placer para los sentidos, que convierte a Moguer en un destino ineludible para los amantes de la buena literatura y el buen vino.
Descubre el encanto de La Taberna del Libro en Moguer:
(Minuto 3:45 del video)
Noches de Poesía y Reflexión
La velada culminó con un recital donde tuve el honor de participar. Fue mi primera vez en este festival, a diferencia de otros poetas ya habituales. Reflexioné sobre cómo, a pesar de haber coincidido en «40 formatos distintos» (refiriéndome a bares y otros escenarios), nunca habíamos compartido escenario de esta manera con Simón. Compartí también mi experiencia de este año, trabajando en una pequeña universidad en el norte de Francia, cerca de Calais, una zona afectada por la crisis de los refugiados. Aunque nunca me había adentrado en la poesía social, este contexto me inspiró.
Recordé la emoción de un chico en televisión al ver la felicidad de un refugiado que por fin había disfrutado de una ducha larga en su casa. Meses después, esa imagen se transformó en un poema breve pero potente, titulado «Un hombre acoge en su casa a otro hombre»:
«Un hombre acoge en su casa a otro hombre pobre.
En la televisión comenta con indisimulada alegría
la ducha de más de una hora que el hombre pobre se dio en su casa.
Todos los informativos abren hoy con el fervor de un hombre
por la ducha de otro hombre.
Miro mi baño vacío y desearía
que todos los hombres del mundo agotaran todos los embalses de Europa en mi casa.
Quien celebra una larga ducha ajena en su casa
tiene un trozo de paraíso reservado,
algo bueno le aguarda tras el baño
que allí es puerta.
El agua que no corrió esa tarde no conocerá la sequía igual.»
El Imperio Interior: Presentando «Imperio Curvo»
A continuación, recité poemas de mi último poemario, Imperio Curvo, una obra dedicada a Claudia (presente en la sala) y, en un sentido más amplio, al mundo entero. Como todo escritor, busco cambiar el mundo a través de mis versos. El poema que da inicio a la segunda parte de Imperio Curvo nace de una idea compartida con mi amigo Aute: cada uno de nosotros vive «de la pupila para dentro». Esto significa que, aunque estemos en el mismo lugar y momento, nuestra percepción y el mundo que construimos internamente son únicos. Cada uno de nosotros posee un imperio propio. Así, di voz a uno de sus versos centrales:
«Mi imperio no es una ciudad
aunque sus calles rompen encanto.
No es un billete de tren
pero puedes sacudir tus pestañas
alumbrando al jaguar que mira para dentro
y avanza, avanza, avanza.
Mi imperio no es una tarta de nueces
pero es dulce como lo escaso.
No es un mueble de Ikea
aunque alguna vez se derrumbe.
No es la sombra que se evade
pero escucho sus pasos.
Mi imperio es la puntería del francotirador,
la huella del crimen perfecto
y el crimen mismo,
es luz y huerto,
es aquello que te mira y te crea de nuevo.»
Si quieres sumergirte en la emotividad de estos poemas y el ambiente del recital, te invito a ver este fragmento final:
(Minuto 7:00 del video)
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