Fui Mujer: Antonio García Villarán Desvela a Johana Darko, Su Alter Ego y Performance Artística
Hola, soy Antonio García Villarán, y hoy, por fin, voy a desvelarte una verdad que he guardado durante años. Prepárate, porque esta historia redefine lo que conoces sobre mi trabajo y mi identidad.
Durante mucho tiempo, Johana Darko ha sido parte de mi vida, una presencia que muchos conocieron a través de mi obra. ¿Pero quién es Johana? ¿Fui yo realmente una mujer? Aquellos que, en mi juventud, me decían que «parecía una señora», quizás sin saberlo, estaban más cerca de la verdad de lo que imaginaban.
La enigmática Johana Darko: Una biografía ficticia
Si conoces mi libro Conductor de Nubes, sabrás que está ilustrado por Johana Darko. Según su biografía ficticia —que verás detallada en el propio libro—, nació en Auckland, Nueva Zelanda, en 1976 (el mismo año que yo), pasó su adolescencia en España y se licenció en Bellas Artes en Valencia. Pero su trabajo no se limitó a este poemario; también ilustró el primer volumen de Absurdo y Diestro.
Además, Johana dejó su huella en numerosas publicaciones, destacando su participación en la revista El Siamés Independiente, un proyecto del que conservo varios ejemplares y volúmenes encuadernados, prueba de su intensa actividad.
Hasta hace no mucho, las fotografías de Johana adornaban mi casa. Con el tiempo, intenté borrar ese ‘pasado’, retirando sus imágenes, pero he comprendido que es momento de desvelar esta historia. Y sí, tengo que admitir que Johana era una mujer hermosa, bastante atractiva. Dicho de otro modo, ¡yo era guapa!
La génesis de un alter ego: Inspiración y crítica
Johana Darko salió a la luz en 2002, coincidiendo con mi proyecto Conductor de Nubes, mi primer poemario. Este personaje ha perdurado durante 15 años, un proyecto inspirado en grandes figuras de la historia del arte y la literatura.
Como no podía ser de otra manera, Marcel Duchamp y su alter ego Rrose Sélavy fueron una gran fuente de inspiración. También me influyó la película Man on the Moon, donde un humorista, o quizás más bien un filósofo, exploraba múltiples personalidades. Y, por supuesto, los heterónimos de Fernando Pessoa, que me hicieron reflexionar sobre las diversas identidades que pueden habitar en una misma persona. A veces, ante la pregunta «¿quién soy yo?», decido desdoblarme, y Johana fue uno de mis alter ego.
Pero Johana no fue solo un juego de identidades. Nació con una intención crítica: quería que fuese una burla a esos artistas e ilustradores, a esos «fantasmas del arte» con gafas de pasta (irónicamente, yo las uso ahora), que acumulaban títulos, participaciones en proyectos y premios, pero cuya obra real era, a menudo, vacía. Johana no es más que una imagen; Johana no existe.
Dando vida a Johana: Creación y performance
Para crear a este personaje, conté con la ayuda de una gran amiga, Raquel, maquilladora profesional de cine. Durante una Semana Santa, mientras yo tenía barba, ella me afeitó, me maquilló perfectamente como una mujer (yo ya tenía el pelo largo) y me hizo una sesión de fotos completa como Johana Darko. El juego de palabras, aunque un tanto «lamentable», era parte de la intención.
Después de esta sesión, utilicé el personaje para varios propósitos:
- Ilustró mi primer poemario, Conductor de Nubes.
- Ilustró el primer libro de Absurdo y Diestro.
- Colaboró en la revista El Siamés Independiente, de la que quizás os hable en otro vídeo.
Pero lo más impactante que hicimos con Johana fue en una de las presentaciones de Absurdo y Diestro en la Facultad de Bellas Artes. Como mucha gente dudaba de la existencia de Johana, decidimos darle forma. Convencimos a un amigo para que se disfrazara de ella. Así, en medio del recital, apareció Johana: un hombre disfrazado de mujer, al igual que Johana misma. Nunca dijimos que Johana no fuese un personaje real; todo esto era parte de una obra, la de crear a una artista, a una diseñadora, de la nada, tal como ocurre con muchos nombres en el arte contemporáneo que emergen de la nada y cuya trayectoria es difícil de rastrear.
Currículums inflados y la crítica a la «gran» obra
La «obra» de Johana, aunque menos prolífica de lo que su biografía afirmaba, incluía participaciones en revistas «importantes» como El Ojo Rojo, Papel 10 o Rinoceronte de Tinta… publicaciones que, por supuesto, no existen. El Siamés Independiente es la única revista real en la que «trabajó». Con esto, quise señalar cómo los currículums de la gente, en gran parte, son puro relleno.
En su biografía, Johana «destacaba» como diseñadora, crítica de arte y ponente (una autocrítica que siempre es buena). Además, «había realizado» más de nueve conferencias, con títulos tan «verosímiles» como:
- «Arte australiano y simbología de la espiral» (1999) en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.
- «La mujer y la limpieza de las etnias de Gener Arte Contemporáneo» en el Centro Cultural Pisbinger de Londres.
- «Ilustración nueva y transgresora: Pensamiento Nueva Zelanda» (vinculándola a su origen ficticio).
- Una ponencia en el Centro Cultural de la Villa de Madrid.
Cuando uno lee esto, impreso en la solapa de un libro, tiende a creerlo. «¿Esta señora existe y ha hecho todo esto? ¡Claro que sí, está en el libro!»
¿Quién soy yo? La obra de arte eres tú
¿Qué es verdad y qué es mentira? ¿Quién soy yo? ¿Quién no soy? ¿Quién eres tú? ¿Qué es todo esto? Siempre me gusta plantearme estas preguntas y, a partir de ellas, crear obras. No sé si son obras de arte, pero tú me lo dirás.
Ahora que he desvelado que yo fui Johana Darko, te agradecería mucho que le dieses un like a este vídeo, lo compartieses y activaras la campanita si aún no lo has hecho. Suscribirte a mi canal @AntonioGarciavillaran es gratis y me anima mucho a seguir creando este tipo de contenidos. Comenta tus impresiones, ¡tus comentarios son muy valiosos! Nos vemos muy pronto.








