Yoko Ono: ¿Artista o la Reina de la Nada? Un Análisis Crítico
Bienvenidos a un nuevo vídeo con Antonio García Villarán, donde nos sumergimos en la figura de Yoko Ono. Pero no vamos a hablar de ella como la viuda de John Lennon, ni de las historias que circulan por la red. Nos centraremos en Yoko Ono como artista, o, como la defino: la reina de la nada.
Es innegable que Yoko Ono sigue activa, realizando exposiciones a nivel global, a pesar de su avanzada edad. Lo que más llama la atención es cómo es tomada tan en serio en el circuito artístico, con grandes instituciones y curadores dedicándole muestras importantes. Sin embargo, al observar de cerca su obra, surgen muchas preguntas.
Aquí tienes el vídeo completo para acompañar este análisis:

Las «Instruction Pieces»: ¿Arte o Simplicidad Vacía?
Uno de los pilares de su trabajo son sus famosas «Instruction Pieces», textos a modo de haikus que invitan a la participación del público. Por ejemplo, la que se presentó en una exposición en Argentina, que data de 1955: «Enciende un fósforo y observa hasta que se consuma».
Socialmente, estas frases se consideran arte porque han sido expuestas en museos. Sin embargo, cuesta encontrar la profundidad o la poesía. ¿Qué pretende transmitir esta instrucción? ¿La fugacidad de la vida? ¿La mera observación de un objeto? Al compararla con la obra de una poeta como Gloria Fuertes, la diferencia es abismal. Los versos finales de su poema «Pienso, mesa y digo»:
si allá entre mi sangre y el llanto
hay un puente muy pequeño
y por él no pasa nada
lo que pasa es que te quiero
En la sencillez de Gloria Fuertes hay contenido, hay poesía. En las instrucciones de Yoko Ono, la profundidad parece ausente.
Algunas de sus otras instrucciones incluyen: «Haz un agujero en una tela y saca la mano por detrás», o «Admira el sol hasta que se vuelva cuadrado». Curadores llegan a definirlas como haikus, ignorando la verdadera complejidad y sutileza de este género poético japonés. Son, en realidad, la banalidad hecha sentencia.
Profundicemos más en las instrucciones de Yoko Ono y la percepción de su obra:

Mi Experiencia en el Guggenheim Bilbao: Un Jarro de Agua Fría
Tuve la oportunidad de visitar la exposición de Yoko Ono en el Guggenheim Bilbao en 2014 o 2015. Iba con la ilusión de descubrir el genio artístico detrás de la figura mediática, pero la decepción fue total. Las obras eran, en mi opinión, lamentables. Recuerdo un cubículo de metacrilato, vacío, con una inscripción que decía: «Si metes la mano aquí, atenta a las consecuencias. No nos hacemos responsables de lo que pueda pasar». La gente dudaba, pero yo metí la mano, y ¿qué ocurrió? Absolutamente nada.
Esta anécdota es, para mí, una metáfora de gran parte de la obra de Yoko Ono: la nada. No provoca reflexión, no invita a un viaje interior, simplemente se queda en una superficie vacía. Sus textos, supuestamente recogidos en el libro «Pomelo» (editado en 1968 con un prólogo de John Lennon), parecen carecer de un interés real. Incluso intentó incursionar en el cine con la película «Bottoms» (Culos), una propuesta que, sinceramente, no alcanza el nivel de un vídeo amateur.
Descubre más sobre la experiencia en Bilbao y otras piezas de Yoko Ono:

Performance Art: Compromiso vs. Postura
Yoko Ono también se ha adentrado en el mundo de la performance, como su famosa «Cut Piece» de 1964, donde invitaba al público a cortarle la ropa. Sin embargo, observé un detalle revelador: cuando intentaban quitarle el sujetador, ella se tapaba. Esto contrasta enormemente con el compromiso de otros artistas.
Pensemos en Marina Abramović y su performance «Rhythm 0» de 1974. Ella puso sobre una mesa 74 objetos, incluyendo una pistola, un látigo y un hacha, y permitió que el público le hiciera lo que quisiera durante seis horas. Al principio, la gente era tímida, pero la situación escaló hasta el punto de que casi la matan. Abramović se mantuvo inmóvil, comprometida con su obra. Esa es la diferencia: compromiso real frente a una propuesta que parece más bien una pose.
Analicemos la performance de Yoko Ono y su comparación con Marina Abramović:

Yoko Ono en YouTube y las Fronteras Borrosas del Arte
En la era digital, Yoko Ono también tiene presencia en YouTube, con un canal que, a pesar de su fama, cuenta con una cantidad de suscriptores relativamente baja. Sus vídeos son principalmente videoclips musicales, donde, a mi parecer, su «talento» como cantante y bailarina es bastante cuestionable. Esto nos lleva a una reflexión sobre el arte contemporáneo y cómo la fama a menudo se impone a la calidad o el talento genuino.
La colaboración de Yoko Ono con artistas de la talla de Hip Hop (mencionado en el vídeo) es, para mí, una metáfora de lo que está ocurriendo hoy en el mundo del arte: las fronteras entre lo bueno y lo malo, el buen arte y el mal arte, se han vuelto borrosas o, peor aún, inexistentes. ¿Cómo es posible que un artista con un talento y una carrera brillante comparta escenario con un «ruidismo» que parece más una molestia que una propuesta artística?
Observa la presencia de Yoko Ono en YouTube y la colaboración con Hip Hop:

Contrastes y Conclusiones: ¿Dónde está el Talento?
Para entender mejor la crítica, es útil comparar a Yoko Ono con otros artistas. Si buscamos «ruidismo» con significado, encontramos a Meredith Monk, cuya obra de arte sonoro no tiene nada que ver con la banalidad de Yoko Ono. O pensemos en Louise Bourgeois, una artista con una obra conceptual sólida e interesantísima, lejos de la simplicidad de las propuestas de Yoko Ono.
Piezas como el ajedrez con todas las piezas blancas, o un laberinto de metacrilato con un teléfono en el centro que no funciona, son ejemplos de la falta de complejidad e interés en su trabajo. Ni siquiera sirven para juegos infantiles.
Yoko Ono, quizás sin quererlo, se ha convertido en una figura cómica en ciertos contextos. Sus videoclips, como el de «Help Me in Paradise», son divertidos por su torpeza, pero no por su valor artístico. Cuando habla, sus palabras a menudo carecen de la profundidad que uno esperaría de alguien considerado una artista importante.
Aquí puedes ver la comparación con otros artistas y las últimas reflexiones:

En definitiva, mientras las instituciones continúan dándole un valor que, a mi juicio, no posee, la obra de Yoko Ono permanece en la superficie, carente de la profundidad y el compromiso que definen el verdadero arte. Si tú crees que Yoko Ono es una gran artista, respeto tu opinión, pero, sinceramente, no la comparto.
Espero que este análisis te haya gustado. Te invito a compartirlo, dejar tu comentario y suscribirte al canal de Antonio García Villarán en YouTube si aún no lo has hecho. ¡Nos vemos muy pronto!
«All you need is love. La paz es lo mejor. La guerra no. La paz. No tomes drogas.»








