Este cuadro que ves aquí, de 1907, es uno de los más importantes de la historia del arte. ¿Sabes por qué? Soy Antonio García Villarán y en este análisis te voy a explicar en profundidad por qué es tan importante Las Señoritas de Aviñón de Pablo Ruiz Picasso y, sobre todo, cómo cambió la historia del arte para siempre.
Por cierto, no olvidemos que Picasso nació en Málaga, España. Aunque obtuvo la nacionalidad francesa más tarde, su origen es indiscutiblemente español.
La primera vez que visité el Museo Picasso de Málaga, vi lo que creí que era Las Señoritas de Aviñón y me acerqué emocionado. Sin embargo, para mi sorpresa, era solo una copia. El original se encuentra en el MOMA de Nueva York y es una obra de dimensiones impresionantes: mide aproximadamente 2,5 por 3,5 metros.
Para que puedas contextualizar visualmente de lo que hablamos, aquí tienes el vídeo donde lo explico todo:
Descripción de Las Señoritas de Aviñón: Más allá de lo Aparente
En el lienzo, observamos a cinco mujeres desnudas. En la parte inferior, hay un pequeño bodegón que incluye uvas, sandía, una manzana y una fruta u hortaliza de difícil identificación, dado el estilo cubista del cuadro, que distorsiona las formas.
A primera vista, sus desnudos no parecen humanos, están como recortados, con líneas angulosas y formas fragmentadas. Y es aquí donde radica una de las claves del cubismo.
El Cubismo: Una Visión Hiperrealista del Tiempo
Según mi concepción, el cubismo es una forma de entender la pintura hiperrealista. ¿Por qué? Porque no busca pintar un instante, una instantánea, como se había hecho durante toda la historia del arte. El cubismo propone mostrar diferentes momentos y perspectivas de un motivo, en este caso, las mujeres, y colocarlos todos a la vez en el mismo plano.
Cuando un pintor cubista trabaja, lo que realmente está pintando es el tiempo. Es decir, ve la figura desde todos sus ángulos simultáneamente: desde un lado, pinta el pecho; desde detrás, el cabello; desde otro, la oreja. Esta aproximación filosóficamente compleja da lugar a imágenes deformadas, nuevas y, sin duda, muy atractivas.
Influencias: África e Iberia
Es común relacionar el cubismo con el arte africano, y con razón. Las esculturas ibéricas de los siglos I y II antes de Cristo, con sus simplificaciones formales, también fascinaron no solo a Picasso, sino a otros grandes como Brancusi, de quien hablaremos otro día.
Análisis Detallado de la Obra
En Las Señoritas de Aviñón, predominan los colores rosados, blancos y azules. No hay sensación de volumen ni de espacio, todo está expresado de manera plana. Observando las cinco figuras femeninas:
- La primera, a la izquierda, nos da la bienvenida al cuadro. Está levantando una cortina, como mostrándonos algo oculto, invitándonos a un secreto.
- Las dos figuras centrales presentan sus cuerpos de pie, mostrando su plenitud.
- En la parte derecha, vemos otra figura con la cara literalmente verde y uno de sus pechos en forma de rombo, que parece salir del fondo, detrás de otra cortina.
- La última figura aparece de espaldas a nosotros, pero gira la cabeza para mirarnos directamente.
Por último, en una de las esquinas inferiores, reaparece el bodegón que mencioné al principio.
La Vida de Picasso y la Inspiración de la Obra
Picasso, a lo largo de su vida, pintó todo lo que le rodeaba: sus experiencias, sus mujeres, sus animales, sus palomas, sus hijos. Y Las Señoritas de Aviñón también fueron una vivencia de su juventud.
En 1907, año en que pintó esta obra, Picasso vivía la bohemia en París. Pero no una bohemia idealizada, sino una de borracheras, trasnochar, mala vida y, posiblemente, drogas. A veces, al mirar este cuadro deformado, me pregunto si no sería la visión de Picasso cuando había bebido de más, viendo el mundo borroso o de una manera distorsionada, como si hubiera mirado la escena a través de un caleidoscopio.
Un Genio con Raíces Clásicas: La Formación de Picasso
Picasso era, por encima de todo, un ser muy inteligente y un gran estudioso del arte. Aunque su obra fue innovadora, siempre se basó en los clásicos. Al pintar Las Señoritas de Aviñón, seguramente tenía en mente obras como Las Bañistas de Cézanne o El Juicio de París de Rubens.
Su formación fue excepcional: con tan solo 13 años, ya estaba matriculado en la Escuela de Arte de la Lonja de Barcelona, y también estudió en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. No solo eso, fue copista en el Museo del Prado, dedicándose a reproducir las obras de los grandes maestros. Esto demuestra que Picasso se formaba constantemente.
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El Proceso Creativo: Bocetos, Título y Controversia
Como la mayoría de artistas ante una obra tan compleja, Picasso realizó numerosos bocetos preparatorios para Las Señoritas de Aviñón. En uno de los primeros, no solo aparecían las cinco figuras femeninas, sino también dos masculinas: una en la parte izquierda, entrando en la escena, y otra en el centro. Por su vestimenta, uno parecía un marinero y el otro, un artista. ¿Sería este último el propio Pablo Ruiz Picasso?
Cuando Picasso terminó este cuadro, ni siquiera le puso un título. Sus amigos lo llamaban inicialmente «el burdel filosófico». Con el tiempo, uno de ellos sugirió «Las Señoritas de Aviñón», en referencia a una calle de Montmartre (París) famosa por la prostitución. Y así se le quedó el apodo, aunque algunos historiadores debaten si el prostíbulo real que le inspiró no sería en Barcelona.
La Revolución Formal y Conceptual: Por Qué Es Tan Importante
¿Y por qué es tan importante este cuadro en la historia del arte? Porque esta nueva libertad formal y conceptual allanó enormemente el terreno para que después surgieran otros «ismos» como el futurismo, el surrealismo e incluso la abstracción. Antes de Las Señoritas de Aviñón, la historia del arte se caracterizaba por obras figurativas que buscaban la máxima aproximación a la realidad. Aquí, el paradigma cambia por completo.
Un Parto Difícil: La Incomprensión Inicial
Pero no creas que Picasso pintó este cuadro y todo el mundo exclamó: «¡Eres un genio! ¡Qué maravilla!» Al contrario, el «parto» fue dificilísimo. A la gente no le gustaba; era tan nuevo que no lo entendían. Pintado en 1907, la obra no llegó a exponerse hasta 1916. La gente no le encontraba sentido.
De hecho, dos de sus amigos, André Breton y Louis Aragon, tuvieron que intervenir para ayudarle a venderlo en 1921. Convencieron a Jacques Doucet para que lo comprara, asegurando así unos ingresos para Picasso. Sin embargo, lo vendió a un precio muy bajo porque nadie más lo quería.
Lo más triste es que en España, en nuestra querida «españita», a menudo no apoyamos lo suficiente a nuestros artistas, y esto lleva a que otros países se lleven las mejores obras y nuestro patrimonio se vea mermado. Esto es precisamente lo que ocurrió con Las Señoritas de Aviñón: en 1939, el MoMA de Nueva York lo compró, y allí sigue a día de hoy. Una obra tan crucial para la historia del arte, realizada por un pintor español, malagueño concretamente, no la tenemos aquí en España: ni en el Museo Picasso, ni en el Reina Sofía, ni en ningún otro.
Amigos y amigas, hay que apostar más por el arte, apoyar a los artistas jóvenes y tener ese «ojo» para decir: «Oye, este cuadro, aunque valga 400 o 4000 euros, voy a apostar por él, lo voy a comprar y se queda aquí», y así enriquecer nuestro patrimonio. Pero no, al final, todo fuera.
Por cierto, si te ha gustado este análisis y quieres saber más sobre la obra de Picasso, tengo otro vídeo explicando el Guernica en mi canal.
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