Desentrañando a Dorothea Tanning: Más Allá del Surrealismo
¡Hola! Soy Antonio García Villarán y en este vídeo vamos a adentrarnos en la vasta y compleja obra de Dorothea Tanning, una artista que desafía las etiquetas y nos invita a mirar más allá de lo evidente.
Afortunadamente, la historia del arte nos revela la presencia de innumerables mujeres artistas, aunque todavía queda mucho por hacer para reconocerlas en su justa medida. Dorothea Tanning es un claro ejemplo de una figura cuya información no abunda tanto como debería, pero cuya relevancia es incuestionable.
En la mayoría de los manuales y publicaciones digitales, Dorothea Tanning es encasillada como una artista surrealista. Y si bien es cierto que su etapa surrealista fue fundamental, su trayectoria va mucho más allá. Yo distingo, al menos, cuatro Dorothea Tanning, porque, como ella misma decía, «es difícil ser siempre la misma persona», algo con lo que muchos podemos identificarnos.
Las Cuatro Caras de Dorothea Tanning
- La primera es la Dorothea surrealista, un periodo que florece con su encuentro y posterior matrimonio con Max Ernst.
- La segunda Tanning sería la artista de los encargos, dedicada a los ballets, las creaciones para revistas y otros trabajos comerciales que también formaron parte de su producción.
- La tercera es la pintora «pura». En la última etapa de su vida, desarrolló un tipo de pintura que se distanciaba enormemente de sus obras surrealistas más conocidas.
- Y la cuarta es la Dorothea Tanning escultora, especialmente reconocida por sus esculturas blandas, un facetado más lúdico y experimental que incluso integró en videocreaciones.
Recientemente tuve la oportunidad de visitar la magnífica exposición de Dorothea Tanning en el Museo Reina Sofía de Madrid, una muestra que recomiendo encarecidamente. Con más de 150 obras, la exposición ofrece un recorrido exhaustivo por todas sus etapas creativas, mostrando la riqueza y evolución de su arte.
En 1942, un crítico del New York Sun describió el surrealismo como «un 70% de histeria, un 20% de literatura, un 5% de buena pintura y otro 5% de artistas que únicamente pretendían burlarse del público». Una crítica con la que, en parte, estoy de acuerdo, y que nos invita a ver a Tanning con una mirada crítica y profunda.
Formación y Desafíos Biográficos
¿Qué formación tuvo Dorothea Tanning? ¿Estudió arte? A pesar de su dominio del dibujo, el color, la perspectiva y la creación de espacios arquitectónicos y góticos en sus cuadros, su biografía señala que apenas estudió tres semanas en la Escuela de Bellas Artes de Chicago alrededor de 1930. Sin embargo, no empezó a trabajar en serio hasta 1940, coincidiendo con su encuentro con Max Ernst y el círculo surrealista.
Estar rodeada de artistas surrealistas, compartir conocimientos y exponer juntos, fue sin duda su mejor escuela. Por eso, no considero que fuera autodidacta, como a veces se menciona en sus biografías; su aprendizaje fue una inmersión constante en un ambiente creativo efervescente. Otra afirmación con la que disiento es que fuera pintora abstracta. Sus últimas pinturas, aunque desdibujadas y con colores inventados, son claramente figurativas, repletas de torsos, cabezas y figuras descoyuntadas. ¡Dorothea Tanning nunca fue pintora abstracta!
El Impacto de la Obra en Directo
No tiene nada que ver ver las obras de Dorothea Tanning en catálogos o en Google con experimentarlas en directo. A mí mismo, que no me entusiasmaban al verlas en el ordenador, me impactaron profundamente en la exposición.
Un claro ejemplo es la obra Birthday (Cumpleaños). Verla en persona fue una revelación. Esas dos niñas con el pelo electrificado, ascendiendo hacia el cielo en un espacio que evoca un hotel, con una puerta entreabierta (un elemento simbólico recurrente en su obra). Sus expresiones, extasiadas o hipnotizadas, y sobre todo, el gigantesco girasol sobre las escaleras, con pétalos caídos… ¿Quién subió ese girasol? ¿Hay una fuerza superior? Es un cuadro lleno de misterio y preguntas.
Aunque la técnica pueda parecer menos suelta en algunas partes, creo que estas obras góticas de Tanning debían estar pintadas así para tener el mismo impacto. Al igual que con René Magritte, si se pintaran de otra manera, la esencia se perdería, y nos fijaríamos más en la pincelada que en el mensaje.
Sueños, Pesadillas e Inquietud
Las obras de Tanning son profundamente inquietantes. Sus representaciones de niñas, a menudo comparadas con las de Balthus, son distintas. Las suyas están alucinadas, sumidas en un sueño o pesadilla. No estoy seguro de que estén sexualizadas, como algunas críticas sugieren; a mí me producen más bien miedo e inquietud.
En cuadros donde las niñas arrancan el papel de la pared, revelan una especie de carne alienígena que absorbe el pelo de una de ellas, mientras otra yace inmóvil en la esquina. Es un mundo onírico y surrealista, pero que se inclina más hacia el terror y la pesadilla.
La Habitación de Invitados es otra obra magistral, llena de simbolismo. Una niña con manos y pies desproporcionadamente grandes y rostro adulto, cuya sombra lleva una venda en los ojos. Una puerta abierta, un motivo recurrente en su obra, nos invita a explorar la mente de la artista, revelando figuras extraordinarias: un enano gordito con un manto arrugado en la cabeza, cuatro huevos rotos en la mesa, y al fondo, una adolescente abrazada a una muñeca rota.
Esto me conecta con una idea central de Tanning: su intento de mantener la inocencia, de ver cómo los prejuicios sociales y la enseñanza pueden ser perjudiciales para la imaginación y la felicidad. Sus niñas, que no quieren crecer, o sus mujeres-niñas, son a menudo autorretratos, proyecciones de su propia psique.
En el fondo de La Habitación de Invitados, un personaje enigmático bajo una capucha, sosteniendo un objeto que parece una balanza o unas pesas. ¿Qué nos quiere decir Tanning con este cuadro? En una carta a su amigo, el artista Joseph Cornell, ella escribió: «Te parecerá una estupidez, pero yo creo que todo se reduce a poesía o a repugnancia. Me gustaría invocar la poesía y evitar la repugnancia». Esta frase, en mi opinión, es el leitmotiv de toda su obra: una poesía profunda y evocadora.
Girasoles, Ojos y la Poesía Visual
Tanning también exploró el tema de los girasoles, un motivo asociado a Van Gogh. Sin embargo, Tanning les dio una vuelta de tuerca. En una de sus obras, dos girasoles se miran, uno de ellos siendo un espejo. Lo más fascinante es que estos dos están dentro de otro girasol, que parece un ojo humano, sugiriendo que estamos mirando dentro de ese ojo, que a su vez contiene otros ojos. ¡Ideas como el «Ojo de Tres Pilas» son sencillamente inquietantes y geniales!
Autorretratos y Metáforas de la Vida
Me gustaron especialmente dos de sus autorretratos, por su poesía y contenido. Uno de 1944 me recordó al Friedrich romántico. Tanning aparece de espaldas, minúscula ante un paisaje inmenso y sereno, sin precipicios ni olas. Su postura, con las manos delante, denota asombro ante lo que podría ser el futuro o la vida misma. No está relajada, sino sobrecogida, contemplando ese vasto horizonte.
Otro autorretrato muy conocido es Birthday (Cumpleaños), donde aparece semidesnuda, con un atuendo del siglo XVIII-XIX, y de su falda brotan raíces compuestas por cuerpos femeninos vegetales. A sus pies, una quimera alada, que bien podría ser la propia Tanning, al igual que la hiena en el autorretrato de Leonora Carrington. Lo más importante son las puertas, que se abren una tras otra hasta el infinito, una metáfora de la vida misma: abrir una puerta siempre nos lleva a un nuevo reto, un nuevo desafío que hace la vida tan interesante.
El Juego de la Flor Mágica y la Imaginación Infinita
En El Juego de la Flor Mágica, un niño o niña andrógino, con una mano que parece vegetal, tira de un hilo que sale de una flor. El tema de las flores es recurrente hasta el final de su vida. La mitad del cuerpo del personaje está compuesto por flores o directamente hecho de ellas. Al fondo, otras figuras infantiles y flores que explotan. Una chimenea, otro animal extraño, y el techo que se convierte en cielo, en el infinito. ¡No hay límites para la imaginación!
Dibujos, Esculturas Blandas y la Doble Cara de su Obra
Parte de la producción de Tanning incluye dibujos y bocetos para ballets y óperas, así como sus «juguetitos», donde el concepto de juego siempre está presente, incluso en sus videocreaciones surrealistas y absurdas. También realizó ilustraciones para periódicos y anuncios, que, aunque forman parte de su obra, yo las situaría en un segundo plano. Para mí, la obra de Dorothea Tanning es un 50/50: la mitad, o un poco más, me parece de una calidad excepcional; la otra mitad, sin ser mala, no alcanza la misma profundidad.
Esta segunda parte incluye sus pinturas en las que profundiza en el color y el movimiento, posiblemente influenciada por su trabajo con bailarines. Aunque tienen calidad, me resultan más superficiales, con torsos moviéndose y pinceladas sueltas, pero no me transmiten tanto.
Tampoco me emocionan tanto sus esculturas blandas en comparación con las de Louise Bourgeois, que me transmiten más mensaje y profundidad. Sin embargo, debo destacar la instalación de una habitación agobiante con torsos saliendo de las paredes y formas orgánicas en la chimenea, hechas de tela. Esa instalación sí me estremeció y me mostró algo más allá de las esculturas individuales.
Sus esculturas blandas, hechas con telas de segunda mano y rellenas de lana o pelotas de ping-pong, nacieron de su máquina de coser Singer al final de su vida. Curiosamente, en 1930, al inicio de su carrera, trabajó como titiritera en una feria internacional, una experiencia que sin duda influyó en su obra posterior, demostrando cómo cada vivencia moldea al artista.
Influencias, Evolución y el Grito por la Igualdad
¿Cuáles fueron sus influencias? La literatura gótica, con obras como El Castillo de Otranto o Los Misterios de Udolfo, y por supuesto, El Retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde. Toda esta fantasía, todos estos estímulos literarios, confluyeron en una obra que merece un lugar permanente en la historia del arte.
Tanning también destacaba por saltarse los límites. Muchas de sus obras no son rectangulares o cuadradas, un detalle que no es menor. Al principio de su carrera, cuando la mayoría de los jóvenes artistas explosionan en color, su obra es tenebrista, con esos perritos de cabezas humanas que a veces se vuelven gigantes o se transforman en las Tres Gracias. Y al final de su vida, cuando muchos artistas se vuelven más oscuros, ella estalla en color, con obras dinámicas y voluptuosas, llenas de vida, demostrando un disfrute palpable al pintar hasta sus 101 años. ¡Murió joven en espíritu!
Me alegra ver que cada vez hay más exposiciones de mujeres artistas. Sin embargo, se ha criticado que las «pinturas surrealistas de mujeres están de moda», señalando las cuantiosas ventas en subastas, como la de Leonora Carrington por 2.7 millones de euros o de Remedios Varo por 4.3 millones.
Pero esto no es del todo cierto. Max Ernst, uno de los pintores surrealistas más conocidos y que tuvo una relación íntima con dos de estas mujeres, vendió una obra en 2011 por más de 14 millones de euros. Esto demuestra que todavía se valora mucho más la obra de los pintores surrealistas masculinos que la de las mujeres artistas. ¡Así que la igualdad, en el mercado del arte, aún no ha llegado!
Espero que este recorrido por la obra de Dorothea Tanning te haya resultado tan fascinante como a mí. Si te ha gustado este vídeo, por favor, compártelo, suscríbete a mi canal de YouTube y activa la campanita para no perderte nada de lo que cuento. ¡Nos vemos muy pronto!








