¡Hola a todos! En esta quinta edición de «Villalesper», Antonio García Villarán y Avelina Lésper nos sumergen en un apasionante debate sobre una de las controversias artísticas más comentadas de los últimos tiempos: la imponente y polémica escultura de Marcelo Gallardo. ¿Es una obra maestra incomprendida o un sintoma de la crisis en la representación heroica y la educación artística actual?
La Controversia del «Muñeco» de Bronce
La noticia que ha encendido el debate es la inauguración de una escultura de bronce de más de 8 metros de alto, dedicada al exentrenador de River Plate, Marcelo Gallardo. La obra, de la escultora Mercedes Sabal, ha causado revuelo no solo por su tamaño, sino por su estética y, en particular, por un detalle anatómico en la entrepierna del «muñeco». Avelina Lésper y Antonio García Villarán no dudan en calificarla como «horrorosa» y «desproporcionada», pareciendo más un muñeco de Playmobil que una figura heroica.
Se ha revelado que la copa que levanta la figura es desproporcionada, al igual que los brazos y el resto de la anatomía, lo que le da un aspecto casi caricaturesco. Para añadir al fetichismo, se ha sabido que los hinchas de River donaron miles de llaves para la fundición del bronce, una acción que, si bien muestra devoción, ha resultado en una obra artísticamente cuestionable.
¿Un Héroe Mal Proporcionado o una Obra Incomprendida?
La escultora, Mercedes Sabal, ha defendido su trabajo argumentando que la desproporción es intencionada, para que la obra se vea correctamente desde abajo, tal como ocurre con el David de Miguel Ángel. Sin embargo, Antonio y Avelina rechazan esta comparación, señalando que el David fue concebido para ser visto desde ángulos específicos en un contrafuerte de la catedral, algo que claramente no se aplica a la escultura de Gallardo. Una escultura debe estar planeada para su ubicación final, y esta no parece haberlo estado.
La discusión se profundiza al recordar el caso de la escultura de Napoleón vestido como César Romano, que el propio emperador rechazó por estar desnudo y atraer la atención a sus genitales. En contraste, la escultura de Gallardo no solo está desproporcionada, sino que además sexualiza al «macho» de forma explícita y, para algunos, vulgar, algo particularmente delicado en un contexto social donde se busca la desexualización de los cuerpos.
La Búsqueda de la Suerte: Del Toro de Wall Street al «Miembro» de Gallardo
La polémica aumenta al conocerse la supuesta inspiración de Sabal: el Toro de Wall Street, cuyas testículos son tocados por la gente para atraer la buena suerte. La escultora, al parecer, busca que el «bulto» de Gallardo sea igualmente tocado para «dar suerte». Esta idea es tachada de «rara» y fuera de lugar, especialmente al compararla con otras interacciones del público con el arte, como tocar las nalgas de las esculturas de Botero, el pie de San Pedro, o lanzar monedas a la Fontana di Trevi. Estas últimas acciones, aunque supersticiosas, tienen un componente de reverencia o deseo, mientras que el gesto propuesto para la escultura de Gallardo es percibido como burdo y sin el «concepto de heroísmo» necesario.
Antonio y Avelina coinciden en que la escultura no logra transmitir la emoción o el heroísmo de un futbolista levantando una copa, pareciendo más bien un «monigote mal vestido» o un «muñeco Ken». La desproporción de la copa y los «bracitos» que apenas alcanzan a levantarla refuerzan la idea de una obra fallida. Las críticas, incluso de los propios hinchas, han sido unánimes.
La Crisis del Heroísmo y la Educación Artística
El debate se amplía hacia una reflexión más profunda sobre el arte contemporáneo y la representación de los héroes. Avelina Lésper argumenta que se han perdido géneros artísticos y la capacidad de idealizar. La sociedad actual, «democrática, prosaica e inmediata», ha trasladado a los héroes al ámbito virtual, como los videojuegos, donde los creadores sí saben fabricar figuras heroicas, a diferencia de muchos escultores actuales.
Esta carencia se manifiesta en el arte público, con «churros» y «pegotes» en rotondas que desvirtúan el espacio urbano. En contraste, se recuerdan las obras maestras del Renacimiento o el Barroco, donde figuras como Cosme de Médici impulsaron una época de encargos de esculturas bellísimas. Antonio menciona ejemplos positivos en Sevilla, como las esculturas de toreros (Paquirri) o cantaores flamencos (Manolo Caracol), que sí transmiten fuerza y movimiento. El problema radica en que, a diferencia de la rigurosa práctica de antaño, donde una escultura fallida se fundía y se volvía a hacer, hoy «nos lo tragamos todo».
El Olvido de la Anatomía y el Puritanismo en el Arte
Otro punto crítico es la falta de estudio de la anatomía en las escuelas de arte modernas. Antonio lamenta cómo a los estudiantes ya ni siquiera se les permite dibujar cadáveres, a diferencia de lo que sucedía antes en las facultades de Bellas Artes. Este puritanismo y la dependencia excesiva de fotografías para dibujar el cuerpo humano sin comprender su estructura interna (huesos, músculos, inserciones) lleva a la creación de figuras que no «pesan», no «agarran» o no transmiten el «dolor» o la «tensión» necesaria.
Se recuerdan ejemplos como el Cristo de Velázquez, cuya anatomía es sublime y realista, o el método de Géricault para «La balsa de la Medusa», quien visitó morgues y construyó balsas para estudiar el dramatismo de los cuerpos y las tormentas. Antonio comparte su propia experiencia al recrear la crucifixión de San Sebastián, utilizando corchos y palitos para entender la trayectoria de las flechas y la incidencia de la luz, una práctica que remite a la de El Greco con sus figuras de cera.
El Futuro del Arte: Recuperar Nuestro Lado Humano
Ambos expertos concluyen que el arte está sufriendo una crisis debido a la vertiente tecnológica, la distancia y una «censura puritana» en relación con el cuerpo. Es crucial que el arte recupere su «lado humano», que se involucre con el significado y la naturaleza del cuerpo, el dolor y la emoción, para poder fabricar héroes que realmente conecten con el público.
La escultura de Marcelo Gallardo es, para Antonio y Avelina, un claro ejemplo de lo que ocurre cuando se pierde el sentido del heroísmo, el rigor anatómico y la conexión emocional en el arte. Es un llamamiento a la reflexión sobre hacia dónde se dirige la creación artística y la importancia de una formación sólida y una comprensión profunda del cuerpo y la emoción humana.
¿Qué opinas tú sobre esta polémica escultura? ¿Crees que el arte contemporáneo ha perdido el rumbo en la representación heroica? Déjanos tus comentarios y argumentos.
Para no perderte la continuación de este fascinante debate y otras reflexiones sobre arte y cultura, te invitamos a ver la segunda parte de este «Villalesper 5» en el canal de Antonio García Villarán en YouTube.








