Marina Abramović: De Performer Comprometida a Estrella Mundial del Arte
Este artículo es la segunda parte de nuestra exploración sobre el fenómeno Marina Abramović, una artista que, contra todo pronóstico, ha trascendido las barreras del arte de performance para convertirse en un ícono global. Desde su reciente Premio Princesa de Asturias hasta su omnipresencia en la cultura popular, Abramović ha logrado lo que pocos artistas contemporáneos consiguen: ser conocida por el gran público, un estatus que comparte con figuras como Picasso, Kandinsky, Van Gogh, Warhol o Dalí. Pero, ¿cómo lo ha logrado? A continuación, desvelamos paso a paso las claves de su transformación de artista comprometida a la «diva de la performance«.
La Construcción de un Mito: Su Autobiografía
Una de las claves fundamentales en la ascensión de Marina Abramović es la construcción de su propia historia de vida como si de un ser mítico se tratara. Si bien Dalí lo hizo a su manera, manipulando su diario, Abramović ha utilizado su autobiografía, «Derribando Muros», como una herramienta magistral para este fin. Este libro no solo es una ventana al mundo de la performance, sino también un fascinante relato de su vida.
Entre el Sensacionalismo y el Compromiso
«Derribando Muros» se mueve en un terreno resbaladizo entre el sensacionalismo y la profundidad. Abramović no duda en narrar con detalles sus relaciones amorosas, infidelidades y los entresijos de su vida personal con Ulay y otras parejas. Estas historias, que recuerdan a los argumentos de ciertos programas de televisión, buscan enganchar al lector a través del drama y la emoción humana.
Sin embargo, dentro de este «salseo», como ella misma lo llama, inserta relatos de gran poder narrativo, como sus viajes iniciáticos. Un ejemplo es su estancia de seis meses en Australia con Ulay, explorando una tribu casi desaparecida. Estas experiencias la posicionan como una figura diferente, fuerte y excepcional. Es importante destacar que estas acciones no son impulsos espontáneos, sino movimientos conscientes. En su libro, relata cómo convenció a Ulay para ir al desierto, inspirada por figuras como Jesucristo y Buda, quienes, tras su paso por el desierto, regresaron como «santos intocables». Así es como Abramović va tejiendo su propia leyenda.
Una Infancia Dura: De la Vulnerabilidad a la Heroína
La artista también comparte episodios de su infancia que generan empatía, pero también sorpresa. Cuenta cómo sus compañeros de colegio la apodaban «jirafa» y le hacían bullying debido a su altura, delgadez y nariz prominente. Sin embargo, en un giro más oscuro, Abramović confiesa que a los seis o siete años intentó ahogar a su hermano pequeño por celos, al sentir que sus padres solo lo miraban a él. También relata un intento por romperse la nariz buscando una cirugía estética que la hiciera sentir más «amada». Aunque el golpe no rompió su nariz, estas anécdotas nos revelan una infancia compleja y un temperamento ya fuera de lo común.
Otro episodio impactante de su niñez es la «lección de natación» de su padre. A los seis años, sin saber nadar, su padre la llevó a un lago, la subió a un bote y, en medio del agua, la arrojó. Mientras ella se hundía, su padre se alejaba con el bote. Fue la rabia y el instinto de supervivencia lo que la impulsó a nadar «a perrillo» hasta alcanzar la embarcación. Estos relatos la elevan a la categoría de heroína, una niña que, a pesar de no ser amada por sus padres y sufrir acoso escolar, superó todos los obstáculos.
En definitiva, Abramović ha sabido construir una narrativa de mujer fuerte, poderosa y resiliente, forjando su imagen desde la infancia.
Sus Inicios en el Arte y la Radicalidad
La vocación artística de Marina Abramović se manifestó temprano. Su padre la apuntó a clases de pintura con un amigo, el pintor Filo Filipović. En «Derribando Muros», Abramović describe una de sus primeras lecciones, que bien podría ser una performance en sí misma:
«Llegó a mi estudio cargado de pintura, lienzos y otros materiales y me dio mi primera lección de pintura. Cortó un pedazo de lienzo y lo puso en el suelo, abrió una lata de pegamento y arrojó el líquido sobre el lienzo, añadió un poco de arena, pigmento amarillo, rojo y negro. Luego vertió medio litro de gasolina, encendió una cerilla y todo explotó. Esto es un atardecer, me dijo, y luego se marchó.»
No es de extrañar que, con maestros como este, Abramović encontrara su camino en el arte de la performance, una disciplina que le permitía explorar los límites de la expresión artística de maneras poco convencionales.
El Compromiso Artístico Llevado al Extremo: La Negativa a la Maternidad
Otro elemento que afianza su perfil de artista comprometida es su decisión de no tener hijos. Abramović confiesa haber tenido tres abortos, argumentando que la crianza le habría impedido dedicarse plenamente a su carrera artística. Si bien es cierto que muchos artistas han logrado conciliar la maternidad con una carrera brillante, esta es la justificación que ella ofrece para su elección vital, presentándola como un sacrificio en pro de su arte.
La Conexión con el Mainstream: Famosos y Celebridades
Marina Abramović ha demostrado una habilidad única para conectar e incluso «enamorar» a personalidades del mainstream. Un claro ejemplo es su relación con Lady Gaga, quien no solo recibió clases de Abramović, sino que también apoyó un proyecto para la escuela que la artista quería crear en un edificio emblemático, el Crea13, aunque el crowdfunding no llegó a culminar con la adquisición del edificio.
Actores, cantantes y figuras públicas de todo tipo buscan estar cerca de ella. Su capacidad para atraer a estas personalidades ha contribuido enormemente a su visibilidad y popularidad, solidificando su estatus como una figura influyente más allá del circuito artístico tradicional.
La Crítica a la Propia Performance: «No Todo Vale»
Curiosamente, Abramović también ha sido crítica con el propio mundo de la performance. En la página 119 de su autobiografía, afirma:
«Desde mediados de los años 70 hasta el final de la década, el arte de performance se popularizó. Se montaban muchas performance y muchas eran malas. Parecía que todos lo estaban haciendo y que había muy pocas buenas piezas. Llegó a tal punto que casi me avergonzaba contarle a la gente lo que hacía, pues había mucho arte de performance muy malo.»
Esta declaración resuena con la percepción de muchos que ven en la performance un terreno donde a veces «todo vale», incluso gestos triviales. Abramović misma señala con ironía: «Alguien escupía en el suelo y lo llamaba performance«. Esto demuestra que, incluso siendo una de sus máximas exponentes, la artista no exime a su propia disciplina de una mirada crítica.
Las Sombras de la Obra: Críticas a sus Performances
Si bien en el vídeo anterior alabamos algunas de sus obras, es necesario abordar otras que, desde una perspectiva crítica, pueden parecer cuestionables o incluso un «fraude».
La Muralla China: ¿Un Viaje Épico o una Obra de Teatro?
Una de las performances más famosas de Abramović, la de la Muralla China con Ulay, ha sido idealizada como un épico viaje de amor y separación. La historia oficial cuenta que ambos caminarían desde extremos opuestos de la Muralla hasta encontrarse en el medio para casarse. Sin embargo, la realidad, según ella misma revela en su libro, es bastante diferente.
La idea original de la boda cambió debido a que, durante los seis años que tardaron en conseguir los permisos y financiación, la relación entre Abramović y Ulay se deterioró, incluyendo infidelidades mutuas. Cuando finalmente se encontraron, el plan ya no era casarse, sino separarse. Más allá de la ruptura, la forma en que se llevó a cabo la performance dista de la imagen de dos artistas solitarios recorriendo la Muralla:
- Apoyo logístico y financiero: La propuesta fue redactada conjuntamente con el Museo Fotos, que consiguió los medios y el dinero para llevarla a cabo.
- Estado de la Muralla: Gran parte de la Muralla China estaba destruida o eran áreas militares, lo que imposibilitaba un recorrido continuo.
- Vehículos y acompañantes: Abramović y Ulay no fueron solos. Iban acompañados por traductores, seis o siete guardias del gobierno, y utilizaban jeeps para sortear las partes intransitables o las áreas militares.
- Alojamiento y comida: No dormían en la Muralla, sino en poblados cercanos, en hostales o casas particulares, y comían en barcos o restaurantes locales.
Además, el encuentro final se vio empañado por la espera de tres días de Ulay, quien buscaba el lugar «perfecto» para las fotos. Y la historia de amor, que se quería romántica, terminó con Ulay dejando embarazada y casándose con su guía china, Bing, meses después de la performance.
Monetización y el Show Post-Ruptura
A pesar de la separación, Abramović y Ulay lograron monetizar esta y otras performances. Vendían las fotos y vídeos, y aunque no se hablaban, ofrecían conferencias en museos y galerías de arte, sacando rédito económico durante años. Abramović incluso llegó a decir: «el show de nuestro proyecto había recorrido museos de Ámsterdam, Estocolmo y Copenhague».
El Mito de «The Artist is Present»
En un vídeo anterior en mi canal, ya desmentí la famosa escena del MOMA, donde Marina Abramović y Ulay supuestamente se reencontraban por primera vez después de décadas. El libro de Abramović ofrece aún más pruebas de que esto no fue así, ya que ellos se habían seguido viendo en diversas ocasiones, incluso en los cumpleaños de Marina, a los que ella invitaba a Ulay, a su esposa y a su hija.
La Auténtica Llama de la Performance: «Balcan Baroque»
No obstante, hay obras de Abramović que sí capturan su espíritu de compromiso y profundidad. Un ejemplo es su performance de 2005, «Balcan Baroque», por la que recibió el León de Oro en la Bienal de Venecia de 1997.
En esta obra, Abramović pasó varios días en un sótano, limpiando 2.500 huesos de vacas ensangrentados y llenos de gusanos, mientras cantaba canciones de cuna y se proyectaban imágenes de sus padres. El olor era horrible y el trabajo extenuante. Esta performance, brutal y visceral, sí que invita a la reflexión sobre la guerra y la memoria, demostrando que para ella «el arte es compromiso». Una performance sin compromiso, para Marina Abramović, es de un nivel inferior, una máxima que extiende a todas las disciplinas artísticas.
La Fuerza de la Inactividad
Muchas de sus acciones se basan en la inactividad, que para ella es «algo de lo más difícil que hay». Como decía Gandhi, a veces el no hacer nada es lo más potente que existe. Mantenerse inactivo durante minutos, sin permitir que la mente o el cuerpo busquen una distracción, es un desafío que Abramović ha explorado profundamente en su obra.
¿Brujería o Teatro? Desmontando Mitos
Finalmente, se ha especulado mucho sobre Marina Abramović, con acusaciones de satanismo, brujería o incluso canibalismo. Desde mi punto de vista, estas afirmaciones carecen de fundamento. Gran parte de lo que hace Abramović es un «teatrillo», una puesta en escena diseñada para ser percibida como real. Es una maestra en la creación de narrativas y en la interpretación de un personaje. Ella misma sabe que sus acciones son interpretadas, no siempre «reales» en el sentido literal, pero las presenta de tal forma que el público las dé por buenas.
Conclusión: La Estrategia de una Diva del Arte
Marina Abramović ha sabido, a lo largo de toda su vida, manejar su imagen y su obra con una maestría asombrosa. Su habilidad para construir un mito personal, conectar con el gran público y presentar su trabajo con un aura de compromiso, incluso cuando hay zonas grises, la ha catapultado a la cima del arte mundial. Es una estratega brillante, una artista audaz y una figura que no deja indiferente a nadie. Y esa, precisamente, es la clave de su éxito.
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