Picasso la Cerdita: ¿Un Fenómeno Artístico o un Ingenioso Engaño?
En el fascinante, y a veces absurdo, mundo del arte, surge un fenómeno que ha captado la atención global y ha desatado un debate: una cerdita pintora. Mi nombre es Antonio García Villarán, y en este vídeo, que me habéis enviado en numerosas ocasiones por Instagram, os hablo de «Picasso», la cerdita que pinta. ¿Es realmente una artista o estamos ante un ingenioso montaje?
¿Picasso o Paula? Un Dilema de Apellidos
Lo primero que me pregunto, si es una cerdita, ¿cómo se llama? ¿Picasso o Paula? El nombre viene de Pablo Ruiz Picasso, así que, en el caso de una hembra, sería Paubla o Paula. Personalmente, me decanto por Paula. La familia de Picasso, ¿no tiene nada que decir al respecto? Quizás deberían hacerle una prueba de ADN para ver si realmente merece el apellido del genio malagueño. Creo que es una metáfora un tanto extraña, por no decir descabellada.
Esta cerdita vive en un santuario en Sudáfrica y es presentada como un «fenómeno de la pintura». Yo diría más bien que es un fenómeno kitsch y, seamos sinceros, algo cutre.
La Bella Historia Detrás de la «Artista»
Paula tiene tres años y su dueña, una tal Joanne Lefson, tiene una historia realmente emotiva. La rescató del matadero y, una vez en el santuario, le dio un montón de juguetes, balones y cositas para que jugara. La cerdita se lo comió prácticamente todo, excepto… ¡los pinceles! Al parecer, había algo de pintura y, según Lefson, Paula comenzó a «pintar» por inspiración. Me intriga que no se comiera los pinceles. ¿Quizás fue por empatía?
Los pinceles de cerda, como bien sabréis, están hechos de pelo de cerdo blanco, obtenido de la espalda del animal sacrificado. Incluso hay pinceles específicos hechos de pelo de cerdos chinos de la raza Chungking. Pero, ¿los pinceles son el único tipo que existe? Nada más lejos de la realidad. Hay pinceles de pelo de oreja de buey, de turón (un mamífero parecido al hurón), de poni, de marta (un animal siberiano) y, por supuesto, los sintéticos, que, digámoslo claramente, no suelen ser muy buenos.
¿Adiestramiento o Genialidad Innata?
La dueña de Paula asegura que la cerdita aprendió sola a mojar el pincel en la pintura y a plasmar colores en el lienzo. Sinceramente, yo no me lo creo. A mí me suena más a adiestramiento animal, algo que se ha hecho toda la vida en los circos. Pensemos en los perros, a los que se les enseña a dar la patita o a saltar a través de aros. ¿Realmente podemos creer que una cerdita, por sí misma, decide coger un pincel, buscar pintura y decir: «Hoy voy a hacer un Jackson Pollock»? No me la imagino con la inteligencia y el carácter necesarios para una decisión tan «artística».
Lo cierto es que sus «obras» se están vendiendo cada vez más caras. Algunas han llegado a los cuatro mil dólares y, si os metéis en su web, veréis que prácticamente están todas vendidas. Parece que la cerdita convierte en oro todo lo que toca.
De Cerdita a «Expresionista Abstracta» y Diseñadora de Relojes
Su cuidadora, Joanne Lefson, asegura que Paula es una «expresionista abstracta». ¡Un momento, Joanne! No se puede personificar a un animal de esta manera. ¿Qué pasa, que ahora la cerdita está en su época de expresionismo abstracto? ¿Ha pasado por una época azul, una rosa? ¿Quizás luego tendrá una fase hiperrealista o simbolista? No lo creo. Me parece que Joanne se ha venido muy arriba con la cerdita.
A día de hoy, su pintura me parece un timo divertido, sin más. Pero la broma está llegando demasiado lejos. La conocida marca de relojes Swatch le ha encargado a Paula algunos diseños para una serie de relojes. Han seleccionado varias de sus «pinturas expresionistas» y las han plasmado en la esfera, resultando en diseños muy bonitos y coloristas. Sinceramente, no creo que esto hable muy a favor de Swatch.
Paula lo tiene todo muy bien montado. Su web es, incluso, mejor que la mía (os invito a visitar la mía para que opinéis: www.antoniogarciavillaran.es). Tiene eventos, exposiciones, noticias en periódicos y un montón de vídeos donde se ve a Paula «haciendo de las suyas». Si os fijáis bien en los vídeos, se ve claramente que está adiestrada, que hace un movimiento pendular, un zig-zag, y poco más. Los colores, evidentemente, se los pone la cuidadora. ¿O es que la cerdita también elige la paleta para cada lienzo?
En su web también se indica que cada pintura está firmada con la punta de la nariz de Paula. Ya me parece ridículo estar comentando estas cosas, pero lo cierto es que esto se ha hecho siempre en los circos: adiestrar elefantes, tigres, leones… ¿Acaso este santuario es un nuevo circo?
Si echáis un vistazo a su Instagram, veréis que tampoco tiene muchísimos seguidores, al menos de momento. Y si bajamos hasta sus primeras pinturas, se nota que al principio la dueña no controlaba del todo. Le dejaba demasiado tiempo el lienzo y la cerdita lo emborronaba por completo, con un montón de pinceladas caóticas, como es lógico. Ahora, parece que ha «aprendido» y le van cambiando el lienzo cada poco tiempo. Con tres o cuatro pinceladas, ya tienen una «obra» para vender.
En cualquier caso, es crucial entender que la cerdita no tiene capacidad estética. Si alguien la tuviese, sería su cuidadora, pero tampoco tanta. ¿Qué pasaría si le mueves el lienzo? ¿Lanzaría pinceladas al aire? Si le pones un lienzo de dos por dos, ¿lo visitará entero o pintará solo la parte de abajo?
Otros «Artistas» del Reino Animal y el Famoso Engaño
Por poco que investiguemos en la red, nos daremos cuenta de que hay muchísimos animales «pintores». Está el elefante que pinta, el perro artista (que hace formas extrañas, pero nada realmente artístico), o la noticia de un zoo de Miami donde casi todos los animales hicieron obras de arte expuestas, que eran básicamente las huellas de los tigres y demás. Se le llama arte a cualquier cosa. La noticia incluso mencionaba pinturas de Patti, una canguro con obras en galerías internacionales, y de Metro, el caballo pintor.
También tenemos al oso de 450 kilos que pinta, al orangután Baca de Sumatra, al chimpancé Bakari en Misuri, al mono Campanillas (un bonobo), y por supuesto, a la mona Chita. La mona Chita, por cierto, era un chimpancé macho, Chita, que nació en 1932 y llegó a tocar el piano y a pintar. Era muy fino.
Pero lo más interesante de mi investigación ha sido el caso del pintor **Pierre Brassau**. En 1964, se presentaron cuatro obras de este supuesto pintor francés en una galería de arte en Suecia, recibiendo el aplauso unánime de la crítica. Bueno, no de toda. Un crítico afirmó que esas pinturas parecían hechas por un mono… y tenía razón. Fue una broma de un periodista para evidenciar la falsedad y la impostura en el mundo del arte.
El periodista convenció al cuidador de un zoo para que le dejara dar pinturas al óleo a uno de los monos. Al principio, el mono se comía los tubos de color azul, pero después de un tiempo, comenzó a manchar lienzos. Cuatro de esas «pinturas» fueron las que se expusieron. De hecho, uno de los cuadros llegó a venderse a un coleccionista privado por 90 dólares de la época, lo que hoy equivaldría a unos 500 dólares.
Reflexión Final: El Arte y la Capacidad Crítica
El mundo del arte, en mi opinión, necesita recomponerse, redibujarse. Necesitamos reflexionar profundamente sobre qué es arte y qué no, cuándo una obra es buena y cuándo menos buena, y sobre todo, cultivar nuestra capacidad crítica. La red ha amplificado estos fenómenos, desde el cerdito de George Clooney hasta todos los vídeos de animales pintores en YouTube, y especialmente la fuerza de Instagram, que ha sido clave para la cerdita Paula.
Para mí, este tipo de cosas se quedan en una anécdota divertida. Sin embargo, también tienen un lado perverso. Mi mensaje final es claro: ¡que no te engañen! Cultiva siempre tu pensamiento crítico, especialmente en un mundo donde lo viral y lo llamativo a menudo se confunde con el verdadero valor.
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